La EBC en la Colonia Juárez

Por Teresa Cecilia Sandoval Macías

1945, colonia Juárez en la Ciudad de México. Coordenada espacio-temporal en la que la EBC cumple su 17 aniversario y reúne todas las actividades que ofrece (cursos orales diurnos, nocturnos –para empleados de instituciones bancarias y financieras- y cursos por correspondencia) en tres planteles distingos en su primer edificio propio ubicado en Paseo de la Reforma 202.

La vida académica dentro de los muros de la EBC se regía por ciclos anuales hilados por pruebas bimestrales y exámenes finales. La cotidianeidad discurría entre justas deportivas, una severa disciplina y la sana competencia en la que se disputaban los premios anuales. Rigor académico y orden se equilibraban con eventos sociales promovidos por la dirección y la asociación de exalumnos, que –de cuando en cuando- organizaban tés danzantes y bailes para los recién egresados. Estas actividades se convirtieron en tradición y se sucedieron de generación en generación, consolidando un estilo de vida que por muchos años sustentó la identidad de la Bancaria al mismo tiempo que la morfología urbana se transformaba y la sociedad avanzaba al vertiginoso ritmo que lo hacía el siglo XX.

Componente fundamental de esta historia es también el devenir de la colonia Juárez que, desde los años cuarenta, aloja a la EBC y atestigua su crecimiento. La colonia ha formado parte del imaginario de la Bancaria, desde la actividad sociocultural y financiera de la zona hasta el ambiente cosmopolita de la Zona Rosa y la belleza de sus construcciones porfirianas.

La Juárez recibe su nombre en 1906 en honor del Presidente Benito Juárez. La nomenclatura de sus calles fue asignada por Ricardo García Granados. Flanqueada por los paseos de Bucareli, de Reforma y por Chapultepec, la colonia mantiene un crecimiento heterogéneo, símbolo de la bonanza porfirista.

La colonia Juárez conjugó diversos estilos formales que respondieron a los deseos de los dueños y a las influencias y proyecciones de sus arquitectos, la gran mayoría luce una fusión de tendencias europeas clásicas y modernas que la convirtieron también en un registro de expresiones y diseños: afrancesados, ingleses e italianos con diferentes revivals estilísticos: neorrománicos, neogóticos, neocoloniales y neobarrocos. La Juárez porfiriana contaba con cafeterías, salones de té, restaurantes, tiendas, plazas y jardines para el esparcimiento público como la Plaza Washington, ubicada entre las calles de Dinamarca y Londres y la Plaza Giordano Bruno en la esquina de Londres y Roma. Lujosos hoteles sobre Paseo de la Reforma: el Imperial en el número 64 y el Emporio en el 124, ambos inaugurados en la primera década del siglo XX y en plenas funciones hasta nuestros días, así como exclusivos clubes como el University de la Ciudad de México, que años después sería el escenario de muchas de las más importantes celebraciones y actos académicos de la EBC, como el Aniversario de Plata en 1954 o las Bodas de Oro Magisteriales de Alejandro Prieto en 1981.

Tras la Revolución Mexicana algunos edificios fueron abandonados, otros convertidos en sedes diplomáticas. Los residentes migraron hacia otras colonias en la inercia del crecimiento capitalino y sus predios fueron fraccionados.

Intelectuales, políticos e importantes personajes eligieron la colonia Juárez para vivir como Ernesto Che Guevara, quien habitó un departamento en la calle de Nápoles en el número 40 alrededor de 1955, durante su estancia de poco más de dos años en México. Del Café La Habana ubicado en Bucareli esquina con Morelos, se cuenta que Gabriel García Márquez y Roberto Bolaño escribieron parte de su obra ahí.

A mediados del siglo XX se crea la Zona Rosa a partir del proyecto de Rafael Martínez de la Torre y se convierte en un espacio de reunión propicio para la creación artística y la cultura. Pensadores y artistas como José Luis Cuevas, José Agustín, Carlos Monsiváis, José Emilio Pacheco y Carlos Fuentes se instalaron en su periferia e imbricaron su esencia dentro de sus obras.

Desde el año 2000, la colonia Juárez ha sido partícipe de un proceso de revaloración y crecimiento tras la decadencia que vivió a partir de los años 80. Diversas construcciones de principios del siglo XX han sido restauradas y rehabilitadas como restaurantes, galerías y comercios, firmas transnacionales la han convertido en sede de sus corporativos y existe una importante inversión económica en la zona.

Actualmente, la Juárez es un lugar representativo de la cultura contemporánea mexicana que a pesar de estar en constante cambio, conserva en sus calles un preciado legado artístico, histórico y arquitectónico que adquiere sustancia en la memoria colectiva de sus vecinos, entre ellos: la Escuela Bancaria y Comercial.

La Juárez es el lugar donde la EBC ha hecho comunidad. La ubicación geográfica de la Rectoría –en Liverpool 54, esquina con Dinamarca-, la Escuela de Graduados en la Calle de Dinamarca –en el número 32, esquina con Hamburgo- y campus Reforma es excelente, no sólo por estar en el que –una vez más- vuelve a ser el corazón financiero de la capital, sin porque forma parte de una zona que se reconfigura en un valioso programa cultural y urbano. En la colonia Juárez se aprecia la visión cosmopolita que reinterpreta la historia del lugar. Ahí es donde la EBC se ha consolidado alrededor de la enseñanza, gracias a su comunidad que se ha insertado en el tejido social desde los diferentes discursos que han respondido a las demandas de cada momento histórico. [1]

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  1. Teresa Cecilia Sandoval Macías, Muros. Ochenta y cinco años habitando la Escuela Bancaria y Comercial, México, Escuela Bancaria y Comercial, Editorial Colofón, 2013.