La nueva Rectoría de la Escuela Bancaria y Comercial

Por Teresa Cecilia Sandoval Macías

Primera parte*

"No puedes simplemente poner algo nuevo en un lugar. Tienes que absorber lo que ves a tu alrededor, lo que existe sobre la tierra, y luego utilizarlo, junto con el pensamiento contemporáneo, para interpretar lo que ves."

Tadao Ando

Hace algunas décadas comenzó una reflexión a nivel mundial sobre el rescate de centros y barrios históricos para activar sus inmuebles y edificios en una nueva semántica que responde a la dinámica urbana contemporánea local. La discusión se ha enriquecido desde la mirada del urbanismo y la arquitectura e, igualmente, con interesantes propuestas interdisciplinarias que aportan sustancia articulando la ética, la historia, la restauración, la economía. De igual forma, se han creado normatividades nacionales e internacionales sobre el particular que fomentan la revaloración y regulan la intervención de sitios y lugares patrimonio -artístico, arquitectónico, histórico- regionales o de la humanidad.

Las grandes ciudades del mundo -Berlín, Manhattan, Barcelona, Roma, Cartagena, México, etcétera - han iniciado la relectura de los barrios que conservan edificios antiguos, convirtiéndolos en museos, galerías y bibliotecas, por ejemplo y entendiendo los espacios de una manera diferente. Este movimiento se activa en función de las necesidades urbanas contemporáneas producidas por el paso del tiempo y por los cambios en los usos y costumbres de cada sociedad que este paso ocasiona. En función de la transformación propia de cada urbe y la adaptación de sus espacios. En función de una rehabilitación que modifica el uso original de la construcción y le otorga un nuevo lenguaje arquitectónico. Hoy, este fenómeno de intervención en inmuebles históricos es uno de los sellos de la arquitectura contemporánea; retrata nuestras preocupaciones y pensamiento actuales.

La coyuntura, ese espacio fracturado en el que se encuentran el pasado y el presente es de vital importancia. En él, se articula la tensión necesaria para construir el ejercicio de resignificación, ya que si bien la funcionalidad –determinada por el proyecto en cuestión- se convierte en una prioridad, es imperativo respetar la historia y las preexistencias del edificio. En este sentido, de la capacidad de reinvención va de la mano con la comprensión de los imaginarios anteriores y también los actuales, intentando potenciar la estructura previa a partir de la adición a la nueva. Su nuevo uso y significado se suman a la identidad local y se convierten en una acción alternativa, ecológica, que abre la discusión alrededor de temas como la ciudad, el urbanismo, y sobre categorías como patrimonio histórico y arquitectónico, centralidad y civismo. Desde esta visión, la arquitectura es […] capaz de producir una continuidad con la realidad existente, de regenerar y recalificar el entorno en el que se ubica; alejándose de su condición de objeto depositado en el paisaje, producto de rupturas en la urbe y su entorno. [1]

Por otra parte, asumiendo que los edificios son la materialidad de la memoria de una ciudad y que de ellos emana su identidad, se plantea la reflexión sobre la convivencia entre la urbe contemporánea y la antigua desde una nueva conciencia histórica. Como apunta el arquitecto Mario Coyula Cowley, la intervención de este tejido formal se sitúa en el eterno par dialéctico conservación-renovación [2] y nos lleva al terreno de la interpretación y la valoración, tanto de las preexistencias como del proyecto contemporáneo. Innúmeras –y afortunadas soluciones- han logrado sumarse a los valores históricos de cada comunidad, dialogando con la tradición al mismo tiempo que construyen un nuevo ambiente en una operación de continuidad e innovación. [3]

Al ocurrir la resignificación conceptual y formal de un edificio, sus espacios posibilitan nuevas experiencias activadas por el habitar cotidiano de sus usuarios que enriquece el patrimonio original y le otorga una dimensión diferente en el imaginario de su entorno.

La Escuela Bancaria y Comercial se suma en este esfuerzo por rescatar y revalorar el pasado construyendo una nueva tradición. Desde hace unos meses, comienza a escribir una etapa diferente de la casa ubicada en Marsella 44 en la colonia Juárez, que a partir de 2015 se convierte en la sede de su rectoría. El proyecto de intervención y restauración corrió a cargo de un equipo interdisciplinario dirigido por el Taller de arquitectura | Mauricio Rocha+Gabriela Carrillo | que involucró la participación de historiadores, restauradores, urbanistas, maestros artesanos y especialistas en cada uno de los derroteros a los que condujo la investigación y la transformación del inmueble.

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* Texto extraído de: Sandoval Macías, Teresa Cecilia, Muros. 85 años habitando la Escuela Bancaria y Comercial, México, Ed. Colofón, 2013.

  1. VII Encuentro Internacional de Revitalización de Centros Históricos. La arquitectura de hoy, entre la ciudad histórica y la actual, México, Centro Cultural de España en México, CONACULTA, INAH, 2009, p. 14. 
  2. Íbidem, p. 60.
  3. Auillermo Vázquez Consuegra .