Gloria García Ochoa

Por Nelly Tapia Santoyo
C.P. Gloria García Ochoa | Amiga del Museo | Foto: Nelly Tapia Santoyo | AHEBC | Acervo fotográfico | 2009
Ventana Estudiantil, años 60 | Ventana estudiantil, México, D.F., abril 1968 | AHEBC | Acervo hemerográfico | 1968
Cámara Candida 1968 | Ventana estudiantil, México, D.F., abril 1968 | AHEBC | Acervo hemerográfico | 1968
Clases en la EBC | década de los 60 | AHEBC | Acervo fotográfico | ca. 1964
Clases en la EBC | década de los 60 | AHEBC | Acervo fotográfico | ca. 1964

Contador Público 

Generación 1963-1968

Eran los años del Rock and roll en México, de los cantantes de habla hispana que hicieron época, de tardes de malteadas y crinolinas, y de las chicas yeyé.

…tengo 17 años…

Gloría García Ochoa fue afortunada en vivir esa época, y es así como en esta ocasión compartió sus experiencias en la EBC con los integrantes del Archivo Histórico.

La contadora Gloria García Ochoa estudió en las aulas de la EBC en la generación 1963-1968.

…la chica ye-yé…

Por su mente ni siquiera cruzaba la idea de ingresar a la carrera de contabilidad, nos cuenta que eran los padres quienes decidían lo que las hijas de familia debían estudiar y con base en ello Gloria pensaba que seguramente sería algo sobre belleza, cocina o confección. Sin embargo, su padre tenía planes muy distintos para ella. Él quería que su hija tuviera un trabajo bien pagado y que no sufriera, en ese entonces trabajaba para una línea de autobuses llamada 3 Estrellas e indagando sobre las opciones de estudio para su hija el contador de la empresa le recomendó la Escuela Bancaria y Comercial y la carrera de contabilidad, a manera de broma, nos platicó la contadora que su padre le dijo que ella estudiaría para ser su propio jefe y que le pagarían por firmar.

En ese entonces existía una certificación expedida por Hacienda DAF (Dirección de Auditoría Fiscal), localizada justamente frente a esta institución, lo que hoy en día son el SAT y el Vips. Así pues, se creía que quien poseía dicha certificación aseguraba un ingreso sustancioso. Eso era lo que su padre soñaba para ella.

…quiero aprender…

Inicia su trayectoria en la EBC desde vocacional, y en su primer día de clases fue el profesor Rafael Ojeda quien logró hacer que la hoy contadora García se interesara en la contabilidad. “Era un profesor muy atractivo, todo un galán y tenía la facilidad de transmitir sus conocimientos de una manera muy sencilla, yo no tenía idea de lo que era la contabilidad y desde ese primer día me enamore de mi carrera”.

Nos platicó que en casa no abundaba el dinero como para pagar una escuela privada pero para su padre, la educación de su hija bien valía la pena el sacrificio. Como lo mencionó anteriormente, su padre era chofer y trabajaba por comisión y por corrida, las cuales eran principalmente a Guadalajara y, posteriormente, a Tijuana, así trabajando arduamente ahorraba el monto de la colegiatura y por su parte la escuela le ofrecía un descuento si la pagaba en una sola exhibición, así que sólo aportaba el monto de 10 meses en lugar de 12.

Recuerda que los grupos eran bastante grandes, había hasta 80 alumnos en un salón y, mientras ella estudiaba, había cuatro grupos en su generación. “En el grupo 20 solo había hombres, no sé porque”.

…contigo aprendí…

Recuerda con mucho cariño a sus profesores, entre ellos al profesor Niño Álvarez, quien impartía prácticas comerciales, lo describe como un profesor “afable”; al profesor Selei de Cálculos Mercantiles; de inglés a la profesora Marta Verde; el maestro Córdoba de Contabilidad, al Profesor Malo de matemáticas y; a Gómez Roa de Organización. Pero, para ella fue el profesor Rafael Ojeda quién marcó su estancia en la EBC. El primer día de clases pidió que todas las chicas se sentaran adelante, esto tenía un significado muy peculiar ya que mostraba mucho respeto por las damas.

…yo no soy rebelde…

De sus anécdotas en el aula de clases nos platica que los chicos se salían a fumar al pasillo, “¿quién diría que llegaría un punto en que eso sería penado por la ley?” comentó, y las chicas por su lado, cuando no tenían clase, debido a que no se les permitía salir del edificio, se encerraban en los baños, cerraban las persianas y se ponían a cantar. Cuando el antojo les ganaba se las ingeniaban para comprar empandas “que vendía una viejecilla en la puerta de Reforma”, ya que la cafetería “era un tanto rustica”.

…pensemos un poco en vivir…

Al final de las clases Gloria se quedaba un rato más con sus amigas para echarle porras al equipo de basquetbol, algunas otras tardes comían en el Sanborns de Niza y Hamburgo y algunos viernes o sábados organizaban tardeadas en casa de algún compañero y como tradición llevaban una escoba para poder bailar y divertirse un rato.

A pesar de todo ello no descuidaba sus estudios ya que sus padres hacían un gran esfuerzo por brindarle la oportunidad de estudiar en una institución de prestigio y además si sacaba calificaciones insatisfactorias o tenía faltas sus padres se “enterarían fácilmente ya que les eran enviados reportes de ambos registros”.

…ciudad solitaria…

Reforma ha sido testigo de muchas vivencias de los alumnos EBC, al final de cada año cada grupo contrataba un mariachi y bailaban sobre el camellón aunque fueran vistos por los peatones o coches que pasaban por ahí, nada les robaba la alegría.

La contadora Gloria recuerda que le era muy grato caminar sobre Reforma, y un día estando en clase de repente les pidieron que salieran a la avenida y fue ahí cuando tuvo la oportunidad de presenciar uno de los momentos históricos para nuestro país, el presidente de los Estados Unidos de Norte America John F. Kennedy pasaba por esta arteria principal acompañado de su esposa Jacqueline Bouvier Kennedy.

…mi gran noche…

Otro evento muy esperado era el baile de graduación, ellos fueron una de las primeras generaciones que se organizaron y dejaron huella. Fue la generación olímpica y una de las primeras en ser apadrinadas, ya que, algunos de sus compañeros, entre ellos Víctor Keller, lograron que el Lic. Iturbe, entonces director del Banco Comermex fuera su padrino, quien generosamente, apunta Gloria, les proporciono los anillos y un auto para que fuera rifado en la elegante cena del salón Ribiera.

…siempre te recordaré…

Mantiene contacto con algunos de sus compañeros de clase y recuerda a los demás con mucho cariño, entre ellos, Rodolfo Pinedo, Leopoldo Vidal, Estela Verdejo, Leticia Peñuela, entre otros.

…ella anda…

De su trayectoria laboral nos comenta que trabajó en Financiera Bancomer, en el ISSSTE, Aseguradora Metropolitana, Secretaría de Salud, Financiera Rural, entre otras instituciones.

La EBC influyó de manera importante en su vida: fue aquí donde conoció a su novio para después formar una familia, mejoró su nivel social y marcó un pilar para la superación personal, social, económica y en su formación profesional.

Para este equipo y la comunidad EBC nos deja las siguientes palabras: “Estén orgullosos de pertenecer a esta escuela”.