Héctor Emilio Jiménez León

Contador Público generación 1960-1966

El contador Héctor Emilio Jiménez León se define como un líder. Para él un líder es “aquella persona que hace crecer a su gente”.

Héctor Jiménez se afilió a los Amigos del Museo de la EBC en noviembre de 2016, durante su visita nos platicó algunos recuerdos de sus días como estudiante y, generosamente, donó documentos que atestiguan su exitoso paso por la Bancaria.

Estudió con la generación de Contaduría Pública 1960-1966, participó activamente en la vida estudiantil de ese momento y tuvo un excelente desempeño académico. Fue primer lugar de su generación y presidente de la misma; y dirigió la revista Ventana estudiantil en los días de la construcción de los edificios de la calle de Nápoles que alojarían la Escuela de Estudios por Correspondencia y en que el 4° Gran Rally de la Institución fue suspendido por una prohibición de la Dirección General de Tránsito.

El contador Jiménez recordó que los profesores de la EBC eran muy conscientes de que estaban preparando el futuro de México, por lo que sus clases estaban bien preparadas; hecho que daba una calidad excelente a la enseñanza de su alma máter. Y, al pensar en sus maestros, nos compartió que Alejandro Prieto, a quien definió como un ser de gran calidez humana, lo arropó cuando su familia no tuvo dinero para pagar la colegiatura y le ofreció trabajo.

Nos contó también sobre la ceremonia en la Biblioteca de la Escuela en la que recibió el premio Colgate Palmolive, el 21 de diciembre de 1960, que consistía en mil pesos en efectivo y era una distinción para los mejores estudiantes, así como la mención en algunos periódicos y en la revista Banca y Comercio editada por la institución. La XXXI entrega de premios de esa tarde fue presidida por Pascual Gutiérrez Roldán, Director General de Petróleos Mexicanos.

Compartió que siempre fue el primer lugar de su generación, gracias a un gran esfuerzo y a mucho trabajo. Recordó que estudiaba arduamente en un pizarrón que su papá le había obsequiado y que, incluso, cuando llegaba a casa daba clase a su familia a manera de repaso.

“Cuando tienes ganas de cumplir un sueño no hay imposibles. Yo me levantaba a las 5 de la mañana para llegar a las 7 en punto a mis clases; cuando terminaban me iba al despacho de don Alejandro Prieto, donde me desempeñaba como auditor, y por la tarde trabajaba en la editorial Banca y Comercio y Contabilidad RUF Mexicana.”

Entre sus mejores momentos en la EBC destacó la aprobación de su examen profesional que presentó frente a 7 sinodales. Nos dijo que fue acompañado de su mamá quien entregaba a cada persona que llegaba al auditorio una invitación para el festejo del graduado; y que al recibir la suya, uno de los sinodales le preguntó que porqué lo hacía si aún no ocurría examen, a lo que su mamá respondió con toda seguridad que su hijo aprobaría y obtendría mención honorífica. Efectivamente, Héctor Jiménez aprobó y obtuvo su mención honorífica.

Años después, impartió clases en la EBC por tres años. Ha sido conferencista por 35 años y le gustaría regresar a su alma máter para compartir un poco del conocimiento que le dejó.

Héctor Jiménez nos dijo que EBC le otorgó la posibilidad de tener una profesión honrada que le permitió construir una familia con recursos en la que forja personas de bien; le formó y le dio las bases para ser una persona productiva y líder en todas las áreas de su vida.

“Me da mucho gusto y mucho orgullo pertenecer a una institución que ha trascendido a lo largo de tiempo formando gente y profesionales de bien. A mí, la EBC, me dejó una huella imborrable porque fue mi cimiento para ser un hombre de éxito.”