Francisco Javier Eissa Ortiz

Por Adriana Elizalde y Cecilia Sandoval

Contador Público generación 1977

En febrero de 2017 Francisco Javier Eissa, junto con algunos compañeros de su generación, regresaron a la EBC para participar en el recorrido del adiós al edificio de Reforma. Visitaron los diferentes lugares en los que compartieron los días en los que estudiaron su carrera profesional y recordaron anécdotas y momentos ocurridos en sus salones y pasillos.

Aprovechamos su visita para platicar con él sobre sus memorias en la EBC a la que llegó por recomendación de su papá, quien era Contador Público y consideraba que la Bancaria era la mejor Escuela de contabilidad en el país.

Francisco Javier nos comentó que disfrutaba mucho sus clases, sobre todo las de Estadística, que se la facilitaba, y la de Contabilidad impartida por el profesor Raúl Niño Álvarez que era “increíblemente buena”. Incluso hoy, tiene contacto con algunos de sus profesores como Jorge de Hierro, Alfonso Ferreira y Luis Morón. Al recordar las materias, explicó que un parteaguas en su vida fueron las clases de computación que recibió aquí, ya que en la década de los setenta estaba en sus comienzos y había poca información; las máquinas le apasionaron desde el inicio y por muchos años se dedicó a los sistemas de la información.

Para él fue muy importante obtener un buen promedio académico a lo largo de sus estudios y en congruencia se propuso ser el primero en titularse de su generación. Naturalmente lo logró y fue el primero en tener el título en las manos.

Uno de sus mejores recuerdos de aquellos años fue su primer enamoramiento ya que venía de un colegio de puros hombres y a llegar a la EBC, que siempre ha sido mixta, fue “impactante y maravilloso poder convivir con chicas”. También nos compartió sobre la ocasión que entrenó a sus compañeras para un torneo de volibol. “Esos recuerdos de juventud son los más significativos y que la EBC haya sido parte de todo eso no tiene precio.”

Francisco Javier se define como una persona soñadora que se imagina y realiza lo que se propone y nos expresó que gracias a la Bancaria aprendió cosas nuevas que le llevaron a horizontes nuevos que le permitieron llevar a cabo sus sueños profesionales. “Mis primeros años ejerciendo fueron muy exitosos, los disfruté plenamente, y ahora que soy jubilado, tengo grandes recuerdos de mi vida laboral y estudiantil.”

Para el Contador Eissa Ortiz, la EBC es una institución generosa de la que recibió grandes enseñanzas y le permitió conocer a “personas extraordinarias, entre ellas mi esposa María Teresa Gilda Barroso”.