El Decreto Presidencial otorgado a la EBC por Lázaro Cárdenas del Río

La Escuela Bancaria y Comercial cuenta con muchos elementos que la hacen singular y le dan un lugar especial entre las instituciones educativas privadas de nivel superior de nuestro país. Su historia, su especialización, su crecimiento, sus egresados y, entre ellos, el Decreto presidencial expedido por Lázaro Cárdenas del Río.

El 11 de septiembre de 1939, casi una década después del nacimiento de la EBC, el general Cárdenas promulgó un decreto en el que se reconocieron oficialmente los programas de estudio de la Bancaria y se les concedió la misma validez que tenían los de las instituciones públicas.

En aquella época esto supuso un importante reconocimiento a la labor de la Escuela, ya que México se encontraba en pleno debate alrededor de la educación tras la reforma al artículo 3° constitucional, ocurrida en 1934, que excluía a la iglesia del ejercicio educativo y volvía obligatoria la instrucción básica. Muchas instituciones privadas se apoyaban en comunidades religiosas para su funcionamiento y se vieron seriamente afectadas.

El Decreto también otorgó autorización para establecer los cursos que la institución juzgara pertinentes, previa aprobación de la Secretaría de Educación Pública. Lo que significó la posibilidad de generar programas altamente especializados que acompañaron a las carreras de Funcionario Bancario, Secretariado, Contador Privado y Contador Público en un principio, ofrecer en la década de los sesenta la Licenciatura en Ciencias Administrativas, en la de los ochenta sumar la de Banca y Finanzas y, finalmente, responder a las necesidades educativas y del ámbito de negocios del país a lo largo del tiempo.

El contenido del Decreto fue dado a conocer el viernes 13 de octubre de 1939, día en que entró en vigor, a través de su publicación en el Diario Oficial de la Federación. Del cual resguardamos un ejemplar en el Museo de la EBC.

El Decreto se compone de 7 artículos y 2 transitorios. El tercero consigna que “La Escuela Bancaria y Comercial como institución particular, con personalidad jurídica propia, y reconocida por la Secretaría de Educación Pública, es libre para gobernarse y regirse en la forma que a sus intereses convenga.”

En aquel entonces, el decreto, supuso la cristalización de los objetivos con los que fue creada la Escuela tras una década de trabajo. Hoy la autonomía de la que gozamos habla de nuestra experiencia en el ámbito de negocios y nos otorga la libertad de ofrecer nuevas carreras y diseñar planes de estudio con el particular sello EBC.