El origen de la EBC y el Centro de la Ciudad de México

Por Teresa Cecilia Sandoval Macías

La historia de la EBC comenzó a escribirse tras la Revolución, durante la construcción del México moderno en las décadas 20 y 30 del siglo pasado. Estos años se caracterizaron por su espíritu de creación y experimentación, en ellos se articuló de la restauración del país y su entrada al progreso y la modernidad.

En el ámbito económico, apremiaba la rehabilitación hacendaria y la estabilización de las finanzas que se encontraban al borde de la bancarrota tras la guerra. El Secretario de Hacienda, Alberto J. Pani Arteaga propuso en 1923 un programa que consideró el saneamiento financiero y presupuestal del erario, la reorganización del sistema fiscal y la reforma bancaria. Del 2 al 29 de febrero de 1924, sesionó la Convención bancaria que promulgó la Ley General de Instituciones de Crédito, redactada por Manuel Gómez Morin con miras a la reorganización de los bancos. Entre sus medidas se decidió establecimiento de la Banca central, la integración de su capital y la definición de su normatividad. La Ley Constitutiva del Banco de México facultó a la institución para emitir billetes, regular la circulación monetaria, redescontar documentos de carácter mercantil y realizar operaciones en los bancos de depósito y descuento a partir de su Ley Orgánica. [1]

El Banco de México fue inaugurado el 1° de septiembre de 1925. Al frente del Consejo de la institución Manuel Gómez Morin ocupó el cargo de Presidente, Elías S. A. de Lima el de Vicepresidente, y Fernando de la Fuente la Secretaría. El primer director del Banco fue Alberto Mascareñas Navarro.

En poco tiempo, la operación cotidiana demostró la inexperiencia en el manejo de la banca central y la necesidad de capacitar a su personal. Así, el 10 de marzo de 1929 nació la Escuela Bancaria del Banco de México en la biblioteca alojada en el edificio de 5 de mayo y Teatro Nacional, actualmente Eje Central Lázaro Cárdenas en el Centro Histórico de la Ciudad de México: …fue establecida a iniciativa de nuestro Director General [Alberto Mascareñas] y con la aprobación de este Consejo, la Escuela Bancaria creada con el objeto de preparar a nuestros empleados para el mejor desempeño de sus labores. [2]

La escuela creada bajo el ideario de Manuel Gómez Morin obtuvo importantes logros: la creación de una teoría contable adaptada al medio mexicano que vertida en textos originales propició el desarrollo de novedosos métodos de enseñanza técnica; el nacimiento de la primera escuela nacional por correspondencia (1931), que permitió que los cursos llegaran a las 26 sucursales que el banco tenía en la República; y la apertura de los Cursos orales y por Correspondencia para el público en general. [3]

Sin embargo, el rápido crecimiento del Banco de México demandó una transformación hacia un “organismo financiero de naturaleza superior”, el proyecto de emisión se enfrentó a un fuerte rechazo por parte de la población y existieron problemas crediticios acentuados por la situación económica internacional. La institución se modificó bajo la guía de Agustín Rodríguez, director de 1932 a 1935, quien clausuró sucursales, reestructuró la organización del Banco, redujo gastos y cerró el departamento de Turismo y la Escuela Bancaria. [4]

La determinación de cerrar la Escuela provocó que los estudiantes, sobre todo quienes no formaban parte de la institución y habían comenzado cursos en sus diferentes sistemas, solicitaran reanudar sus lecciones. Los profesores Alejandro Prieto Llorente, Alfredo Chavero e Híjar, Julio René Poulat y Agustín Loera y Chávez, apoyados por Manuel Gómez Morin, decidieron abrirla nuevamente bajo el nombre de Escuela Bancaria y Comercial y crear la carrera de Contador Privado. En agosto de 1932 se llevó a cabo la firma del Acta Constitutiva que consignó la participación de 17 fundadores, contadores, políticos y académicos que destacarían de forma importante en el devenir de nuestro país.

Por las memorias de Alejandro Prieto sabemos que la EBC, inició clases el 1° de septiembre de 1932 en un antiguo edificio del centro de la Cd. de México ubicado en la calle de Palma no. 27, esquina con Madero. En sus páginas narra cómo reunieron el importe necesario para cubrir la renta de 125 pesos mensuales de tres habitaciones y un pasillo en el tercer piso del inmueble y un depósito del mismo monto, así como para el pago de servicios y la difusión en prensa. También consigna el apoyo que el Banco ofreció al ceder las lecciones impresas de los Cursos por correspondencia, muebles y útiles de trabajo. [5]

En esta primera etapa, se reanudaron los cursos de Funcionario Bancario, a los que además acudieron empleados de la Secretaría de Hacienda y de otras instituciones financieras y comerciales. Un año después, en 1933 iniciaron los cursos de las carreras de Contador Privado y Secretaria Taquígrafa.

Alejandro Prieto recuerda en su texto que …pronto fue necesario mayor espacio para aulas y oficinas. Se tomaron tres nuevos locales en el mismo edificio y posteriormente, ya en 1934, la Escuela se cambió, ocupando todo un piso en la misma calle de la Palma, ahora en el número 44, esquina con Venustiano Carranza. [6]

La sede que la EBC ocupó por poco más de una década, el edificio Thermidor, proyecto del arquitecto José Luis Cuevas Pietrasanta y del ingeniero Miguel Rebolledo Rivadeneyra [7], encarnó los ideales de la modernidad: léxico art déco que privilegiaba el racionalismo, la composición geométrica y la solidez estructural en alusión al progreso y al nuevo ordenamiento de la ciudad, así como el novedoso uso del concreto armado, que revolucionó la arquitectura del siglo XX. Finalmente, en la cúspide se incluyó un diseño tipográfico también construido con cemento que nombraba a la construcción y que se observa hasta nuestros días. Estas características formales empataron perfectamente con el espíritu de la joven institución y contribuyeron a reforzar la imagen profesional que ofrecía a sus estudiantes:

La creciente inquietud moderna que va de las grandes ciudades a los pequeños poblados se manifiesta sobre todo, y con genuina justificación, en un vivo anhelo de ÉXITO. Triunfar en la vida es la más legítima ambición human a y así el joven como el adulto –tanto el hombre como la mujer- sueñan con una vida mejor. PROGRESAR –en el sentido material- es el ritmo pujante que modula la acción en el hogar, en la oficina, en el comercio, en el taller y en el campo. Y PROGRESO O TRIUNFO no se logran sino con una APTITUD MEJOR: es por ello que un grupo selecto de profesionistas ha llevado a todos los ámbitos de habla española la buena nueva del éxito con sus Enseñanzas Comerciales y Bancarias, Jurídicas y Económicas, en forma de CURSOS POR CORRESPONDENCIA perfectamente sistematizados, que suman a las excelencias de una teoría sencillamente expuesta, la realidad práctica de inmediata aplicación.[8]

Tercero y cuarto piso del edificio Thermidor fueron acondicionados para alojar aulas para los Cursos orales y para Empleados, así como oficinas para la Dirección y los Cursos por correspondencia. La Biblioteca, compuesta por cerca de 1500 volúmenes ocupó un área importante de este espacio a partir de su inauguración en 1936 y la azotea del inmueble fue dispuesta como área deportiva en la que se practicó esgrima, acondicionamiento físico y volibol.

La oferta educativa de la EBC se amplió a un rango que consideró a quienes estuvieran interesados en llevar una carrera profesional mediante los Cursos por Correspondencia, para los empleados de instituciones bancarias y comerciales que requirieran capacitación especializada, jóvenes interesados en cursar sus estudios en la modalidad Oral y quienes necesitaran el servicio de un Internado fundado en 1938. A principios de los años 40 la EBC ofrecía las carreras de Secretaria Taquígrafa, Funcionario Bancario, Contador Privado y Contador Público, todos sus programas enfocados al conocimiento técnico comercial y bancario dentro de las necesidades del México moderno que crecía a pasos acelerados.

Desde entonces, La Bancaria tuvo muy clara la línea a seguir y la relación entre su ejercicio educativo, el ámbito profesional y la importancia del entorno: Como el objetivo fundamental de nuestra Enseñanza es el de preparar a los alumnos para ocupar una posición encumbrada en las Instituciones de Crédito, en el Comercio o la Industria, hemos querido que los alumnos se muevan, desde la iniciación de su Carrera, en el medio en que van a trabajar: de allí que nuestro local esté situado en el centro de los negocios y que se obligue al estudiante a actuar dentro de la Escuela en el ambiente de oficina en que va a laborar. [9]

Esta conciencia se reflejó en acciones como la creación de la Editorial Banca y Comercio, S.A., mediante la cual puso a disposición del público en general el fondo editorial que inició desde los días en Banxico. Pocos años después en 1942 y ante su evidente crecimiento, adquirió un terreno sobre Avenida Reforma, a través de Inmuebles Visa, S.A., inmobiliaria creada para este efecto. [10]

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  1. Eduardo Turrent Díaz, Historia del Banco de México, México, Banco de México, 1982, vol. 1, pp. 110-112. 
  2. Banco de México, Informe Anual 1929,México, D.F., 1930, p.20 [en línea], disponible: http://www.banxico.org.mx/dyn/publicaciones-y-discursos/publicaciones/informes-periodicos/anual/%7B47CEFD26-BD3C-8F96-E2CF-BBB2D8E254DE%7D.pdf 
  3. Banco de México, Informe Anual 1929,México, D.F., 1932, p.28 [en línea], disponible: http://www.banxico.org.mx/dyn/publicaciones-y-discursos/publicaciones/informes-periodicos/anual/%7BF06595CD-684F-5958-72FE-8933E2EC62E5%7D.pdf 
  4. Op. Cit., Eduardo Turrent, p. 270. 
  5. Alejandro Prieto Llorente, La escuela y yo, inédito.
  6. Íbidem, p. 16
  7. Lourdes Díaz, “Un Ingeniero naval que conforma al movimiento moderno”, en do.co.mo.mo México, no. 28, verano de 2010 [en línea], disponible: http://servidor.esteticas.unam.mx/docomomo/boletin28/bol28_1.pd
  8. AHEBC, Ramo documental, Escuela Bancaria y Comercial. Cursos por Correspondencia. Cursos Orales, México, D.F., 1933. Folleto promocional. 
  9. AHEBC, Ramo documental, Escuela Bancaria y Comercial, México, México, D.F., 1935. Folleto promocional.
  10. Op. Cit., Alejandro Prieto Llorente, La escuela y yo, p. 16.