Fernando Romero Said

Por Nelly Tapia Santoyo
C.P. Fernando Romero Said | Amigo del Museo | AHEBC | Acervo fotográfico | 2010
Estudiantes Vocacional | Generación 1968 - 1970 | Fotografía donada por Fernando Romero Said | AHEBC | Acervo fotográfico | ca. 1970
Estudiantes de la carrera de C.P. | Generación 1970 - 1974 | Fotografía donada por Fernando Romero Said | AHEBC | Acervo fotográfico | ca. 1972
Portada Folleto de Premios y menciones a los mejores estudiantes de 1973-1974 | Documento donado por Fernando Romero Said | AHEBC | Acervo documental | 1974
Invitación a ceremonia de entrega de premios 1973-1974 | Documento donado por Fernando Romero Said | AHEBC | Acervo documental | 1974
Folleto de Premios y menciones a los mejores estudiantes de 1973-1974 | Documento donado por Fernando Romero Said | AHEBC | Acervo documental | 1974
Folleto de Premios y menciones a los mejores estudiantes de 1973-1974 | Documento donado por Fernando Romero Said | AHEBC | Acervo documental | 1974
Los estudiantes premiados 1973-1974 | Documento donado por Fernando Romero Said | AHEBC | Acervo documental | 1974

 

Vocacional Generación: 1968 - 1970

Contador Público Generación: 1970 – 1974

Gracias a egresados, ex profesores y personas que han laborado en la EBC, nos acercamos al relato de la historia de la vida cotidiana de nuestra Institución. Con el entusiasmo y la participación de todos, seguimos creciendo para fomentar y compartir la tradición que implica ser EBC.

En esta ocasión, el Contador Fernando Romero Said nos platica cómo vivió su experiencia: 

Gratos son los recuerdos de nuestra alma mater, momentos inolvidables, que vivimos en las aulas como estudiantes y más aun cuando nos convertimos en parte de ella y dejamos tras nosotros un pedacito de nuestro corazón junto con la semilla del conocimiento en cada uno de nuestros alumnos.

Es con este sentido que el contador Fernando Romero Said compartió con el equipo de Museo EBC preciados recuerdos de su estancia en esta institución, como alumno y posteriormente docente.

En 1968 habiendo terminado la secundaria don Fernando debía elegir la mejor institución que le permitiera seguir con sus estudios. Tenía una prima que estudiaba psicología y en su tesis investigaba teorías vocacionales, Fernando formó parte de esta investigación y los resultados le indicaron que las ciencias sociales o el área económica- administrativa sería la mejor opción para continuar con su preparación. Así pues, qué mejor opción que la EBC donde también estudiaba su hermano, el hoy profesor Vicente Romero Said, para continuar con sus planes.

Estudió de 1968-1970 la vocacional y de 1970-1974 para contador público con matrícula 39663.

“En realidad nosotros visualizábamos la carrera como si fuera de 6 años y ya, decimos tercero en lugar de primero de profesional.”

Con gran cariño y una admirable memoria recuerda los nombres de aquellos profesores que dejaron huella en él durante su estancia en esta escuela. En vocacional sus profesores fueron Ignacio Carrillo Zalce quién impartía Organización de oficinas, Guillermo Selei Fernandez de Cálculos Mercantiles, Gómez Roa, Onésimo Ortiz Taboada y Alfonso Rubio en Sistemas de contabilidad y Marta Verde de inglés. En la clase de ésta última, se organizó un concurso de oratoria que significó todo un reto pero también un momento y un logro muy satisfactorio, el evento se llevó a cabo en el aula mayor, el tema de Fernando fue la segunda guerra mundial y obtuvo el tercer lugar.

Su horario de clases era tanto matutino como vespertino por la mañana tenían clases de 8-12 y por la tarde de 4- 6 y sólo en lunes tomaban clases de Mecanografía de 12-1 pm. Los horarios estaban diseñados para que los chicos pudieran llevar a la práctica lo visto en clase a través de un empleo y es así como don Fernando obtiene su primer trabajo en la cervecería Moctezuma ubicada en ese entonces en Reforma 144 a unos pasos de la escuela. De 7-9 de la mañana tomaba clases se iba a la oficina y regresaba al plantel de 6- 9 de la noche.

En la carrera tuvo la fortuna de estudiar con el Profesor Raúl Niño Álvarez cuya materia era Contabilidad Superior, “Mis respetos, un gran profesor y una persona muy refinada”, como anécdota recuerda que el primer día de clases pidió un libro prestado a una de las jovencitas compañeras, lo empezó a hojear y a romper diciendo “esto no sirve, no sirve, no sirve” y así hasta dejar solo la pasta, “la chica estaba sorprendida y preocupada por su libro” finalmente el profesor le indicó pedir un libro nuevo en la librería de la escuela con cargo a su cuenta. “Era una persona que hacía cosas que parecía que era alérgico a algo porque en cuanto entraba cerraba las persianas y se cubría del sol si pasaba por la ventana y siempre se tenía que borrar el pizarrón de izquierda a derecha o de lo contrario se molestaba mucho y se cubría la nariz y boca del polvo del gis”.

Otros de sus profesores fueron Mario Cabrera en Derecho, Eugenio Briz Kanafani para Contabilidad de sociedades y Rogelio Cabrera de Estudio Contable de los impuestos. El profesor Juan José González Tapia lo asesoró en su tesis y hoy le recuerda con mucho cariño. Finalmente, menciona a Miguel Gussyniè quien impartía Técnicas de la Disertación y recuerda también por ser fanático del club América y un entrañable amigo, ya que durante sus años de colegial tuvieron una relación muy estrecha.

Su último año de la carrera fue muy gratificante tanto laboral como personalmente, en esos días se le permitía a los alumnos realizar su servicio social como adjuntos de un profesor y fue esto lo que hizo el contador Romero, así pues por las mañanas trabajaba en la oficina, realizaba labores docentes, y por la tarde estudiaba, fue el año en que el turno era totalmente vespertino de 6-10 de la noche. Así también en 1974 le fue otorgado el premio Rafael Mancera Ortiz por ser el mejor promedio de la carrera. El premio fue de $1500 y con ello se compró un reloj Piaget “En verdad no me lo esperaba, fue una grata sorpresa, creo que fue el año que menos estudié pero que sí aprendí mucho y resultó ser que Mundo quién me entregó el premio era conocido de mi madre”.

El baile de graduación fue organizado por los propios alumnos y rifaron un Volkswagen, la fiesta se llevó a cabo en el hotel de México que estaba en construcción y fue un caos, ya que asistieron 1200 personas y solo había un elevador, sin embargo dicho inconveniente no empañó su felicidad.

Trabajó como adjunto del profesor Crispín Escalante Sánchez durante dos semestres, ayudándole a pasar lista, escribir y borrar los ejercicios en el pizarrón, a crear problemáticas para su resolución en clase, y a la exposición de temas si éste no podía asistir a clase.

En 1975 hacía falta un docente para la materia de Costos y el profesor Crispín lo recomendó para dicha labor. Impartió clases en esta institución hasta diciembre de 1978 para posteriormente mudarse a radicar a León Guanajuato. Incluso comenta que uno de sus alumnos, Nicolás Cuéllar, hoy en día es Vicerrector de la EBC.

Durante sus años de estudiante la ciudad creció de manera importante y empezaron los problemas de tráfico e indicios de inseguridad, “frente a la escuela había una zona roja, aun así era muy segura pero para el 78 ya la ciudad era muy conflictiva y el estrés me estaba afectado la salud así que decidí mudarme”.

Se retiró de Cervecería Moctezuma y se integró a un negocio familiar, en León le ofrecieron trabajo en una fábrica de calzado, sin embargo la parte contable no fue en su totalidad lo que practicaba en su vida, durante muchos años fue FreeLancer de IBM y se dedicó a los sistemas de información, laboró durante 12 años como docente en la Universidad del Bajío (La Sallé) donde impartió las materias de costos, finanzas e informática. Después estuvo ligado al comercio exterior, a últimas fechas tenía un negocio de importación y hoy en día comparte su tiempo con sus nietos.

“La EBC era mi mejor carta de presentación, en cuanto la mencionaba se me abrían muchas puertas. Siempre he pensado que la escuela es formativa, la formación me dejó las bases para lo profesional, amigos y satisfacciones. Es grato ver como sigue creciendo la escuela y pertenecer a esta comunidad donde se puede ver y palpar el progreso, se agradece el esfuerzo de lo que hace hoy en día el proyecto del Museo”.