Eli Rocío Freyre Castañeda

Por Nelly Tapia Santoyo
Eli Rocío Freyre Castañeda | Amiga del Museo de la EBC | Fotografía donada por Rocío Freyre | AHEBC | Acervo documental | 1994
Anuario de la Generación 1990 - 1994 de la EBC | Donado por Rocío Freyre | AHEBC | Acervo documental | 1994
Algunos de los profesores que impartían clase en 1990 a los estudiantes de la EBC | Ventana estudiantil, México, D.F., octubre de 1990 | AHEBC | Acervo hemerográfico | 1990
Contadores Públicos, generación 1990 - 1994 | AHEBC | Acervo fotográfico | AHEBC | Acervo hemerográfico | 1994

Contaduría Pública 1990-1994

Maestría en Administración 2002-2004

Diplomado en Recursos Humanos 2009

En esta ocasión tuvimos la grata experiencia de compartir recuerdos de estudiantes con una mujer ejemplar, quien hoy en día tiene la gran inquietud de retribuir a la escuela y a la sociedad un poco de lo que ha recibido: Rocío Freyre.

Al terminar sus estudios de nivel medio superior se encontraba en la disyuntiva de elegir una escuela prestigiosa, que tuviera un régimen riguroso y una buena opción, ella tenía en mente algunas opciones, seguir en el Colegio Francés Hidalgo de donde había egresado o alguna otra oferta educativa. Sin embargo, fue su padre quien le sugirió la bancaria.

Le gustaban las finanzas, el área administrativa, la parte humana, y consideró la carrera en contaduría pública como una buena opción para poder combinar todo ello, fue entonces cuando se acercó a su padre para pedir un consejo, a lo que él respondió “solo hay dos opciones la Escuela Bancaria y Comercial y el IPN”; y fue la primera opción la que determinaría su formación.

En su primer día de clases su primer contacto fue con el profesor Nicolás Cuéllar, actual Vicerrector Académico, quien impartía la materia de Métodos Estadísticos. “Hay personas que tienen ese don de compartir el conocimiento con los demás y él era uno de ellos”. “De esos días recuerdo que había mucho orden, solo teníamos derecho a 3 faltas, era un régimen un tanto riguroso pero eso finalmente era lo que nos iba dando la formación que hoy en día tenemos”.

Algunos otros de sus profesores a quienes recuerda con mucho cariño son María Teresa Adalid de Costos y Manuel Suárez de Auditoría de quien aprendió el gusto por esta rama de la contaduría.

Durante sus años de estudiante en la universidad, había un restaurante TOKS sobre Avenida Reforma esquina con insurgentes, justo al lado de la escuela, el cual era punto de reunión de los estudiantes de esta institución, “era como nuestra segunda casa, acostumbrábamos ordenar unos molletes y café y al final repartíamos el costo”. Al parecer, en la EBC solo había una pequeña cafetería en el segundo piso, justamente donde hoy en día se encuentra la hemeroteca.

“La tecnología de esa época era rudimentaria comparada con la de hoy, en la playa de la escuela se llevaban a cabo torneos de ajedrez, y si era reprochable que no había festividades”.

Los primeros cuatro semestres asistía durante el turno matutino a la escuela, sin embargo tal como hoy en día se acostumbra a partir del 5º semestre tenía el turno vespertino. La generación de Rocío estuvo marcada por eventos importantes que para muchos fueron un parte aguas, entre ellos la crisis de 1994 y la muerte de Colosio, suceso que causó conmoción entre sus compañeros. Sin embargo en esos días la política no era tema de conversación.

Pero también esos años fueron testigos del inicio de grandes amistades, como es el caso de la que entabló con Miguel Quintero, quién ha sido parte fundamental en su vida de estudiante y adulta, y hasta de matrimonios, como fue el caso de sus compañeros Judith Anaya y Jorge Esperón a quienes agradece por su entusiasmo y apoyo en este nuevo proyecto de unir una vez más a la generación y marcar la diferencia con las demás personas y generaciones.

Gastón Fernández amablemente prestó a la contadora Freyre el anuario que plasma los recuerdos y cada una de las caras llenas de ilusiones y esperanzas de los recién graduados y que hoy comparte con las nuevas generaciones a través de la página del Museo.

De su vida laboral nos comentó que la EBC forjó en ella el carácter y le proveyó las herramientas, le enseñó la actitud ante la vida y la aptitud para poder desenvolverse de la mejor manera desde su primer empleo hasta el día de hoy.

Se encontraba en séptimo semestre de la carrera cuando empezó a trabajar en la empresa de su novio en donde básicamente se encargaba de la atención al cliente y de las relaciones públicas. Posteriormente en el área de R. P. del Senado, para después unirse a un despacho de mujeres llamado Mitre Díaz Mondragón y asociados S.C. cuyas fundadoras eran egresadas, una de la Escuela Bancaria y Comercial y la otra de La Salle, Rocío laboraba en el área de auditoría.

Tiempo después se unió a la Junta de Asistencia Privada del D. F. colaborando en el departamento de finanzas, “fue un empleo en el que pude valorar el sentido social de los patronatos y pude darme cuenta de todo aquello en lo que uno puede ayudar a la demás gente”.

Hoy en día se encuentra laborando para el IMSS en la Dirección de Prestaciones Económicas y Sociales, su trabajo ha podido incidir en las diferentes problemáticas que trae la institución para ello nos comenta la Maestra Freyre que el diplomado en Recursos Humanos que recientemente curso en esta su alma mater ha sido de gran ayuda para dar solución a diferentes asuntos.

A su vez tiene la inquietud de trabajar en conjunto con la sociedad de ex-alumnos para contribuir en las mejoras de nuestra institución.

Para los alumnos y los integrantes de este equipo nos deja las siguientes palabras:

“Gracias a mi alma mater por permitirme este acercamiento que había esperado desde hace algún tiempo, al equipo del archivo por su tiempo y alegría para ser parte de este proyecto y sobre todo a Dios mi compañero de camino.

Los valores son la mejor herencia de nuestro seno familiar o de quienes no forman, lo único realmente valioso porque con ellos vamos a vivir toda la vida y en todos los ámbitos de la misma, sin embargo para mí hay dos fundamentales que todo ser humano debe tener: LA HONRADEZ Y LA GRATITUD.

En la vida hay que agradecer a Dios por darnos la vida, a la vida por conocer a diferentes personas, a las personas por sus acciones buenos y malas hacia nosotros porque de cada una aprendemos, y a nosotros mismos por el aprendizaje de la vida cuando la tomamos en un sentido positivo.

La honradez nos permite mirar al otro de frente sin esquivar la mirada por pena o vergüenza ante alguna actitud o comportamiento deshonesto, y eso es una gran satisfacción interior. Este es el mensaje que me gustaría dejarles a todos y cada uno de los lectores.”