El ego y el ajedrez

Por Profr. David Franco Peña
David Franco Peña | Profesor del Taller de Ajedrez campus Reforma | AHEBC | Acervo fotográfico | 2010
Integrantes de la comunidad EBC participantes del Torneo de ajedrez | Dirección de Difusión Cultural | AHEBC | Acervo fotográfico | 1998
Taller de ajedrez | campus Reforma | AHEBC | Acervo fotográfico | 2005
Historia del ajedrez por David Franco Peña | Ventana EBC, México, D.F., abril de 2000 | AHEBC | Acervo hemerográfico | 2000
Ganadores de las Hexagonales de ajedrez 2000 junto al Ing. David Franco: Rafael Pompa, Miguel Escarraman y Gabriel Ferrusca | Ventana EBC, México, D.F., diciembre de 2000 | AHEBC | Acervo hemerográfico | 2000
Hexagonales de ajedrez 2001 | Coord. de Difusión Cultural | Ventana EBC, México, D.F., noviembre de 2001 | AHEBC | Acervo hemerográfico | 2001
Taller de ajedrez | Campus Reforma | AHEBC | Acervo hemerográfico | 2008

El rey del ajedrez, simboliza al Ego…lo que todos vamos conduciendo y cuidando por la vida, la característica que nos distingue ante los demás. En el ajedrez, el Rey tiene un valor infinito, pues al ser atrapado se pierde la partida…se pierde todo, se acaba el juego.

Afortunadamente para el rey del ajedrez, al terminar una partida puede haber otra partida de revancha en la que puede resucitar… no sucede así (aparentemente) para el ego. Al morir el Ego, corremos el riesgo de una muerte espiritual que irremisiblemente nos canalizaría a una muerte física. De ahí la gran importancia que el ser humano asigna a su ego, pues considera que “vida solo hay una” y no hay mas que aprovecharla lo mejor posible.

Desde pequeños, aprendemos el significado de “lo mío” y “lo tuyo” y la cultura que nos ha generado nos encausa a luchar por esa diferencia.

El jugar ajedrez, representa “jugar en la vida para no perder nuestro Ego o rey”. Paradójicamente, ese juego es el que nos forma y nos brinda la oportunidad de madurar. Alguna vez, el insigne maestro de la literatura Juan José Arreóla comentó: “En ganar o perder nos va la vida”. También aseveró: “Quienes juegan ajedrez son las personas que más acostumbradas están a morir; pues en cada jaque mate que reciben, muere simbólicamente su Ego.”

Ese riesgo mortal con el que se juega en el ajedrez, yendo de por medio la integridad del Ego, acrecienta la preocupación por no errar dentro del juego. Igualmente surgen necesidades prioritarias: buscar el conocimiento correcto, la sabiduría indeleble que nos brinde las defensas mejores en cada posición y a su vez posibilidades de atacar, pues muchos entienden que “la mejor defensa es el ataque”; Estudiar estilos y estrategias. Se genera una carrera por la inmortalidad y por el encuentro de mayores consistencias durante la partida.

Se comienza un ciclo o nueva etapa en la sicología de quien juega de esa forma con su Ego: comprende que toda victoria depende del conocimiento, del estudio, del mejor análisis, del temple. Se genera una pasión que a su vez se ve expresada en su conducta cotidiana y se extrapola hacia las demás labores que desarrolla. La preocupación por conocer mejor su Ego, se exacerba; se conoce a sí mismo.

Así como aprende a respetar las reglas del ajedrez, aprende a respetar las reglas de la vida; aprende a dar seguimiento a los preceptos del ajedrez y de otros tipos de conocimiento. Accede a las dialécticas que propician la calidad en todas sus expresiones. Adquiere los elementos que le permiten ver con conciencia y respeto al prójimo.

El ajedrez ha sido prohibido en varias teologías y legislaciones de nuestro planeta a lo largo de la historia. ¿A que intereses puede afectar el que alguien se conozca a sí mismo?