Los bailes de graduación de la EBC en la década de 1960

Por Angela Regina Núñez Alonso

“El espacio constituye un referente, un lugar como conjunto tópico, que es dotado de sentido por los sujetos y al mismo tiempo le otorga sentido a los mismos actores”.

Alicia Lindón

Los temas que forman parte del estudio de la vida cotidiana, son esos acontecimientos trascendentales en la vida individual es así, como dentro del estudio de los ritos de paso, existen diversos momentos en la vida de los seres humanos que constituyen una frontera de un estadio a otro, uno de ellos es la obtención de un nuevo grado académico.

Este acontecimiento suele estar acompañado de prácticas que satisfacen diversas necesidades materiales, afectivas y espirituales. Uno de esos grandes acontecimientos son los bailes de graduación.

El objetivo de este artículo versa sobre una de las prácticas en las que participaban los estudiantes de la bancaria de diversas generaciones al culminar sus estudios: los bailes de graduación.

Dentro de este tema nos interesa conocer ¿Cuáles eran los diversos espacios donde los alumnos de la bancaria llevaban a cabo sus festividades sociales en la década de los sesenta?

El problema de averiguar estos espacios se encuentra en que muchos de ellos han desaparecido. Sin embargo, a través de la historia oral trasmitida por algunos exalumnos de la EBC y fuentes hemerográficas de diversas columnas publicadas en la Sección de sociales de la revista Ventana Estudiantil, hemos podido percatarnos de algunos de los nombres de los “salones” donde los alumnos celebraban estos bailes y del proceso de organización.

La logística de los bailes de graduación iniciaba con la designación de un comité organizador, que estaría a cargo de liderar las diversas actividades dispuestas en torno a la celebración. Desde la organización de otros eventos simultáneos para la recaudación de fondos, la reservación del lugar, la impresión de las invitaciones, la entrega de las mismas a las autoridades invitadas, la selección de las orquestas, el banquete, los recuerdos de graduación, las fotografías y los anillos. Todas estás actividades se calendarizaban y requerían de una detallada organización por parte de los estudiantes.

Un ejemplo de recaudación de fondos, fue la rifa de $1000 pesos en efectivo, organizada por estudiantes de la generación 1961 – 1966, cuyo ganador fue Alejandro Nava. [1]

Otro ejemplo de recaudación de fondos fue: la tardeada A Go – Go efectuada el 8 de mayo de 1966, organizada por la generación de Contadores Públicos 1961 – 1966, realizada en el Salón Electra, ubicado en la calle de Tecoyolitla no. 66 Col. Florida. En estas tardeadas, los jóvenes escuchaban música de diversos grupos de la época como Los Hitters, Los Rockin Devils, Los Yaki, Los Belmonts, Los Apson y Los Johny Jets.

Entre los eventos más memorables para la recaudación de fondos están los Tés Danzantes [2], como el celebrado el 20 de agosto de 1966 en el Salón Riviera [3], amenizado por las Orquestas de Ingeniería y Alfredo Urdain, cuya coordinación estuvo a cargo de las Contadoras Privadas y Secretarias. O al que nombraron Té Olímpico, que se efectúo el 16 de marzo de 1968 también en el Salón Riviera, organizado por la generación de Contadores Públicos 1963 – 1968. [4]

Acerca de los tés danzantes efectuados en el Salón Riviera, en entrevista, los Contadores Públicos Samuel Alejandro Baltazar Tovar [5], exalumno de la generación 1966 – 1969 y Rubén Márquez Canales de la generación 1961 – 1967, nos platicaron de aquellas tardeadas que eran espacios “donde compartían refrescos y bailaban”, creando un “espacio de socialización” donde acudían las orquestas de moda. [6]

A partir de las memorias de Rodolfo Pinedo Torres [7], egresado de Contaduría Pública generación 1963 – 1968, sabemos que su cena baile fue en la Hacienda de los Morales, se realizó el 4 de abril de 1968 y estuvo amenizada por la Orquesta de Pepé González. En su libro Cómo olvidar, cómo no recordar, relata como se efectúo la organización de esa gran noche de gala. “Una vez que llegaron la mayor parte de los invitados, se llevó a cabo el programa dirigido y conducido por nuestro compañero Víctor Keller”. [8]

El programa inició con la Entrada de Pasantes, seguida de un discurso del Presidente de la Generación, Enrique Arturo Nava Escobedo, después el profesor Raúl Niño Álvarez dirigió unas palabras. Prosiguió la intervención del padrino de la generación, Aníbal de Iturbíde Preciat, y finalmente, un discurso del Director, C.P. Alejandro Prieto Llorente. Acto seguido, el padrino de la generación realizó la entrega de anillos.

También por los recuerdos de la C.P. Martha Huerta Fernández de Ovando [9],  generación 1957 – 1962, sabemos que su cena baile se realizó en el Hotel María Isabel y estuvo animada por la Orquesta de Ingeniería y los Violines de Villafontana.

Otras generaciones realizaron sus fastuosos bailes en empresas privadas como el Salón del Ángel del Hotel María Isabel, El Señorial, el del Club de Golf de México y el del Centro Libanés, que eran amenizados por orquestas de moda, como la de Ingeniería que tocaban versiones comerciales de la música estadounidense.

La gala de los Contadores Públicos de 1962 se realizó en el Salón Hotel María Isabel, siendo amenizada por los Violines de Villafontana, las Orquestas de Pablo Beltrán y del Maestro Marian Ballester. [10] Los Contadores Privados y Secretarias de la generación 1962, tuvieron su baile en el Club de Golf de México, contando con la ambientación de las Orquestas “Millonarios” de Pablo Beltrán Ruíz y la de Arturo Núñez.

Mientras que los Contadores Públicos generación 1967 bailaron con la música interpretada por las Orquestas de Chuk Anderson y Carlos Tirado en el Salón del Ángel del Hotel María Isabel. [11]

Como se señaló anteriormente, la organización de la celebración era marcada por el calendario y consistían en un acto coyuntural, su oficialización en tiempo y espacio, constituye una expresión más de los ritos de paso de estudiante a profesionista.

Para finalizar, podemos concluir que los salones de bailes de graduación resaltan su función integradora y se asocian al proceso de concretizar un nivel de estudios, que en el marco temporal estudiado hizo referencia a los de licenciatura. Y aunque los espacios se han desvanecido, su importancia no radica en el lugar, sino en que estos les permitían la interacción social.

Los salones de las cenas – bailes fueron espacios entrañables, espacios vividos cuyo recuerdo permanece en la memoria de generaciones de ex alumnos, formando parte de la configuración de su identidad, de pertenencia a su generación y de sus vínculos entre compañeros, maestros, familiares y con la institución a través del tiempo.


*Texto publicado en el Boletín de Ex alumnos | abril 2018. 

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  1. Ventana Estudiantil, vol. 6, no. 2, abril de 1966, p. 5. 
  2. Ventana Estudiantil, vol. 3, no. 1, febrero de 1963, p. 7. 
  3. Ventana Estudiantil, vol. 6, no. 4, agosto de 1966, p. 5. 
  4. Ventana Estudiantil, vol. 8, no. 3, abril de 1968, p 5. 
  5. Núñez Alonso, Angela Regina, “Entrevista a Samuel Alejandro Baltazar Tovar”, Museo EBC. Disponible en <http://museoebc.org/eventos/samuel-alejandro-baltazar-tovar> 
  6. Sandoval, Cecilia, “Entrevista a Rubén Márquez Canales”, Museo EBC. Disponible en < http://museoebc.org/eventos/c-p-rubén-márquez-generación-1961-1967> 
  7. Núñez Alonso, Angela Regina. “Entrevista a Rodolfo Pinedo Torres”, Museo EBC. Disponible en <http://museoebc.org/eventos/rodolfo-pinedo-torres>
  8. Pinedo, Rodolfo, Cómo olvidar, Cómo no recordar, México, 2013, p. 81. 
  9. Núñez Alonso, Angela Regina, “Entrevista a Martha Huerta Fernández ”, Museo EBC. Disponible en <http://museoebc.org/eventos/martha-huerta-fernandez-de-ovando> 
  10. Ventana Estudiantil, vol. 3, no. 1, febrero de 1963, p. 7. 11.
  11. Ventana estudiantil, vol. 7, no. 2, marzo de 1967, p. 7 .