La nueva Rectoría de la Escuela Bancaria y Comercial

Por Teresa Cecilia Sandoval Macías

Segunda Parte*

La ciudad nos dice su pasado, lo contiene como las líneas de una mano, escrito en los ángulos de las calles, en las rejas de las ventanas, en los pasamanos de las escaleras, en las antenas de los pararrayos, en las astas de las banderas, surcando a su vez cada segmento por raspaduras, muecas, incisiones y cañonazos.

Ítalo Calvino

En 2012 la Escuela Bancaria y Comercial adquirió una casona de los días del porfirismo, construida a principios del siglo XX, ubicada en Marsella no. 44 en la colonia Juárez, Ciudad de México, para situar la Rectoría y las oficinas administrativas de su corporativo.

La decisión de dicho movimiento se inserta de manera natural en el proceso de crecimiento iniciado con la expansión de la EBC en la República Mexicana y la consolidación de su filosofía institucional. En congruencia con sus principios la institución participa con acciones propositivas con su devenir y su momento histórico. Con el traslado de la Rectoría a este inmueble porfiriano, contribuye a las acciones de rescate de patrimonio urbano en nuestro país; resignifica el lugar y potencia su valor arquitectónico.

El edificio data de los últimos años del porfiriato. Destaca por ser una de las propiedades mejor conservadas de la zona y por tener un espectacular programa arquitectónico testigo de su tiempo. Fue construido por el arquitecto e ingeniero Francisco Gallardo Martínez y responde a la morfología que reflejaba la holgura económica y el bienestar de las clases acomodadas de la época. Su factura incorporaba la modernidad a las fachadas de las colonias más opulentas de la capital, como consigna la descripción del ambiente que traza el poeta Salvador Novo en sus Paseos por la Ciudad de México:

"Id a disfrutar de estas hermosas puestas de sol en la Reforma, o id de mañana, cuando el calor no habla aún en voz alta. En la mañana, los alemanes, los franceses, los yankees, son los que más frecuentan la calzada. Allá va el comerciante en su caballo, haciendo provisión de oxígeno para no asfixiarse en la oscuridad del almacén. Allá va el diplomático en su faetón o en su buggy de ruedas coloradas. Allá va la amazona con su largo vestido gris o negro y su lazo de seda azul en el sombrero… El noble perro de casa rica, con su collar y su cadena de luciente acero… las que vuelven de la alberca, frescas, risueñas, con el pelo suelto… La miss recién llegada, con su enorme ramo de botones de rosa sobre el pecho… Un viejo inglés leyendo en una banca su periódico… Y en medio de la calzada, el carro que lleva un gran barril acostado, porque se bebió a sí mismo y está ebrio, dando un baño de regadera a la reseca tierra." [1]

La casa de Marsella 44 afirma el gusto cosmopolita y las soluciones urbanas de la elite porfiriana a través de sus relaciones espaciales y visuales; la distribución y amplitud de sus salones, así como los numerosos y delicados detalles que contiene, revelan su condición palaciega. Su estilo ecléctico privilegia los acentos afrancesados para la decoración -dinteles de cantera, parquet, plafones de yesería, frontales de chimeneas, artesonados de madera-, en perfecta congruencia con su distribución en dos niveles: la planta noble y el sótano. La arquitecto Adriana Otero la describe en su texto con:

"[una] espacialidad […] es extremadamente lineal en la parte frontal; este esquema se repite en tres ejes, uno principal y dos secundarios. Existen múltiples fugas visuales hacia los jardines, sin embargo también existen salientes y quiebres generando focos de atención en los salones. Las transiciones entre espacios generan un entramado escénico para la vida social. Esta estructura de visuales cuidadosamente planeada se rompe en la parte privada donde se pierde la transparencia de las puertas y los vanos se reducen: cada espacio tiene un adentro y un afuera mucho más controlados." [2]

Gracias a las investigaciones realizadas [3], se puede colegir que la casa –que debe tener poco más de un siglo de vida- ha tenido cuatro intervenciones arquitectónicas que nos hablan de las diferentes etapas de su historia. Los trabajos de restauración, adaptación, intervención y ampliación realizados para el programa arquitectónico de la EBC son la quinta.

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* Texto extraído de: Sandoval Macías, Teresa Cecilia, Muros. 85 años habitando la Escuela Bancaria y Comercial, México, Ed. Colofón, 2013.

  1. Salvador Novo, Los paseos de la ciudad de México, México, Fondo de Cultura Económica, 2005. 
  2. Adriana Otero Valencia, Rectoría Escuela Bancaria y Comercial, México, 2013, inédito, p. 64-65. 
  3. La investigación del inmueble se ha enfocado desde diferentes perspectivas científicas que involucran a la arquitectura, la restauración y la historia. En ella han participado diferentes especialistas coordinados tanto por la Escuela Bancaria y Comercial como por el Taller de Arquitectura Mauricio Rocha+Gabriela Carrillo.