La EBC en la década de los 60*

Por Teresa Cecilia Sandoval Macías

Con la década de los 60, llegaron a México nuevas tendencias y formas de comprender el mundo. Los primeros años atestiguaron importantes hechos históricos y políticos como la Crisis de misiles, la edificación del Muro de Berlín y el asesinato de John F. Kennedy. En plena Guerra Fría, Nikita Khrushchev iniciaba las políticas de desestalinización en Europa del Este y comenzaban las luchas independentistas del proceso de descolonización africano.

En 1960 se estrenaron filmes como La dolce vita de Federico Fellini, Spartacus de Stanley Kubrick, Psycho de Alfred Hitchcock y, en nuestro país, La sombra del caudillo de Julio Bracho. Elvis editó su álbum número once G.I. Blues, un año después nació el grupo The beach boys alcanzando un gran éxito con su sencillo Surfin’ y la banda mexicana Los Hooligans debutaba con la canción Agujetas de color de rosa. También en el ámbito cultural, los círculos literarios comentaban la publicación de Aura de Carlos Fuentes en 1962; al año siguiente, Julio Cortázar presentaba su novela Rayuela y el boom latinoamericano lograba que el mundo entero volteara hacia estas latitudes.

México era gobernado por el presidente Adolfo López Mateos (1958- 1964), quien fuera profesor y amigo de la Escuela Bancaria y Comercial. Durante su periodo se creó el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE), se nacionalizó la industria eléctrica en septiembre de 1960 y se inauguraron importantes museos como el de Antropología y el Nacional del Virreinato.

Para la Escuela Bancaria y Comercial 1961 fue un año especialmente significativo debido a la muerte de don Agustín Loera y Chávez. A partir de entonces, Alejandro Prieto asumió la Dirección General de la Escuela, misma que ejerció hasta que en 1989 se convirtió en Presidente del Consejo Académico de la Institución.

En los 60, los jóvenes se encontraban inmersos en el sentimiento propio de la época, debido a la bonanza económica, los avances tecnológicos y la ilusión que implicaba la conquista del espacio, consideraban que todo era posible en este nuevo mundo moderno. La vida estudiantil se aderezaba con eventos como algunos rally que convocaban un buen número de automóviles sobre la lateral de Reforma, gracias al apoyo de las autoridades viales de la zona, obras de teatro representadas por el Grupo Virgo, dirigido por el maestro Mario Payó, simultáneas de ajedrez, participación en el Programa Amistad por correspondencia mediante el International Youth Service y publicaciones enteramente estudiantiles a partir de 1961 como Escoba 61 “Al servicio de los compañeros”, creada por los alumnos del salón 36-D -con una duración de tres años aproximadamente y Ventana estudiantil, también editada por alumnos y que, con el correr de los años evolucionó y se convirtió en la publicación institucional que continúa vigente. De igual forma, entre sesiones de estudio y exámenes había cabida para eventos deportivos: torneos internos de volibol y básquetbol, de fútbol soccer en los campos de La Yegua, ubicados al lado del actual Auditorio Nacional y combates de box en diferentes categorías, mosca jr., mosca, gallo, pluma, ligero y welter.

Para ese entonces, el crecimiento de la escuela permitió la adquisición del predio de Nápoles no. 8, conocido como el “edificio interno” y actualmente identificado con la letra D dentro de la nomenclatura propia del campus. Esta construcción albergó durante algunos años el salón de la clase de máquinas así como las oficinas de Contabilidad Ruf Mexicana que formó parte de las empresas de la Escuela Bancaria y Comercial.

En 1966 el edificio fue reconstruido. Se edificaron tres pisos que albergaron cuatro aulas, un nuevo salón de mecanografía y uno de prácticas de oficina y máquinas de contabilidad. La planta baja se destinó para oficinas de la escuela de Estudios por Correspondencia. El proyecto estuvo nuevamente a cargo de los arquitectos Mario Schjetnan y Jorge Osorio. [1] Años más tarde, la escuela adquirió también los edificios ubicados en los números 9 y 10 sobre la calle de Nápoles, extendiéndose así hacia la avenida de los Insurgentes.

Generaciones de estudiantes egresaban al término de cada ciclo, los tés danzantes y los bailes de graduación se sucedían por toda la ciudad en los nuevos salones de moda: los del Club Americano, el Bugambilia, el Hispano Mexicano, la Posada del Sol, el Mexico City Country Club, el Restaurante Chapultepec, el Patio o el Riviera.

Junto a estos festejos destaca la despedida que anualmente se hacía sobre avenida Reforma, a las puertas de la Bancaria y alrededor de la palmera que, desde entonces, se ubica frente a la escuela. Los alumnos egresantes contrataban mariachis y como no había demasiado tráfico, cerraban la lateral y entre música y camaradería disfrutaban de sus últimos momentos como estudiantes.

En esta década, los horarios y labores se ajustaron en función de los numerosos cambios: la revista Crédito fue substituida en 1962 por la publicación Banca y Comercio. [2] Un año más tarde, se instituyeron nuevas distinciones para los estudiantes, entre ellas el botón de mérito, que se entregaba al concluir el ciclo a los que terminaban satisfactoriamente todas sus materias y observaban excelente conducta, los había lacados en diferentes colores y cada uno pertenecía a un grado distinto: amarillo, azul, rojo, plata y oro; esta tradición, que perduró por tres décadas, se convirtió para quienes lo recibieron en un verdadero tesoro sentimental y un lazo de identidad con la Institución. A partir de 1964 las ceremonias de entrega de premios salieron de la biblioteca y se realizaron en el University Club de la Ciudad de México. Y fue en 1966 que el calendario escolar se modificó y por primera vez desde la fundación de la EBC las vacaciones se adelantaron con el objeto de que el curso terminara en julio y no en noviembre. Entre las transformaciones más significativas, destaca la apertura a nuevos horizontes con la creación de la Licenciatura en Ciencias Administrativas en 1968.

Así, la memoria de la EBC se ha hilvanado en el tiempo histórico, el espacio urbano y su propio devenir. La imagen de la fachada de tezontle de Reforma 202 permanece en el imaginario colectivo de muchas de sus generaciones, así como los recuerdos de innúmeras anécdotas ocurridas con los buenos amigos entre sus muros y la solidez de grandes historias de amor de las miles de parejas que se encontraron en su alma máter.

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* Texto extraído de: Sandoval Macías, Teresa Cecilia, Muros. 85 años habitando la Escuela Bancaria y Comercial, México, Ed. Colofón, 2013

  1. Archivo Histórico EBC, Acervo hemerográfico, Ventana estudiantil. Junio y octubre de 1965. 
  2. La EBC editó revistas de divulgación especializadas en temas comerciales de manera ininterrumpida de 1937 a 1994 mediante 3 proyectos, heredero cada uno de su predecesor: Banca y Comercio (1937-1940), Crédito (1942-1961) y Banca y Comercio. Nueva época (1962-1994). Esta última presentó un cambio sustancial en cuanto a contenido y periodicidad de 1991 a 1994.