La EBC en la década de los 80

El 12 de febrero de 1980 inició el primer semestre académico de la década en la Escuela Bancaria y Comercial. Con gran entusiasmo los estudiantes comenzaron el año exclamando “Tenemos nuevo auditorio, nuevos salones, nueva biblioteca y… nueva carrera”.[1] Meses anteriores se había inaugurado el edificio de Insurgentes 27 junto con los imponentes murales de Alejandro Prieto Sierra que flanqueaban las puertas de entrada.

En aquel entonces Alejandro Prieto continuaba siendo el Director General de la Institución y también de la Licenciatura en Ciencias Administrativas; Alfonso Ferreira estaba al frente de la de Contador Público del llamado Plan IPN; y Nicolás Urquiza de la del plan EBC. La forma de obtener en título era mediante un examen profesional en el que los jóvenes pasantes debían defender su tesis.

El Reglamento fue modificado y consideraba un Ciclo de Regularización de cuatro semanas al que el estudiante debía inscribirse si pretendía presentar exámenes extraordinarios para continuar avanzando; las pruebas extraordinarias se presentaban después de cada periodo de parciales finales en los meses de enero y julio de cada año.

En agosto de 1982 se verificaron importantes cambios en el Bachillerato de la EBC con la ampliación de los panes de estudio que ahora combinarían materias técnicas con otras de ciencias y letras. Y también en ese mismo mes se creó el primer centro de cómputo de la EBC, conocido como el “salón de minicomputadoras” que contaba con 17 equipos Radio Shack modelo 3 y con 10 apple 2e.

Ese mismo año, se integró un programa de exámenes hexasemanales; y un año después el profesor Rodolfo Domínguez Reyes fue nombrado Subdirector del Instituto de Enseñanza Abierta (IDEA), que había logrado ya el reconocimiento oficial de la SEP y continuaba trascendiendo las fronteras nacionales.

Como ya era tradición las entregas de premios y menciones honoríficas convocaban a distinguidos integrantes del mundo empresarial y de los más prestigiosos despachos contables pero en los años ochenta, debido a los radicales cambios del calendario y los programas de estudio, las ceremonias ocurrían cada agosto en el flamante auditorio de las nuevas instalaciones.

Sin embargo, no todo era esfuerzo académico ya que –a pesar de la sobriedad que desde su fundación caracterizaba a la Escuela- tenían lugar eventos culturales que congregaban tanto a estudiantes como a profesores en varias ocasiones a lo largo del año: los primeros festivales de rock, los de Arte y Cultura, junto con su tradicional entrega de Quijotes, que se sucedían cada septiembre y los de la Canción, en donde la comunidad tenía la oportunidad de compartir su afición por la música. Otro evento encaminado a cultivar la cultura era la escenificación teatral de la clase de inglés impartida por la maestra Martha Verde que también se convirtió en una tradición entre las estudiantes de la licenciatura de Secretariado Bilingüe.

Durante esta época los deportes más gustados por la comunidad de la EBC fueron el básquetbol y el volibol, a pesar de que en 1986 la fiebre futbolera se apoderó del país por la celebración de la XIII Copa Mundial ocurrida en México. Las selecciones varoniles y femeniles de la EBC contendieron en numerosos torneos internos y los organizados por otras instituciones educativas.

Los viajes de práctica comenzaron a ser frecuentes para los estudiantes del Bachillerato que en clases como Ecología, a cargo del profesor Agustín Rodríguez, y de Biología, bajo la guía del maestro Francisco Valencia, visitaron el Estado de Morelos y zonas como el Desierto de los Leones y los Canales de Xochimilco para colectar material biológico (en particular de un platelmito llamado Planaria). Mientras que los estudiantes de la licenciatura participaban en lo que actualmente se conoce como deportes extremos como el descenso por los rápidos del Río Balsas realizado por estudiantes de Ciencias Administrativas “en una lancha casera hecha de cámaras de llanta y dos catres como chasis”. [2]

En cuanto a la relación con otros organismos destaca la existente con el Club Rotario Cuauhtémoc de la Ciudad de México, que en cada una de sus reuniones hacía partícipes a dos estudiantes de la EBC en su reconocimiento “Mérito juvenil” en una elegante ceremonia en el Hotel María Isabel Sheraton.

Entre las noticias registradas en la Ventana estudiantil se consigna el apoyo que la comunidad de la EBC otorgó a través de la colecta y el envío de víveres y productos de primera necesidad al estado de Chiapas tras la erupción del volcán Chichonal, el sábado 3 de abril de 1982, que causó graves daños y la desaparición de los municipios de Francisco León y Chapultenango.

En 1984 la EBC se transformó de Sociedad Anónima a Sociedad Civil, reformó sus estatutos y en su objeto determinó que no tendría fines de lucro y su patrimonio no estaría representado por acciones.

El terremoto de 1985, que alcanzó una magnitud de 8.1 (Mw) [3] y afectó terriblemente a la Ciudad de México sobre todo en colonias como la Juárez, Condesa y Centro, se sintió en la EBC sin que esta tuviera daños mayores.

En mayo de 1987 la EBC participó en el encuentro organizado por la Asociación Nacional de Facultades de Contaduría y Administración (ANFECA) ocurrido en el Colegio de Contadores Públicos de México, A.C. Y a su vez fue sede de la Segunda Feria de Vocaciones, en la que participaron más de 700 alumnos de secundaria, organizada por el Club Rotario Chapultepec y Promovida por Leonardo Mayer, ex alumno de la EBC y representante del Bachillerato Internacional en México.

El 29 de junio de 1989 la EBC se afilió a la Organización del Bachillerato Internacional, Suiza, siendo la primera institución mexicana en hacerlo. La dirección de la nueva modalidad le fue otorgada al profesor Benjamín Morales Zepeda.

Los años ochenta significaron grandes cambios para la Escuela Bancaria y Comercial desde el ámbito académico que estrenaba nuevos planes de estudio hasta el estudiantil en el que la esperada fiesta de egresantes recibió a “los mariachis” dentro de los muros de la institución y ya no en la lateral de Reforma. La década concluyó con broche de oro con el festejo del 60 aniversario el viernes 19 de mayo de 1989 en los salones del University Club de la Ciudad de México.