Friden modelo STW-10

Por Paola Donnadieu Albarrán
Friden modelo STW-10 | Foto: Paola Donnadieu | AHEBC | Acervo fotográfico | Vintage 1960
Friden modelo STW-10 | The Old Calculator Web Museum |encore-ephemera.com | Vintage 1960
Algunos de los principales fabricantes estadounidenses de calculadoras mecánicas fueron Friden, Monroe y SCM/Marchant | Foto: Paola Donnadieu | AHEBC | Acervo fotográfico | Vintage 1960
Friden modelo STW-10 | Totoro Times | totorotimes.com | Vintage 1960
Casi todos los teclados eran “completos”: cada dígito tenía su propia columna de teclas del número 1 al 9 | Foto: Paola Donnadieu | AHEBC | Acervo fotográfico | Vintage 1960

Durante la primera mitad del siglo XX las calculadoras mecánicas tuvieron un desarrollo gradual que convirtió algunos modelos en innovaciones importantes que dominaron el mercado de la computación de escritorio. Creadas a finales del siglo XIX, las calculadoras mecánicas se usaron hasta los años setenta, hasta ser desplazadas por las calculadoras electrónicas.

Algunos de los principales fabricantes estadounidenses de calculadoras mecánicas fueron Friden, Monroe y SCM/Marchant. Estos dispositivos funcionaban con la ayuda de un motor y disponían de carros móviles donde los resultados de los cálculos se mostraban mediante diales, que atendían al mismo principio que los localizadores de frecuencias de los radios convencionales.

Casi todos los teclados eran “completos”, es decir, que cada dígito que podía introducirse tenía su propia columna de teclas del número 1 al 9 y tenían también una columna “para limpiar”, que permitía la introducción de varios dígitos a la vez.

En el caso de las calculadoras Friden, tenían un teclado auxiliar de diez teclas para introducir el multiplicador. En su mayoría los teclados completos tenían generalmente diez columnas, pero también existían modelos de calculadoras que solo contaban con ocho columnas, que eran más baratos. La mayoría de las máquinas fabricadas por las compañías nombradas no imprimían sus resultados, por lo que las de otras marcas como Olivetti crearon calculadoras que eran también impresoras.

En este tipo de máquinas las sumas y las restas se efectuaban en una sola operación, como lo hace una sumadora convencional, a diferencia de las multiplicaciones y las divisiones, que eran el resultado de repetidas sumas y restas elaboradas de manera mecánica. Como una novedad, la marca Friden fabricó una calculadora que también extraía raíces cuadradas.

Muy popular fue la calculadora mecánica Friden modelo STW-10, la cual gozó de un indiscutible éxito durante el tiempo que estuvo en el mercado. Ganó la fama de ser la mejor calculadora, así como una de las más durables, además se podía operar de una manera fácil y sin complicaciones, lo que permitía efectuar el trabajo de una forma sencilla y eficaz.

Las calculadoras mecánicas fueron utilizadas exitosamente en diferentes ámbitos de negocios y con ayuda de éstas las compañías podían realizar un gran número de cálculos que les ayudaban en la elaboración de tablas estadísticas y promedios. Una de las áreas más beneficiadas en este sentido, fueron las aseguradoras, que las utilizaban para promediar los montos a pagar dependiendo tipo de seguro contratado.

Gracias a la Friden modelo STW-10 se obtuvieron resultados de hasta veinte dígitos y se realizaron multiplicaciones con un máximo de diez dígitos por cifra tecleada. La calculadora realizaba las cuatro operaciones matemáticas básicas (suma, resta, multiplicación y división) sin problema alguno y contaba con una campana de alarma que avisaba al usuario cuando era el momento para detener las funciones para que ésta pudiera enfriarse y evitar un sobre calentamiento.

La Friden modelo STW-10 se utilizó durante la década de los cincuenta para ser remplazada por un modelo mucho más estilizado, que permaneció pocos años en el mercado debido a la introducción de las calculadoras electrónicas.