María Rosario y Arturo Pastor O'Farrill

Por Teresa Cecilia Sandoval Macías
Ma. Rosario y Arturo Pastor O'Farril | Amigos del Museo | AHEBC | Acervo fotográfico  | 2012
C.P. María del Rosario Pastor O'Farril | AHEBC | Acervo fotográfico | 2012
C.P. Arturo Pastor O'Farril | AHEBC | Acervo fotográfico | 2012

El 6 de enero de 2012 tuvimos el gusto de entrevistar a los hermanos María Rosario y Arturo Pastor O’Farrill, ambos exalumnos de la EBC, quienes compartieron con nosotros recuerdos de sus años de estudiantes.

La contadora Pastor vive en Guadalajara desde hace algunos años y aprovechó las fiestas navideñas para quedarse unos días más en la Ciudad de México y visitar su alma máter junto a su hermano Arturo.

María del Rosario estudió los cursos de Contador Privado de 1941 a 1944, cuando aún se impartían clases en el edificio Thermidor, ubicado en Palma no. 44 en el actual Centro Histórico de la Ciudad de México. Por su parte, Arturo ingresó un año más tarde a la carrera de Contador Público en las instalaciones de Reforma 202, que en enero de 1945 se convirtió en la única sede de la institución.

En una agradable charla los hermanos Pastor O’Farrill nos permitieron vislumbrar cómo era la vida cotidiana de la bancaria de la década de los 40: profesores, fiestas, algunas particularidades de los diferentes planteles (la hermosa casa que albergaba el internado y los edificios de Palma y Reforma), compañeros y anécdotas.

Grata fue nuestra sorpresa cuando nos entregaron un documento con algunas de sus memorias titulado Mis Antiguos Tiempos en la Escuela Bancaria y Comercial de Arturo Pastor O’Farrill. Por lo que compartimos con la comunidad algunos fragmentos de ese hermoso texto lleno de nostalgia y cariño, y cedemos la palabra a don Arturo, quien comienza su relato a su llegada a la Escuela Bancaria y Comercial en 1945:

[…] En esa época la carrera de Contador Público tenía un plan de estudios de siete años, y se podía iniciar una vez terminada la primaria. A los que llegamos a la EBC con la secundaria ya cursada se nos revalidaron algunas materias, por lo que pertenecimos a una generación estudiantil híbrida; como dice la canción: …no soy de aquí, ni soy de allá…

Como una remembranza de aquellos tiempos, quisiera referirme, en lo posible, al personal docente: primero, al que cumplía también responsabilidades administrativas en la escuela y luego, a aquellos que sólo actuaban como profesores.

Dentro de las personas que pertenecían al primer grupo, estaba el Director General de la escuela, al maestro don Agustín Loera y Chávez, persona enérgica y de gran cultura, que combinaba sus funciones de Dirección, con las de impartir clases de español.

[…]

Otro personaje de la EBC fue el Lic. Don Agustín de la Llera, quien se dedicaba a mantener la disciplina entre los alumnos. El Lic. de la Llera era una persona bien querida por nosotros, gracias a su amabilidad, sin dejar de ser enérgico. También impartía clases, creo que de Prácticas Comerciales.

[…] El Lic. Ignacio Carrillo Zalce, del personal administrativo, tenía más bien trabajo de escritorio, aunque también impartía clases de Derecho.

Recordemos ahora a nuestros maestros de la escuela, que no tenían responsabilidades administrativas en la misma.

Antes de entrar en materia, me permito comentar como dato curioso, que varios de los maestros contadores de la EBC, años atrás fueron alumnos de mi papá en la Escuela Superior de Comercio, misma que a partir del año 1936 forma parte del IPN.

Clases de Contabiliad. Como esta materia es el corazón de la carrera de Contador Público, se nos impartía en todos los niveles. En el primer año se nos enseñaban los Principios de Contabilidad, y nuestro maestro fue el señor C.P. Niño Álvarez; nuestro libro de texto fue el de Principios de Contabilidad, del C.P. don Alejandro Prieto, uno de los distinguidos fundadores de la EBC.

El segundo año de Contabilidad lo cursamos bajo la enseñanza del maestro C. P. Tomas López Sánchez. En este curso se nos enseñó el uso de los libros tabulares de contabilidad; aquí también el libro de texto fue de la autoría de don Alejandro Prieto, con el título de Contabilidad Superior.

[…] Cálculos mercantiles. Esta clase estaba a cargo del maestro C. P. Don José Bravo. De él aprendimos el término Onza Troy, y el ejercicio numérico de prorrateo de costo (este ejercicio era muy laborioso, pues no contábamos entonces con las computadoras electrónicas). Para los exámenes, el maestro nos advertía antes: …son cinco problemas, cada problema bien resuelto vale dos puntos, por lo tanto, los que no resuelvan por lo menos tres problemas, reprobarán la materia.

Cálculos financieros. Nuestro maestro fue el C. P. Rosendo Millán. La experiencia de enfrentarme por primera vez a las matemáticas financieras me resultó bastante interesante.

Trigonometría. Esta materia la impartía el maestro García Malo, que alternaba su cátedra con su papá. Estos maestros combinaban las clases de trigonometría con las de moral. Por lo que estas buenas personas contradecían el segundo nombre de su apellido, con sus buenos consejos.

[…] Derecho mercantil. Esta materia llevaba dos años: uno, era la Legislación de sociedades Mercantiles a cargo del maestro Lic. Elías; el segundo año, era el de Títulos y Operaciones de Crédito, a cargo del maestro Miramontes, quien tenía muy buen sentido del humor.

Historia del Comercio. Esta rara materia la impartía el maestro don Alberto María Carreño, (1875-1962). Para referirse a algún hecho digno de llamar la atención, Don Alberto usaba con frecuencia un estribillo: “…es curioso observar…”

[…] Clases de inglés. Nuestro maestro era el siempre elegante Sr. Edgardo Beascoechea.

Clases de francés. Aunque parezca increíble, el plan de estudios de la carrera de Contador Público comprendía en aquel entonces dos años de cursos de francés, restos fósiles de civilización porfiriana, como diría el maestro don Alberto María Carreño. Nuestro maestro de francés era el elegante Sr. Montecinos, a quien siempre supuse buen amigo del maestro don Agustín Loera y Chávez, dado su alto nivel de educación y su impecable presencia. Historia de Francia, para muchachos franceses, fue nuestro libro de texto.

[…] ¡Qué bueno que la EBC continúa con su alto nivel académico; que la EBC ha mantenido en pie y en funciones su antiguo edificio en el Paseo de la Reforma, que a muchos nos trae tan gratos recuerdos; que la EBC ha expandido la ubicación de sus planteles y la cartera de las carreras que enseña, y que la EBC ha dedicado espacios, tiempo y esfuerzos para preservar su propia memoria!

¡Felicidades!

Enero de 2012

Agradecemos a María Rosario y Arturo Pastor O’Farrill la narracción de tantos recuerdos y datos interesantes que arrojan luz sobre los primeros años de nuestra querida EBC y les damos la más cordial bienvenida como Amigos del Museo EBC.