Hombres Ilustres Mexicanos

…en estas biografías, los autores [referirán] los sucesos con exactitud, para que sean un breve curso de historia nacional; y procurarán juzgar de los hechos y de las obras de los personajes cuyas vidas refieran, sin dejarse dominar por ninguna pasión que pueda ofuscar sus ánimos, para aplicar un criterio imparcial a aquellos hechos.

Eduardo L. Gallo

Hombres Ilustres Mexicanos reúne en sus tres volúmenes las biografías de personajes notables en la historia del país escritas por algunos de los intelectuales más reputados de la segunda mitad del siglo XIX. En un esfuerzo que precedería al realizado en México a través de los siglos (1884), acuña la historia del devenir nacional bajo el enfoque liberal que imperaba en la época.

La obra fue publicada en 1873 y 1874 por la Imprenta de I. Cumplido y estuvo al cuidado de Eduardo L. Gallo. Los diversos textos van acompañados por litografías de H. Iriarte y Villasana que dieron forma al imaginario nacional que construían en su totalidad.

El primer volumen está dedicado al México prehispánico hasta los primeros episodios de la conquista y responde a un discurso cronológico en el que la narración se hila a partir de la genealogía de los gobernantes mexicas. En esta sección colaboraron Alfredo Chavero, Julio Zárete, Pantaleón Tovar, Agustín R. González, Eufemio Mendoza y Eduardo L. Gallo, quienes utilizaron reproducciones de la crónica del padre Durán, de los códices Mendocino y Telleriano Remense, así como de las láminas de la Historia de México de Francisco Carvajal Espinosa.

El recuento inicia en la época anterior a la conquista con el texto dedicado a Tenoch, que relata la historia de la peregrinación azteca. Continúa con escritos sobre Acamapichtli, Huitzilihuitl y Chimalpopoca, considerados los primeros reyes mexicanos; y de los emperadores Izcóatl, Motecuhzoma Ilhuicamina, Axayacatl, Tizoc, Ahuizotl, Motecuhzoma II, Xocoyotzin, Cuitlahuatl, y Cuauhtémoc, este último abrevando en la defensa y la caída de Tenochtitlán.

En el segundo volumen se retoma la historia del siglo XV en México con el afán de la narración biográfica de su predecesor. José Olmedo y Lama escribe sobre Malitzin, o doña Marina; Agustín R. González lo hace sobre general tlaxcalteca Xicoténcatl; R. R. Ramírez dedica sus líneas a Xólotl de la monarquía de Texcuco; José María Vigil a la historia relacionada con el rey acolhua Netzahualcoyotl.

La historia virreinal comienza con la biografía de Martín Cortés realizada por Agustín R. González; Gustavo Baz escribe sobre Bartolomé de Medina y Julio Zárate sobre el virrey Luis de Velasco; Francisco G. Cosmes dedica sus textos a los pintores mexicanos del periodo, el primero a la familia Juárez, el segundo a los maestros del siglo XVII y el tercero a José de Ibarra y a Miguel Cabrera; la biografía de Juan Ruiz de Alarcón y Mendoza se debe a Pantaleón Tovar; Eduardo Ruiz escribe sobre Carlos de Sigüenza y Góngora; encontramos un segundo texto de Gustavo Baz, ahora dedicado a Sor Juana.

Las imágenes de algunas de las litografías que ilustran este volumen fueron tomadas de la Historia de Carbajal, otras carecen de fuente y otras reproducen obras de Luis Juárez, Juan Rodríguez Juárez y Sebastián López de Arteaga.

El último volumen incorpora biografías que hilan su historia a la del México virreinal y a los inicios de su Independencia. Gustavo Baz escribe el mayor número de textos y narra las vidas de José Antonio Villegas y J. Zacarías Coras, La Corregidora de Querétaro, Miguel Hidalgo y Costilla, Ignacio López Rayón y de algunos insurgentes a los que agrupa en el escrito titulado Los compañeros de Hidalgo.

José Olmedo y Lama escribe de Francisco Javier Gamboa, Fray Manuel Navarrete; Jorge Hammeken y Mexia lo hace sobre Miguel G. Zendejas e Ignacio Allende; Agustín R. González trabaja al padre Francisco J. Clavijero y a Francisco Eduardo Tresguerras; José M. Baranda relata la vida de Antonio León y Gama; Fermín Ortega la de J. Antonio Alzate; Manuel de Olaguibel escribe sobre tres personajes: Manuel de Lardizábal y Uribe, José Rafael Larrañaga, José Joaquín Fernández de Lizardi; Francisco de A. Lerdo dedica sus textos a Mariano Veytia y Anastasio Ochoa; Eufemio Mendoza habla sobre la vida y el tiempo de Joaquín Velázquez de León; M. Palomeque lo hace sobre José María Alpuche é Infante; y P. Tovar escribe de Miguel Bustamante y Septiem.

Obras como ésta, guiadas por la necesidad de construir una historia nacional, fueron el resultado de las diversas guerras que ocurrieron durante el siglo XIX. La estrategia utilizada para esta reconstrucción del pasado mexicano involucró la representación de hombres y mujeres ejemplares dentro del imaginario colectivo.

Hombres Ilustres Mexicanos es uno de los títulos resguardados en los acervos bibliográficos que resguarda el Archivo Histórico de la Escuela Bancaria y Comercial.