La EBC y la Segunda Conferencia Interamericana de Contabilidad

México, D.F. del 9 al 16 de noviembre de 1951

Lograr la superación y formación profesional de los contadores de las Américas para alcanzar una profesión fuerte y coherente dentro de un sincero intercambio y fraternal convivencia.

1914 es el año en que la Asociación Interamericana de Contabilidad (AIC) [1] ve la luz con el objetivo de reunir a contadores americanos para fortalecer la profesión y crear un intercambio enriquecedor que trascienda fronteras.

La contabilidad ha dado rostro -desde siempre- a los fenómenos económicos y en los últimos siglos ha mutado al ritmo que la modernidad ha marcado. Durante la primera mitad del siglo XX, los países americanos –sobre todo los de América Latina- fueron adaptándose a las tendencias internacionales y de progreso que se manifestaban en todos los aspectos: sociales, culturales y económicos.

En México, la lucha revolucionaria significó una transformación radical en este sentido y permitió que el país avanzara hacia la industrialización y la estructura capitalista moderna. La reconstrucción nacional provino de todos los sectores: cultural, económico, educativo, artístico, político y, el papel de la contabilidad fue trascendental.

En 1949, la Asociación se constituyó bajo el nombre de Conferencia Interamericana de Contabilidad y, desde entonces, ha realizado actividades para fomentar el diálogo entre contadores del continente y apoyar organizaciones profesionales dedicadas a esta disciplina.

La Escuela Bancaria y Comercial cumpliría sus primeros 25 años en 1954 y disfrutaba ya del sólido prestigio que había construido como institución de enseñanza especializada en áreas contables y financieras. En ese entonces, ofrecía la carrera de Contador Público en un plan de cinco años, al que se podían añadir dos iniciales de vocacional. Los ciclos eran anuales, comenzaban en enero y concluían los últimos días de noviembre.

El claustro docente continuaba a la vanguardia –congruente con la tradición de los fundadores- en la creación de libros de texto a partir de la experiencia de su ejercicio profesional, lo que les permitió nutrir la colección de la Editorial Banca y Comercia con libros actualizados que atendían las necesidades contemporáneas, reales, de la banca y los despachos contables.

Por su parte, la vida académica congregaba a profesores y estudiantes en eventos especializados. Entre ellos la Segunda Conferencia Interamericana de Contabilidad, que en 1951 eligió como sede a la Ciudad de México. El tema trabajado fue “El Contador como factor en el desarrollo económico del mundo” y los trabajos de 14 delegaciones fueron presentados en diversas jornadas del 9 al 16 de noviembre de ese año.

El evento fue acogido con gran orgullo por la comunidad de la EBC, ya que en ella participaron como representantes mexicanos varios de sus catedráticos y uno de sus fundadores -Roberto Casas Alatriste- fue nombrado Primer Contador Benemérito de las Américas.[2]

“Las Salvedades en los Dictámenes de Contadores Públicos” fue el título de la ponencia de Luis Ruiz de Velasco, profesor de la EBC y Director sus Cursos por Correspondencia. En ella, promovía la divulgación del reconocimiento y la aceptación de las salvedades identificadas entre los cuerpos colegiados de la profesión.

Entre sus argumentos, don Luis puso a consideración de los especialistas algunas definiciones y su vínculo con la contabilidad. Como marco normativo puso de referencia al entonces llamado Instituto de Contadores Públicos Titulados de México, que años más tarde se convertiría en el Instituto Mexicano de Contadores Públicos (IMCP), así como instancias extranjeras pares.

Llevó la discusión hacia los dictámenes emitidos por los contadores tras diversos exámenes y la valía de estos para justificar las salvedades.[3]

Por su parte, Alejandro Prieto Llorente expuso, con el estilo formal y didáctico que lo caracterizó durante toda su vida, reflexionó en torno a la necesidad de modificar conceptos tradicionales para satisfacer las demandas de la contabilidad moderna.

Su ponencia “El Balance, el Valor y las Reservas” inició con un puntual análisis de conceptos como valor, depreciación y reserva. Una vez explorados sus diferentes –y posibles- significados, los activa desde el discurso contable y los somete a la lógica del problema de cuentas incobrables para concluir con una nueva aplicación del oficio. [4]

Finalmente, Manuel Fagoaga problematiza alrededor de un tema muy propio de la modernidad, si la contabilidad es una ciencia o no. Entre los teóricos en los que apuntala su análisis se encuentra el francés Augusto Comte y centra su atención en los procesos propios de la auditoría.

Bajo el título “La Ciencia de la Contabilidad”, Fagoaga comienza a estudiar el significado de la palabra contabilidad, así como la esencia del método científico dentro de un discurso claramente positivo.

En su conclusión propone […] definir la Contabilidad, tomando en consideración todos los conceptos anteriores, como “la ciencia de la cuantificación de hechos económicos, referidos éstos a los de unidades económicas” y demuestra el método científico propio de la disciplina.[5]

Las ponencias de la 2ª Conferencia de Contabilidad fueron reproducidas en la Revista Crédito de la EBC para que sus estudiantes y todos sus lectores conocieran los temas que se trataron en ella. Hecho que hoy, nos brinda la oportunidad de leerlas y analizarlas a tantos años y con un conocimiento nuevo.

Las actividades de la AIC continúan hasta la fecha y nuestro país ha alojó su trabajo nuevamente en Cancún en 1995 y los contadores Ramón Cárdenas Coronado, Rogerio Casas Alatriste y Humberto Murrieta fueron galardonados como Contador Benemérito de las Américas en 1967, 1995 y 2005 respectivamente.

 

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[1] Página de la Asociación Interamericana de Contabilidad: http://www.fcecon.unr.edu.ar/general/relaciones/aic.htm 

[2] Crédito. Revista Comercial y Bancaria. Enero de 1952, 50 p.

[3] Luis Ruíz de Velasco, “Las Salvedades en los Dictámenes de Contadores Públicos” en Crédito. Revista Comercial y Bancaria. Enero de 1952, pp. 7-13.

[4] Alejandro Prieto Llorente, “El Balance, el Valor y las Reservas” en Crédito. Revista Comercial y Bancaria. Enero de 1952, pp. 15-21 y 50.

[5] Manuel Fagoaga, “La Ciencia de la Contabilidad” en Crédito. Revista Comercial y Bancaria. Enero de 1952, pp. 23-44 y 50.