Los murales de Alejandro Prieto Sierra en la EBC

Alejandro Prieto Sierra estudió dibujo con Enrique Ciment. Asistió a instituciones como el Corcoran School of Art en Washington, The New York Art Studio en la ciudad homónima, Círculo de Bellas Artes en Madrid y en la Escuela de Massana en Barcelona.

Diversas piezas de su legado forman parte de la colección de arte contemporáneo de la EBC. De su etapa como muralista, se pueden apreciar las dos obras que reciben a los estudiantes en el edificio de Insurgentes no. 17 que integra campus Reforma.

Los murales fueron inaugurados en noviembre de 1979 como parte del programa de los festejos del cincuentenario de la EBC.

La propuesta estilística de Alejandro Prieto Sierra recibió excelentes críticas de figuras provenientes de la academia y especialistas en arte como el diplomático Luis Quintanilla y el filósofo Ramón Xirau.

El texto de Luis Quintanilla se concentra en la primera obra:

“[…] Ahora acaba de surgir un notable pintor: Alejandro Prieto Sierra. Nos pareció excepcionalmente bueno uno de los murales que representa, en colores primarios, la creación del Universo. Tiene fuerza, rechazo, desprendimiento y fuga. Es increíble la belleza que encontramos en ese mural. Sin recortes. Todo es aquí fluidez luminosa. Se va creando un mundo de colores primarios. Todo es suavidad y delicadeza. Pintura con alma. Cada vez que recordamos esta magnífica obra, volvemos a sentir la impresión que recibimos al verlo. Juega con la luz. Como si fuera cosa fácil. No se nota en él el menor esfuerzo. Tiene gracia sin límite. Y la gracia es quizás lo más difícil de lograr.”

Por su parte Ramón Xirau reflexiona sobre el segundo:

“Todo arte nace de una emoción; el de Alejandro Prieto Sierra surge de esta emoción fuerte que llamamos pasión. Pasión estructurada, pasión que encauzan líneas, trazos seguros, triángulos, matizaciones del color y de la perspectiva; aquí está presente el corazón; está igualmente presente el orden del corazón. […] El mural de la izquierda constituye justamente el universo de los signos; sumas, restas, multiplicaciones, divisiones, tal vez, ‘entredichos’ signos de lo infinito. El mural es dramático y poderoso; estructura tras estructura nos adentra hacia la concentración, no sin zozobra, de espacios que son significados. ¿Detrás, la noche? Seguramente, desdada o no, por el pintor, una cruz que se inclina es, a la vez, nacimiento y caída. Los signos son un texto; son acaso también un pretexto para hacernos participar en una vida que es un drama y salvación del drama por la obra. Deslumbrados por una materia pictórica enérgica y suavemente precisa, nos dirigimos al centro, al fuego vivo de un mundo que llamaré religioso sin querer insinuar que haya aquí ninguna doctrina ni elección.”

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AHEBC, Acervo documental, Dos murales de Alejandro Prieto Sierra, México, Escuela Bancaria y Comercial, México, D.F., Noviembre de 1979