La EBC en la década de los 40

Por Teresa Cecilia Sandoval Macías

La década de 1940 significó la consolidación de la Escuela Bancaria y Comercial, nacida en el Banco de México en 1929, al inaugurar su primer edificio propio ubicado en la esquina de Reforma y Nápoles, y al ofrecer los servicios de sus Cursos orales, Cursos por correspondencia y de su Internado al público en general.

Las instalaciones, construidas en una superficie de cerca de 3 000 metros cuadrados [1], satisfacían las expectativas de las corrientes pedagógicas del momento y respondían a los modernos conceptos arquitectónicos que privilegiaban el funcionalismo y la idea de concebir la arquitectura como un producto social. En diciembre de 1942 el edificio de Reforma 202 entró en funciones con las oficinas de la Dirección, la Secretaría y algunos cuantos salones, posteriormente sobre la calle de Nápoles se construyó un segundo inmueble que permitió centrar las operaciones de la escuela en la Colonia Juárez. Este crecimiento promovió el aumento de salones y también de estudiantes. En 1943 la EBC ofrecía la carrera de Contador Público y Auditor incorporada a la UNAM. "Todavía no arribaba la época de las universidades privadas y la opción para estudios superiores era restringida; [2] así la escuela cumplió un papel muy grande al proveer de gente preparada no sólo a los bancos sino a las empresas en general." [3]

Desde los días del Banco de México, en 1929, Agustín Loera y Chávez ocupó la Dirección General, mientras que la Secretaría estuvo a cargo del Licenciado Delgado y posteriormente de Ignacio Carrillo Zalce. Por su parte, Alejandro Prieto Llorente fue Director del Consejo Técnico y Luis Ruiz de Velasco el de la Escuela por Correspondencia.

La característica disciplina de la escuela comenzaba con las labores administrativas y docentes que ocurrían con puntualidad, exactitud y eficiencia. Año con año, don Agustín se reunía con los profesores, asignaba las materias a impartir, así como los horarios y los salones pertinentes. Desde un principio, el sistema se diseñó para que no se perdiera ninguna clase, ya que siempre había suplentes que subsanaban cualquier ausencia. [4]

Las materias incluidas en los programas de estudio se abocaban a explorar conocimientos especializados y a satisfacer una elevada calidad en el dominio de la técnica alrededor de las carreras que se ofrecían: Funcionario Bancario, Contador Privado, Secretaria Taquígrafa y Contador Público y Auditor. La carga de materias se equilibraba con asignaturas humanistas como Conferencias de castellano, cátedra que Agustín Loera transformaba en viajes impregnados de arte, historia y cultura, como narran quienes tuvieron el gusto de asistir a sus clases.

El claustro docente estaba compuesto por especialistas que contribuían día con día a la construcción de la banca, los despachos contables y las empresas mexicanas por lo que compartían con sus estudiantes las novedades y las exigencias del medio. Entre los profesores que impartieron clases, ya en el plantel Reforma, nuestros ex alumnos recuerdan a Alfredo Chavero, quien fuera fundador de la escuela e impulsor de la enseñanza contable, al frente de la materia de Contabilidad Bancaria Especializada, y a Wilfrido Castillo Miranda, ingeniero químico y contador, quien enseñaba Cálculos Financieros. Ambos artífices de la consolidación de la Facultad de Administración de la UNAM.

Rafael B. Tello, pionero del Banco de México y fundador de la EBC, impartía Organización Bancaria a un tiempo que apoyaba activamente a la joven Asociación de Ex Alumnos de la institución. Por su parte, Ángel Alvarado, quien fuera Director del Internado, era el profesor de Legislación Bancaria, mientras que Agustín de la Llera se encargaba de Prácticas Comerciales y aseguraba la disciplina entre los alumnos. A Agustín Loera y Chávez se lo recuerda como persona sumamente enérgica y muy culta: "Sus clases eran conferencias muy interesantes que no quería uno perder, ni siquiera respirar, [sic] por decirlo así, para no perder el hilo. Era muy exigente y nos pedía grandes trabajos sobre cultura y literatura española." [5]

Arturo Pastor O’Farril, Contador de la generación 1945-1950 comparte en sus memorias información sobre los profesores con los que estudió y las materias que dejaron huella en él: Raúl Niño Álvarez, Tomás López Sánchez y Alejandro Prieto Llorente en Contabilidad; José Bravo al frente de Cálculos Mercantiles; Rosendo Millán en Cálculos Financieros; Pedro García Malo impartía Matemáticas; Salvador M. Elías en Legislación de sociedades mercantiles y Guillermo H. Viramontes en Títulos y Operaciones de Crédito; Alberto María Carreño enseñaba Historia del Comercio; Edgardo Beascoechea se encargaba de las clases de Inglés. [6]

En esa época, la carrera de Contador Público podía cursarse en un plan de estudios de siete años y se podía iniciar, incluso, una vez terminada la primaria. Se realizaban dos años de vocacional y posteriormente cinco dedicados a la profesión. Se estudiaba de forma anual, las clases comenzaban en enero y el ciclo terminaba a finales de noviembre, principios de diciembre y no había vacaciones interanuales, únicamente se consideraban las oficiales y las de Semana Santa. [7] El primer curso para Contador Público comenzaba con un gran número de alumnos en el Salón 20, tradición que se extendió por décadas al igual que el horario que permitía que los jóvenes comenzaran a trabajar a la par que estudiaban, ya que había clases de 7 a 11 de la mañana y de 6 a 9 por la tarde.

Los profesores continuaban a la vanguardia en la creación de libros de texto a partir de la experiencia que cosechaban en su ejercicio profesional, lo que permitía que la Editorial Banca y Comercio nutriera sus colecciones con libros actualizados que servían de base para todos los programas de enseñanza comercial y respondían a necesidades contemporáneas reales. Este conocimiento se materializaba también en prácticas de archivo, de contabilidad y de oficina que eran empleadas en los cursos orales y por correspondencia con el objetivo de "preparar, en la forma más sólida y cuidadosa, técnicos especializados en las ramas Comercial y Bancaria." [8]

En 1941 ocurrió la primera asamblea general ordinaria de la Asociación de Ex Alumnos que gestionaría conferencias para los estudiantes como la impartida por el licenciado Francisco González de la Vega en 1942 –quien fuera fundador y profesor de la EBC- sobre los fraudes por medio de cheque y lograría obtener la concesión del Centro Deportivo Chapultepec para que los asociados fueran considerados con las mismas prerrogativas que quienes trabajaban en las instituciones de Crédito afiliadas.

También en 1942 se creó un grupo especial para los empleados de la Lotería Nacional, se formó la Unión Deportiva de Equipos Escolares de la Bancaria (que realizaba torneos entre los estudiantes de los planteles Palma, Reforma y otros colegios) y, el 24 de octubre, el Oficial Mayor de la Secretaría de la Defensa Nacional, Leobardo Ruiz, entregó la Bandera Nacional a la Bancaria.

El viernes 28 de enero de 1944 el entonces secretario de Educación Pública -Jaime Torres Bodet- y el rector de la UNAM -Rodulfo Brito Foucher- visitaron el flamante plantel Reforma de la EBC. [9] Este acto significó no sólo un reconocimiento académico sino también el compromiso y la visión con que la escuela iniciaba su nueva etapa, al ser uno de los primeros edificios construidos ex profeso para el ejercicio educativo en México.

El 8 de enero de 1945 todas las actividades de la EBC se concentraron en el nuevo edificio de Reforma 202 para dar inicio a su XVII año de vida.

En los años cuarenta comenzaron a convertirse en tradición las solemnes entregas de premios a los estudiantes más destacados, las cenas para festejar los aniversarios de la Institución ocurridas en los salones del Hotel Reforma y del University Club de la Ciudad de México, y las Guardias de honor rendidas por los estudiantes de la EBC en el monumento a Juárez y en la columna de la Independencia. Hasta 1945 los salones del lujoso Internado de la EBC fueron el escenario perfecto para el tradicional Té Danzante, al que acudían profesores, administrativos y los estudiantes con mejores marcas académicas.

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  1. Crédito, Septiembre de 1949.
  2. Felisa Prieto de Carrillo, Semblanza de Ignacio Carrillo Zalce, Museo EBC [en línea] Disponible en: http://museoebc.org/eventos/semblanza-de-ignacio-carrillo-zalce
  3. Entrevista con Armando Ayala Carrión, Funcionario Bancario generación 1940-1942. Noviembre de 2003.
  4. Entrevista con Armando Calvo Marroquín, profesor EBC 1939-1950. Abril de 2010.
  5. Entrevista con Rosario Pastor O’Farrill, Contador Privado generación 1941-1944. Enero de 2012.
  6. Arturo Pastor O’Farrill, Mis antiguos tiempos en la Escuela Bancaria y Comercial. Texto preparado para la entrevista en Museo EBC. Enero de 2012.
  7. Entrevista con Carlos García Sabaté, Funcionario Bancario 1937. Noviembre de 2003.
  8. Crédito. Enero de 1947.
  9. Crédito, Marzo de 1944.