María de la Paz Amador Martínez

Por Angela Regina Núñez Alonso

Contador Privado

Generación 1951 – 1954

María de la Paz supo de la existencia de La Bancaria porque su mamá siempre tuvo el deseo de que ella y sus hermanos estudiarán en ahí. La contadora recordó que su madre coleccionaba los anuncios de la EBC que salían publicados todos los jueves en el periódico Excélsior.

Tenía 17 años cuando comenzó a estudiar la carrera de contador privado en el turno diurno y después en 1953, por razones económicas para poder trabajar, se cambió al turno nocturno.

Originaria de San Rafael, Estado de México tuvo que mudarse a la Ciudad de México y radicar con unas amistades de su familia en la calle Londres no. 114, en la colonia Juárez, lo que significó un cambio de vida y aunque al principio fue difícil esta adaptación, posteriormente su abuela se mudó con ella a la Ciudad de México y todo resultó más sencillo.

Con mucha emoción María de la Paz platicó sobre su primer día de clases. Al principio se sintió perdida al entrar a la escuela y una muchacha, muy guapa y elegante, se le acercó y le pregunto qué le ocurría y en qué salón le tocaba. María de la Paz respondió que en el 13 D, y la joven le dijo que ella también estudiaría allí. “En ese momento, ese 10 de enero de 1951, se me abrió un mundo tan bonito, tan diferente, donde Jacqueline fue como mi ángel protector, una amiga increíble.”

María de la Paz nos comenta que las amistades más hermosas que tiene las conoció en La Bancaria y entre ellas nombró a Ofelia, Anita Márquez, Aurora y por supuesto a Jacqueline.

En cuanto a sus profesores y las materias que impartían mencionó al maestro Díaz de matemáticas y a Pedro Ferriz de Derecho. Con mucho cariño rememoró al licenciado Carrillo, que en ese tiempo era Secretario General e impartía la materia de Prácticas de Oficina y finalmente, al maestro Tello de Contabilidad de Costos, quien una vez la animó diciéndole: “Mientras usted no sea una mujer segura, no va a triunfar, usted puede”.

De sus vivencias estudiantiles, nos dijo que cada año la ilusión más grande era asistir al Té danzante anual que se hacía en salones de baile como el Riviera, el Patio y el Claro de luna. Los tés eran grandes bailes que comenzaban a las cinco de la tarde y terminaban a las diez de la noche, en ellos tocaban las grandes orquestas del momento como la de Luis Alcaraz, la de Ingeniería, la de Ramón Márquez y los solistas de Agustín Lara.

Entre sus anécdotas nos relató que al finalizar las clases acostumbraba a ir con sus amigas a tomar café o a cenar al restaurante Noche y Día. En una ocasión fue con sus compañeros a ver el estreno de una cinta sobre la vida de Glenn Miller en el Cine Roble y durante la función todos se pusieron a bailar.

En cuanto a su trayectoria profesional, nos dijo que inició como auxiliar de contabilidad del despacho Solano y conforme fue adquiriendo experiencia ingresó como contadora en la fábrica de Mosaicos Venecianos y de 1956 a 1959 en una comercializadora de línea blanca.

Para finalizar la entrevista, María de la Paz reconoció el esfuerzo de sus padres por haberles permitido a ella y sus hermanos estudiar en La Bancaria y agradeció a la institución la formación que recibió no sólo académica sino como ser humano, al inculcarle el ser una persona honrada y honesta.