Irma Eugenia Cancino Escalante

Angela Regina Núñez Alonso

Contador Privado

Generación 1952-1954

Originaria de Jalapa, Irma Cancino en una entrevista realizada el 2 de agosto de 2013 nos comentó que supo de la existencia de la Escuela Bancaria y Comercial por medio de un anuncio que vio en un periódico de Orizaba. Le pareció interesante y decidió solicitar informes. Al poco tiempo, recibió un folleto con la información de las carreras impartidas, modalidades y horarios.

Contaba con 17 años cuando con mucho entusiasmo decidió estudiar una carrera corta -la de Contador Privado- porque deseaba inmediatamente trabajar.

Doña Irma nos explicó que sus papás la apoyaron totalmente para que iniciara sus estudios, desde Orizaba viajaron al centro de la Ciudad de México y mudaron su domicilio a la calle 20 de noviembre esquina con Regina.

Entre las anécdotas que recordó fue que una semana antes de comenzar sus clases, junto con sus mamá ensayó como trasladarse a la Bancaria abordando el camión “Mariscal Sucre” que la dejaba en la esquina de Reforma, pero el día que tenía que entrar a la escuela no pasó y tuvo que subir a otro que la dejó en Av. Chapultepec y desde ahí caminó hasta la EBC.

Su primer grupo tenía aproximadamente 35 alumnas. Los grados estaban distribuidos por piso y por carrera, así el primer grado de contadores privados se encontraba en el primer piso, el segundo en el siguiente y así sucesivamente. Su horario de  clases era de 8 a 12 horas y continuaba de 3 a 5 de la tarde. Apostilló que entre clase y clase tenían 10  minutos de descanso.

Durante sus años de estudio recibió en varias ocasiones reconocimientos por su desempeño académico. En aquel entonces, los nombres de los estudiantes premiados eran publicados la Revista Crédito.[1] Nos comentó, con varios ejemplares en la mano, que su papá subrayó con lápiz rojo en cada ocasión que obtuvo algún lugar.

De entre sus profesores rememoró, del primer año, a su maestro de español quien acostumbraba pasarlos al pizarrón a escribir, y en su clase ella fue la que tuvo mejor ortografía. También recordó a Gustavo Rivera que impartía Documentación y Prácticas Comerciales, y a Alicia Pérez Cuevas de la asignatura de Español.

Pero nos dice que quien le enseñó una gran lección para toda su vida fue el maestro Fernando de Contabilidad, ya que en una ocasión cuando le revisó una tarea le rompió la hoja por no haber utilizado regla. Entonces aprendió que un trabajo siempre debe de tener una buena presentación.

En el período en que ella estudió, el director de la Escuela era don Agustín Loera y Chávez, quien acostumbraba al finalizar el año entregar personalmente las calificaciones a los padres de familia. Nos comentó que le inspiraba un profundo respeto al igual que don Ignacio Carillo Zalce: […] era una época en que recibíamos al maestro con mucho respeto, nos poníamos de pie cuando el profesor ingresaba al aula.

De sus compañeras de grupo recordó a Guadalupe Gordillo y de otras carreras a Elia Jiménez y Raquel Curí con quienes iba al Cine Roble, que en ese tiempo costaba 4 pesos. También que asistían al té danzante organizado por la Bancaria en el Salón Riviera, que comenzaban a las 5 de la tarde y era amenizado por orquestas como la de Agustín Lara, Pablo Beltrán Ruíz y la de Ingeniería.

Nos platica también que al concluir sus estudios organizaron una misa de acción de gracias el 15 de noviembre de 1954 en la Basílica de Guadalupe y tres días después su fiesta de graduación en el Club Campestre.

Doña Irma conserva con mucho cariño una medalla conmemorativa del 25 aniversario de la Bancaria, que nos permitió fotografiar para ilustrar esta nota y acrecentar el acervo documental de Institución. Dicha pieza, fue un regalo que la EBC dio a todos los alumnos como testimonio de tan importante celebración.

La contadora nos comentó que cuando terminó sus estudios le preguntaron en qué zona quería ejercer e inmediatamente comenzó a trabajar al lado de la Escuela en la calle de Nápoles, en Contabilidad RUF Mexicana bajo la dirección de Benito Celorio, quien era un distinguido exalumno de la Bancaria.

Contabilidad RUF Mexicana se dedicaba a hacer sistemas contables y ella se encargaba de instalar Sistemas de Contabilidad en diversas compañías y enseñaba el manejo de las máquinas con el sistema de contabilidad, ingresando tarjetas. En este empleo estuvo por aproximadamente un año, después ingresó como Subcontadora en Persianas Lumex, ubicada en la colonia del Valle. En esta empresa su jefa María de Lourdes de la Torre era una contadora egresada de la Bancaria y juntas llevaban la contabilidad de la compañía. En este empleo estuvo 7 años hasta que contrajo matrimonio con Rafael Acevedo en 1962 y desde entonces se dedicó al hogar. 

Para concluir, Irma nos comentó que en 2004 asistió al 50 aniversario de su generación celebrado en la EBC campus Reforma.

Como conclusión de su visita, nos expresó que uno de los valores que le dejó la Bancaria fue la responsabilidad en su desempeño profesional y a los estudiantes actuales les envía el siguiente mensaje: de jóvenes no nos damos cuenta de la gran oportunidad que significa estudiar, aprovechen estar inscritos en la bancaria.

 

 

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<!--[if !supportFootnotes]-->[1]<!--[endif]--> 1er lugar, Salón 30-D, Crédito, noviembre, 1954: 49. 2do lugar, Salón 36-D