La nueva Rectoría de la Escuela Bancaria y Comercial

Por Teresa Cecilia Sandoval Macías

Tercera parte*

Inicialmente, el terreno que ahora ocupa la casona de Marsella 44 –actual rectoría de la EBC- se encontraba en la zona aledaña a la primitiva Ciudad de México y formaba parte de la enorme extensión lotificada tras la desamortización de los bienes de la iglesia y propiedades comunales de la Reforma juarista de 1856. La actual colonia Juárez formó parte de la Hacienda de la Teja que entre 1865 y 1872 fue fraccionada por Rafael Martínez de la Torre. Su desarrollo urbano fue lento en comparación al de otras zonas como la Cuauhtémoc, al otro lado de Paseo de la Reforma, ya que en 1898 nace la traza que conocemos y en 1906 adquiere su nombre. [1]

La primera etapa constructiva de la casa puede situarse en el último tercio del siglo XIX. Se trata de un volumen ubicado en la esquina suroeste de la construcción, probablemente elemento de una ranchería que posteriormente fue considerado como una pequeña estancia de servicio: “[…] podemos inferir que se trató de una edificación de origen sencillo, posiblemente destinada a vivienda o a administración, considerando que se encuentra a tan sólo 400m en línea recta del centro del viejo poblado de La Romita, y asimismo, a que se encontraba dentro de los terrenos de la Hacienda de la Teja, que seguramente contaba además con su Casa Grande, ubicada en los límites noroeste de la colonia Cuauhtémoc, con numerosas dependencias periféricas para su adecuado funcionamiento.” [2]

Esta hipótesis se aventura gracias a la observación cuidadosa que demostró inconsistencias constructivas -que evidenciaban una ocupación previa a la etapa de principios del siglo XX- y al trabajo de calas, al análisis de las características físicas de los materiales y al estudio de la disposición arquitectónica realizado por el equipo de restauración. Las calas demostraron la existencia de ladrillos de factura decimonónica dispuestos a la usanza de esa época. [3]

Sobre este periodo existen pocos datos, más allá de los ofrecidos por esta primera investigación, debido a la ausencia de documentos o planos antiguos, lo que abre la discusión alrededor de su pasado y posibilita futuros estudios arqueológicos de la casa que enriquecerán su historia y la de la colonia misma.

La segunda etapa se pone de manifiesto con la existencia de la casona porfiriana inscrita dentro de los primeros años del siglo XX. En ella, el volumen antiguo es integrado por el nuevo programa arquitectónico, en el que se observa una espacialidad más luminosa dada por una estructura más ligera, y los cambios producidos por la tecnología de punta de la época –acero y concreto-.

Los exquisitos detalles que se conservan en la casa datan de este periodo: cenefas y molduras de yeserías, mascarones y jarrones de cantera, marquetería en los pisos, bow windows (ventanas saledizas), así como cortinas y tapices.

La tercera etapa se sitúa en los años veinte, en el periodo posrevolucionario y de construcción del México moderno. No hay indicios de alguna edificación nueva pero sí de la inclusión de acabados y mejoras, propias del gusto del de los días de entre guerras, que incroporaban las bondades de la modernidad: "[…] el piso de losetas de terrazo, 20x20 cm, con diseño de zigzag negro sobre blanco, que predomina en la planta baja. La mayor parte de los baños de la casa corresponden a esta época, con azulejos tipo talavera, todavía hechos manualmente, y muebles de baño de cerámica de gran tamaño y grosor […] Las cocinas de la casa fueron posiblemente armadas durante esta época…" [4]

Si bien existen pistas que sugieren quiénes pudieron haber sido los dueños de la casa, no hay nada concluyente hasta 1962, momento en que inicia la cuarta etapa constructiva del edificio. El 11 de diciembre de ese año, se firma la escritura de compra-venta del palacete porfiriano de Marsella 44. [5] El terreno de 2.189 metros cuadrados más su construcción fue adquirido por la Compañía Mercantil Anglo Mexicana, S. A., en representación de Mrs. Nancy Oakes.

La Condesa Oakes, nacida en Toronto, Ontario Canadá en 1924, fue heredera de una considerable fortuna y una importante figura social que rodeó su vida de glamour y misterio. En la década de los 60, durante su matrimonio con el inglés y hombre de negocios Patrick Tritton, eligió México como país de residencia y adquirió la casa en la colonia Juárez. Al poco tiempo -como constatan los datos del destinatario de un conjunto de cartas dirigidas a la pareja- Marsella 44 fue conocida bajo el cariñoso mote de "Bahama’s House" aludiendo a Nassau, lugar donde Nancy creció y donde su familia tenía importantes propiedades.

Bahama’s House fue protagonista de numerosos eventos sociales organizados por la pareja, fiestas para amigos, distinguidas personalidades de la sociedad mexicana y de recepciones en eventos importantes como la presencia de la delegación deportiva de Bahamas durante la XIX Olimpiada celebrada en México en 1968. [6]

Documentos sobre esta etapa –fotográficos, legales y personales-, activados con el análisis del programa arquitectónico y la información arrojada por el trabajo prospectivo del equipo de restauración, permitieron identificar las modificaciones realizadas a la casa a petición de Ms. Tritton.

Las intervenciones a la casa promovidas por Nancy Oakes fueron realizadas con gran sensibilidad hacia la casa y su valor histórico. La casa fue desmontada en 2006 y la impresionante colección que contenía fue subastada. La casa presentaba un buen estado de conservación cuando la EBC la adquirió y recurrió al Taller | Mauricio Rocha+Gabriela Carrillo | para llevar a cabo su intervención y transformación en la nueva rectoría de la institución.

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* Texto extraído de: Sandoval Macías, Teresa Cecilia, Muros. 85 años habitando la Escuela Bancaria y Comercial, México, Ed. Colofón, 2013.

  1. Rodrigo Remolina Anzures y Ramona García Aburto, Reporte fotográfico de elaboración de calas de prospección, hallazgos, de fábricas y temporalidad de etapas constructivas. Casa de Marsella 44.
  2. Íbidem.
  3. Equipo conformado por Rodrigo Remolia Anzurez y Ramona García Aburto. Las calas son agujeros realizados para conocer la composición de los muros.
  4. Íbidem.
  5. AHEBC, Ramo documental, Marsella núm. 44. Escritura número: dieciseismil ciento veinticuatro. 11 de diciembre de 1962. Luis Carral, Notario Número 46 da fe.
  6. “Fiesta a Delegados de las Bahamas”, en Novedades, segunda sección, sábado 19 de octubre de 1968, pp. 1 y 5.