Teresa Lara Penagos

Por Teresa Cecilia Sandoval Macías

Contador Privado

1942-1944

Teresa Lara Penagos llegó de Chiapas con su familia a la Ciudad de México, cuando el zócalo lucía jardines, fuentes, empedrados y el tranvía lo circundaba. Llena de asombro, descubría todas las oportunidades que la capital ofrecía y fue testigo de cómo tras la Segunda Guerra Mundial el país se transformó.

Doña Teresa estudió la carrera de Contador Privado de 1942 a 1944 en la Escuela Bancaria y Comercial, cuando ésta se ubicaba en el edificio Thermidor, en Palma 44. En mayo de 2005, concedió una entrevista para el Archivo Histórico, en la que compartió algunos de sus recuerdos sobre sus días de estudiante y platicó sus observaciones sobre el México de entonces. [1]

Una de las características que señaló de la composición del alumnado de la EBC fue que que muchos de ellos venían del interior de la República, al igual que ella, y que gracias a esta situación logró hacer amistades, construir relaciones sociales y conocer el movimiento de la capital.

A lo largo de la plática, doña Teresa compartió algunas reflexiones que nos permiten comprender algunas de las percepciones que una buena parte de la sociedad tenía alrededor de la educación y la cultura. Por ejemplo, comentó que era frecuente que los padres fueran quienes decidieran la carrera que estudiarían sus hijos, sobre todo si eran mujeres, independientemente de sus deseos. En su caso, su familia poseía negocios y fue muy conveniente que ella adquiriera conocimientos contables y contribuyera a su crecimiento.

Teresa Lara quería estudiar Filosofía y debido a ese interés aprovechó y disfrutó enormemente la cátedra de Castellano impartida por el director de la Bancaria, el profesor Agustín Loera y Chávez, a quien le gustaba hablar de su país, de historia y literatura.

Sobre don Agustín, también comentó que era profundamente estricto pero que sus clases despertaron en ella el gusto por la lectura. De igual forma que fue debido a sus inflexibles normas que sus compañeros idearon una estrategia para convencerlo de llevar a cabo un baile: “Él era muy rígido. Nosotros tuvimos que romper barreras. En nuestro grupo empezamos haciendo en papelitos la forma de juntarnos, queríamos hacer reuniones y fue después de cierto tiempo que logramos hacer una fiesta: el baile anual en el Casino Español.”

El baile fue un gran éxito y, desde entonces, se realizó año con año al igual que los Tés Danzantes que don Agustín organizaba en el Internado de la institución para que los estudiantes socializaran con lo más selecto de la banca de aquellos años.

Cuando se habló de otros profesores, doña Teresa mencionó a René Mascareñas –de la materia de Inglés-, con quien su generación tuvo contacto por muchos años una vez que egresaron. A los licenciados Salvador M. Elías –con la cátedra de Derecho-, Octavio Calvo -encargado de la materia de Cálculos Mercantiles-, e Ignacio Carrillo Zalce –quien impartía Documentación y Prácticas Mercantiles-. “Profesores estrictos, exactos, cultos, pero sobre todo, bellas personas que compartían sus conocimientos con humanidad y generosidad.”

Añadió que también recordaba las clases de la profesora de Caligrafía, “que era una tabasqueña guapísima que a todos los muchachos los traía de cabeza”. [2]

Doña Teresa comentó que su grupo fue muy unido y que procuraba hacer una comida anual. Esta buena relación surgió de sus días en la Bancaria, cuando al finalizar las clases iban a comer, al lado de la Escuela, a la Salchichonería Fischot “unos pastelitos de jamón con queso que no los he vuelto a repetir en ningún lado” o a Sidralí, ubicado más hacia la calle de Madero.

Si bien Teresa era una jovencita que venía a descubrir un mundo extraño, llegada de la bucólica provincia de Chiapas, su familia hizo un enorme esfuerzo para que conocieran la capital de México y su amplia oferta cultural. “A mí me despertaba interés por el conocimiento de todo tipo y mis padres, para que nos ubicáramos en dónde estábamos, cada día nos llevaban a un evento diferente para recorrer todo y de ahí poder hacer nuestra elección. Teatro, cine, box, lucha libre… Una vez fui a la lucha libre. Me decían mis papás: así ves qué hay, qué es una gran Ciudad. Estaban el Teatro Blanquita, el de Cantinflas, el teatro Hidalgo… Zarzuelas, ópera, conciertos, era maravilloso.”

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  1. Archivo Histórico EBC. Historia Oral. Entrevista con Teresa Lara Penagos. Realizada por Pilar Izkalotzin González Flores en la Hemeroteca de campus Reforma el 31 de mayo de 2005. 
  2. El folleto de 1943 en el que la EBC informaba sobre sus profesores y sus carreras, consigna que la profesora Luz María Hernández era quien impartía la clase de “Escritura Muscular”. Muy probablemente, sea ella la tabasqueña a quien doña Teresa Lara alude en su relato. Archivo Histórico EBC. Acervo Documental. Folleto Escuela Bancaria y Comercial. 1943.