Guillermo Hiarmes Azar

Por Nelly Tapia Santoyo
Credencial 5º semestre de Contaduría Púbica, 1966 | Donada por el C.P. Guillermo Hiarmes Azar AHEBC | Acervo documental | 1966
Guillermo Hiarmes Azar y sus compañeros de clase | Donada por el C.P. Guillermo Hiarmes Azar | AHEBC | Acervo fotográfico | ca. 1966
El equipo de básquetbol del salón 35 de C.P. | Donada por el C.P. Guillermo Hiarmes Azar | AHEBC | Acervo fotográfico ca. | 1964
Compañeros de la generación de C.P. 1961-1966 | Donada por el C.P. Guillermo Hiarmes Azar | AHEBC | Acervo fotográfico | ca. 1966
Estudiantes de la generación de C.P. 1961-1966 | Donada por el C.P. Guillermo Hiarmes Azar | AHEBC | Acervo fotográfico | ca. 1966
C.P. Guillermo Hiarmes Azar | Amigo del Museo | AHEBC | Acervo fotográfico | AHEBC | Acervo fotográfico | 2009
Brindis de exalumnos de la generación 1966 | Guillermo Hiarmes a la derecha | Foto: Luz Gabriela Villaverde Romero | AHEBC | Acervo fotográfico | 2011
Don Guillermo Hiarmes inaugurando la exposición temporal de Museo EBC | Evento anual Amigos del Museo | AHEBC | Acervo fotográfico | 2012

Contador Público 

Generación 1961 - 1966

El C.P. Guillermo Hiarmes concedió una entrevista a los equipos de las coordinaciones de Archivo Histórico y Exalumnos de la EBC, en la que nos compartió gratos recuerdos de su estancia en la EBC.

Cursó la carrera de ingeniería en la Preparatoria 5 pero no fue de su total agrado, por lo que junto con su amigo Rodolfo Vigderovich decidieron ingresar a la Escuela Bancaria y Comercial, en ese entonces tenían 19 años y muchas materias les fueron revalidadas a su ingreso.

Estudió en la Escuela Bancaria y Comercial de 1961 a 1966. El mismo año en el que comenzó sus clases hubo un cambio en la Dirección General debido al fallecimiento de don Agustín Loera y Chávez, quien fue sucedido por el C.P Alejandro Prieto. Al preguntarle si este cambio fue significativo nos comentó que no les afectó, ya que había una estructura administrativa bien definida y “los asuntos se trataban directamente con Ma. Elena, la secretaria” replicó, antes de llegar con los licenciados Cabrera o Carrillo Zalce, quienes se encargaban de la operación cotidiana.

El contador Hiarmes comenta que la EBC era la mejor opción para estudiar contabilidad por su aceptación en las empresas, principalmente en los bancos, y su ubicación céntrica. Recuerda que incluso podía llegar caminando mientras disfrutaba del paisaje de la avenida Reforma. “Eran otros tiempos, no existía la inseguridad que vivimos hoy en día, incluso se podía caminar hasta altas horas de la madrugada y no pasaba nada”.

Sobre la calle de Nápoles, adosada a la escuela se encontraba el local de Contabilidad Ruf, empresa que vendía libros y prácticas utilizadas en las clases, así como artículos necesarios para llevar a cabo labores contables y administrativas.

Para Guillermo cada día en la bancaria había una anécdota, recordó efusivamente aquellos momentos en los que compartió con sus compañeros momentos de alegría y estrés. Entre sus memorias están los momentos en que jugaban “dado”, que consistía en hacer un círculo y apostar desde 25 centavos hasta un peso, para que, posteriormente quien fuera el ganador se comprara un refrigerio en la tortería llamada “la pasadita”, que estaba al lado de la escuela. Como estos juegos, hacían muchos más en las horas que no tenían clases, ya que no podían salir de las instalaciones.

A partir del segundo año, participó en la bienvenida a los nuevos estudiantes. El primer día de clases, él se vestía formalmente y en complicidad con los docentes se presentaba como el profesor y les hacía “la novatada” a los de primer ingreso. También nos platicó que durante el periodo de exámenes en la clase del profesor esparcían azúcar en los pasillos para escuchar cuando venía el profesor a quien apodaban “el suavecito”, debido a su estricto carácter y a su disciplinada forma.

Además de tener un espíritu bromista poseía una gran habilidad física y por ello él y sus compañeros formaron el equipo de básquetbol. Guillermo formaba parte tanto del equipo de primera como de segunda división, tristemente nos comenta que fue poco el apoyo que recibieron de las autoridades de la institución para impulsar las actividades deportivas y a pesar que había vestidores generalmente con agua fría; sin embargo existían profesores que sí contribuían, los apoyaban e incluso jugaban con los alumnos, entre ellos el Lic. Villa. Al respecto, puntualizó que el profesor de Contabilidad donó los uniformes para el equipo y les prestaba su casa de Cuernavaca para ir el fin de semana.

Sobre la vida cotidiana dentro de la EBC nos informó que su horario de clases era de 7 a 1 por la mañana y de 3 a 7 en la tarde. Durante sus horas de descanso aprovechaban para practicar y jugaban partidos contra el equipo formado por “el mambo”, “el bigotes” y Nacho, quienes ayudaban con diferentes labores en la escuela.

También nos platicó que participaron en torneos organizados con otras escuelas como el Tepeyac, el Simón Bolívar y el CUM, donde ganaron el primer lugar. Tanto el equipo de volibol como el de básquet donaron los trofeos a la escuela, mismos que fueron expuestos durante muchos años en la biblioteca, que en aquel entonces se encontraba junto a la sala de mecanografía.

Entre sus pasatiempos estaban las reuniones del sábado o domingo en casa de algún compañero, “pero todo era sano, nada de alcohol” había botanas y disfrutaban de la convivencia. Desde ese entonces había "pintas" y salidas a la Marquesa.

En esos años junto a sus compañeros creó Escoba 61. Los amigos del salón 27-D idearon un boletín para cuya impresión y redacción cooperaba todo el grupo. Se imprimieron varios ejemplares y esto se hacía mensualmente, dice don Guillermo que “era una especie de barredora” donde comentaban tanto indiscreciones como eventos que sucedían en la escuela pero sobre todo alrededor de los compañeros que compartían clases en esa aula, así pues por ello y por la generación (61) se adoptó ese nombre.

Escoba 61 circuló de mano en mano aproximadamente por dos años y si bien tenía un carácter netamente local de los integrantes del salón 27-D muchos fueron los alumnos interesados en participar en la publicación.

A lo largo de su vida laboral, el C.P. Hiarmes se ha desenvuelto en empresas importantes y a pesar de estar jubilado aún le gusta ser productivo y ayuda a su familia con la codificación de encuestas.

Guillermo empezó a trabajar a partir de su segundo año en la EBC, a los 20 años, lo que le permitió complementar y ampliar sus conocimientos sobre contabilidad. Inició en un despacho y recuerda que su sueldo fue de 75 pesos.

Posteriormente, y habiendo terminado su carrera laboró en distintas organizaciones, como primera instancia en la SHCP en el departamento de Participación de Utilidades, después ingresó a Química Michoacana donde ocupó el puesto de Gerente de Administración, lo cual lo obligó a mudarse a la ciudad de Morelia durante tres años. A su regreso a México estuvo como administrador del deportivo Nader, para trabajar a continuación en Hilos Cadena como Gerente de Organización y Métodos.

Participó en Gillette en un proyecto y finalmente laboró en Moore Business como gerente de compras de donde se jubilaría años después.

Al preguntarle cómo era México en ese entonces nos comentó que vivió de cerca los eventos del 68. Él se encontraba laborando precisamente en Hacienda y desde su ventana podía ver como los patios estaban llenos de tanques involucrados en el ataque. Un año después de tan triste evento, en 1969, contrajo matrimonio y fruto de ese amor nacieron sus tres hijos.

“Los valores que aprendí de la EBC fueron, ser servicial y la honestidad”

Para los alumnos y el archivo EBC nos dejó las siguientes palabras:

“Quieran mucho a sus maestros, son los que nos enseñan todo, el camino de la vida, es nuestra primera casa”.