La industria editorial privada en la primera mitad del siglo XX

Por Angela Regina Núñez Alonso

En los primeros años del siglo XX comenzó la circulación masiva de textos literarios en México, algunos eran impresos en Barcelona y Francia pero con el tiempo se establecieron diversos talleres en la Ciudad de México que se convirtieron en grandes empresas editoriales.

El panorama de la producción de libros en México se puede resumir en dos grandes vertientes: los impresos patrocinados por el gobierno o la Universidad Nacional y los realizados por las editoriales de carácter privado.

El propósito de este artículo es realizar un recuento sobre la industria editorial privada de la primera mitad del siglo XX, industria que se caracterizó por estar integrada por grupos de colaboradores polifacéticos que desarrollaron proyectos editoriales muy interesantes que en la actualidad se consideran parte de nuestro patrimonio bibliográfico.

A principios del siglo XX la Imprenta de don Antonio Vargas Arroyo y la de Eduardo Guerrero, herederas de tradiciones tipográficas del siglo XIX. Librería Porrúa Hermanos se fundó en 1900, la Librería y Ediciones Botas en 1907, la Imprenta de Manuel León Sánchez en 1908 y la Editorial Cvltvra en 1916.

Mención especial merece la Editorial Cvltvra dirigida en su primera época (1916-1921) por Julio Torri y Agustín Loera y Chávez quien fue director de dos importantes instituciones educativas: la Escuela Nacional de Bibliotecarios y Archiveros (1916) y de la Escuela Bancaria y Comercial (1929-1961).

La Editorial Cvltvra tuvo su primer taller en República de Argentina no. 5 [1] y después en la calle de Guatemala no. 96 [2] ambas en el actual Centro Histórico de la Ciudad de México. Sus primeros impresos fueron una serie de libros de pequeño formato sobre autores extranjeros contemporáneos y clásicos universales, como: Oscar Wilde, Goethe, Nietzsche, Luis G. Urbina, José Vasconcelos, Manuel Toussaint,Alfonso Reyes, entre otros. Estos libros conformaron la colección Cvltvra, integrada por 87 números cuyas portadas fueron bellamente ilustradas por pintores como Saturnino Herrán y Jorge Enciso.

Otras de las publicaciones realizadas por editorial Cvltvra fueron la revista “El Maestro” de José Vasconcelos con un tiraje mensual de cincuenta mil ejemplares, las ediciones de Ulises, los primeros 31 números de la revista “Contemporáneos” y libros como “El matrimonio del cielo y el infierno” de W. Blake y la “Antología de la poesía mexicana moderna” de Jorge Cuesta.

1921 marcó la segunda época de la editorial Cvltvra, cuando Rafael Loera y Chávez, hermano mayor de Agustín Loera y Chávez adquirió todas las acciones de la editorial, al igual que de la editorial México Moderno que en 1919 fue fundada por Agustín Loera y Chávez, Enrique González Martínez y Manuel Toussaint. Durante la gestión de Rafael Loera se imprimieron dos publicaciones bimestrales emitidas por la Escuela Bancaria y Comercial: la revista Banca y Comercio publicada de 1937 a 1940 y Crédito distribuida de 1942 a 1961.

Otra editorial fundada en 1923 fue la W.M. Jackson, Inc. que editó la enciclopedia El tesoro de la juventud [3] y en 1925 surgió la Editorial Libros y Revistas.

Ya para la década de los treinta otros sellos editoriales fueron Alcancía dirigida por Justino Fernández y Edmundo O´Gorman, en 1933 la Editorial Patria dedicada a la producción de libros escolares y en 1937 durante el gobierno de Lázaro Cárdenas se crearon Letras de México y la Editorial Polis la Unión Tipográfica Editorial Hispano Americana (UTEHA) que contó con la participación de exiliados españoles. Otras editoriales surgidas con capital español y mexicano fueron la Edición y Distribución Ibero Americana de Publicaciones, S.A. EDIAPSA y la Editorial Séneca.

En la década de los cuarenta surgieron Editorial Jus (1941), Ediciones Cicerón (1944), Editorial Hermes (1945) y Editorial Diana (1946). [4]

Hasta aquí hemos dado cuenta de un número considerable de editoriales que se crearon en la primera mitad del siglo XX, un período de auge editorial, donde el diseño exterior de los libros destacó en su extraordinaria calidad plástica convirtiéndose en verdaderas obras maestras, lo que nos permite enfatizar su valor histórico y cultural.

Las cubiertas incorporaron en su diseño el estilo curvilineo del art Nouveau y los dibujos los realizaron grandes ilustradores y pintores como Roberto Montenegro, Saturnino Herrán, Gerardo Murillo, Ernesto García Cabral, Diego Rivera, entre otros.

Buena parte de las publicaciones eran ediciones de gran calidad, debido entre otros factores a que sus productores fueron intelectuales y personalidades destacadas en los campos de las artes, las ciencias y los negocios.

La biblioteca del Archivo Histórico EBC conserva en los Fondos Antiguo Agustín Loera y Chávez y José Luis Osorio Mondragón verdaderas joyas bibliográficas de este período, como la colección Cvltvra y la enciclopedia el Tesoro de la Juventud. Patrimonio bibliográfico legado de la Escuela Bancaria y Comercial y que se pone a disposición de nuestros usuarios para su consulta en sala.

_______________

  1. Chávez, Carlos. Mis amigos poetas: López Velarde, Pellicer, Novo. México, El Colegio Nacional, 1977, p. 13.
  2. Anuncio de la casa editorial Cvltvra, Banca y Comercio, I, 1.
  3. En 2013 Martha Huerta egresada de la generación 1962 de contadores públicos donó a la biblioteca del Archivo Histórico EBC la enciclopedia “El Tesoro de la Juventud”. http://museoebc.org/eventos/el-tesoro-de-la-juventud
  4. De Lira, Daniel. “La producción editorial de Gabriel Fernández Ledesma, Francisco Díaz de León, Miguel N. Lira y Josefina Velázquez de León su organización bibliográfica y su valor patrimonial” Tesis doctoral en Bibliotecología y Estudios de Información, UNAM, 2013.