El Barómetro Económico de Mariano Alcocer

Por Teresa Cecilia Sandoval Macías

Durante la Segunda Guerra Mundial

El 1° de julio de 1941 vio la luz la revista Crédito Revista comercial y bancaria bimestral, órgano de los alumnos y ex alumnos de la Escuela Bancaria y Comercial. Al igual que su predecesora, Banca y Comercio, a través de sus páginas compartía artículos de divulgación escritos por especialistas en finanzas y contabilidad.

Crédito propuso varias secciones que ininterrumpidamente fueron publicadas por casi 40 años. Barómetro Económico era la columna con la que abría la revista y estuvo a cargo Mariano Alcocer.

Los textos del Dr. Alcocer son un valioso material para comprender la situación económica de México en el entorno internacional a mediados del siglo XX. Con una prosa precisa y en ocasiones irónica, analizó en un formato periodístico los vaivenes financieros nacionales. Por ejemplo, las puntuales observaciones que realizó en 1942 sobre la inflación provocada por la emisión de billetes y la moneda metálica en circulación en el marco del convenio para estabilizar el tipo de cambio del dólar norteamericano con el peso mexicano. Su texto advertía que abandonar el patrón oro –como sucedió en 1931- llevaría al peso a “descansar” en el dólar y urgía a la reconstrucción de la producción nacional; y continuaba escribiendo sobre la oportunidad que existía en la exportación de cobre para solventar la demanda estadounidense requerida para su industria de guerra (sin olvidar la competencia de Chile en el rubro).

Especialmente interesante resulta observar el desarrollo de la Segunda Guerra Mundial desde la mirada de don Mariano que evalúa desde México los virajes de la economía internacional, sobre todo la estadounidense. Sus notas en enero de 1942 narran el aumento de las transacciones en la Bolsa de 1942 debido a los éxitos ingleses en África, se cuestionan por el impacto que tendrá en México la franca entrada a la contienda de Estados Unidos y evalúan la necesidad de petróleo para la guerra del Pacífico. [1]

En marzo, en su siguiente texto, el Dr. Alcocer introdujo el concepto de “guerra económica”, acuñado un año antes por el economista Paul Einzig que “…consiste en gran parte en medidas tomadas a fin de facilitar la prosecución de la guerra, reforzando las defensas económicas del país y de sus aliados, debilitando a la vez las del enemigo” y abordó las particularidades de la guerra defensiva y la ofensiva. Analizó la situación de México, aún fuera de la guerra, recomendó crear un estado de auto-suficiencia de mercancías esenciales de otros países y afianzar la producción industrial mediante la colaboración de “…capital, trabajo y Estado, cada uno de los cuales debe prestar su cooperación, en términos de justicia social, sin pretender ninguno de ellos adquirir una posición de supremacía a que no tenga derecho.” [2]

La sección estuvo salpicada de datos económicos alrededor de la producción armamentista como el aumento del porcentaje de plata en las monedas en detrimento del níquel, ya que el primer metal no tiene uso bélico, o sobre el racionamiento del azúcar por ser necesaria para producir alcohol y por ende pólvora. O bien, de la Ley sobre el control de precios, emitida por Roosevelt para impedir la inflación, las contracciones de la bolsa de las que escribe que “…la psicosis de guerra suele desempeñar movimientos de intensa especulación… verdaderas crisis de especulación.” [3]

Si bien la visión de Alcocer está filtrada por la cercanía con Estados Unidos, en sus textos también hay una posición crítica frente a fenómenos como el enriquecimiento de guerra y su regulación “…necesidad de poner límites a las ganancias de guerra, a fin de evitar la formación vertiginosa de fortunas que significan un daño muy serio a la economía… y que ponen en manos de unas cuantas gentes, a veces economías extranjeras, hábilmente disfrazadas, un enorme poderío financiero.” [4]

Para julio de ese año México participaba ya en la Guerra. En el Barómetro de ese bimestre se presentó un esquema socio-económico que dividía a la población mexicana en ocho sectores, cada una de ellas con papeles concretos para apoyar al país atendiendo al llamado del presidente Manuel Ávila Camacho: “La guerra de nuestro siglo es una guerra total. Por eso mismo nuestra defensa deberá organizarse en todos los sectores y en todos los órdenes.” [5] Trató sobre una economía dirigida y abundó en temas económicos como la venta de todo el henequén yucateco a Estados Unidos, la deuda mexicana del petróleo, el racionamiento del hule, el aumento en el precio del maíz y la producción cafetalera.

Mariano Alcocer continuó reseñando la guerra desde su perspectiva sobre la economía nacional. Señaló el periodo de “trágica inadaptabilidad” por el que el país transitaba, sus errores, reformas y aciertos. Temas multicitados fueron el control de dólares en México, la consecuente postura del Banco de México, la producción de remolacha, maíz y azúcar. También la “war man power commission” o la Comisión de Mano de Obra de Guerra mediante la cual Estados Unidos “importó” braceros mexicanos, con la protección conseguida por el gobierno mexicano mediante el acuerdo del 4 de agosto de 1942 que impedía la discriminación, que fueran afectados por el servicio militar obligatorio, que fueran utilizados como esquiroles, la salida clandestina, y garantizaba contrataciones de acurdo a las leyes mexicanas, el pago de un fondo de ahorro depositado en el Banco de Crédito Agrícola y un salario igual al de un campesino estadounidense. [6]

En 1943 dio cuenta de los Certificados de Participación puestos en venta por Nacional Financiera como medida ahorrativa para el país; del inicio del pago anual de dos y medio millones de dólares que México pagó a Estados Unidos “…para cubrir las reclamaciones por daños causados durante la revolución en propiedades de ciudadanos norteamericanos. De acuerdo con tal arreglo, de fecha 19 de noviembre de 1941…” [7]; del Comité de Ahorro Nacional inglés; y de la Convención de Banqueros Norteamericanos en la que Luis G. Legorreta, director del Banco Nacional de México, representó a México. En cuanto a economía nacional estudió la inflación, el problema de los sueldos, el debate sobre el seguro social y comentó los resultados de la Novena Convención Bancaria que sesionó en Chihuahua bajo la consigna de la “comprensión social del papel del banquero”.

En 1944 el Barómetro reportó que la deuda de guerra estadounidense ascendía en febrero a ciento cuarenta mil millones de dólares; consignó que el 9 de marzo se editó un decreto presidencial para intentar aliviar el problema ferrocarrilero conforme a la Ley del Trabajo, así como el inicio de la huelga de la Telefónica Mexicana del 13 de marzo. Ya en julio la, aún vigente, Sociedad de Naciones comenzaba a esbozar las condiciones necesarias para la política de posguerra, y el Dr. Alcocer exponía que la situación mexicana era delicada en este panorama “…no hemos podido cumplir con el ideal […] de producir no sólo para hacer frente a nuestras necesidades sino para responder a nuestros compromisos internacionales. De ahí que no hayamos podido salir de la paupérrima industria de preguerra, por lo cual resulta imposible intentar una transición para salir de la industria de guerra para entrar en la de postguerra.” [8]

Al final del año dedicó un espacio a los acuerdos y resoluciones de la Conferencia Bretton Woods, asuntos del Banco Internacional para la Reconstrucción y Fomento y del Fondo Monetario Internacional que aún estaba en proyecto; así como a las consecuencias de la guerra para México, por ejemplo con el problema de los braseros. [9]

Finalmente en 1945, cuando los cañones de guerra comenzaban a silenciarse y se avecinaba un nuevo tipo de guerra, el Barómetro Económico volvió sus observaciones en asuntos urgentes para México como la Carta económica de las Américas y los acuerdos de Chapultepec, la 9ª Convención de Banqueros con sede en Guadalajara y las industrias emergentes.

Hasta 1961, último año en el que se publicó la revista Crédito, Mariano Alcocer escribió con puntualidad bimestre tras bimestre sobre la economía mexicana para los profesores y estudiantes de la Escuela Bancaria y Comercial. Los textos del Barómetro Económico de 1941 a 1961 pueden leerse online (casi en su totalidad) en la siguiente dirección: http://museoebc.org/content/credito

_______________

  1. Mariano Alcocer, “Barómetro económico”, en Crédito, México, 1° de enero de 1942, Vol. I, Núm. 4, pp. 5-8.
  2. Mariano Alcocer, “Barómetro económico”, en Crédito, México, 1° de marzo de 1942, Vol. I, Núm. 5, pp. 5-6.
  3. Mariano Alcocer, “Barómetro económico”, en Crédito, México, 1° de mayo de 1942, Vol. I, Núm. 6, p. 7.
  4. Íbidem, p. 8.
  5. “I.- soldados; II.- obreros; III.- agricultores; IV.- comerciantes; V.- industriales; VI.- maestros; VII.- periodistas; VIII.- funcionarios.” Mariano Alcocer, “Barómetro económico”, en Crédito, México, 1° de julio de 1942, Vol. II, Núm. 1, p. 7.
  6. Mariano Alcocer, “Barómetro económico”, en Crédito, México, 1° de septiembre de 1942, Vol. II, Núm. 2, pp. 8-9.
  7. Mariano Alcocer, “Barómetro económico”, en Crédito, México, 1° de enero  de 1943, Vol. II, Núm. 4, p. 8.
  8. Mariano Alcocer, “Barómetro económico”, en Crédito, México, 1° de julio  de 1944, Vol. IV, Núm. 1, p. 5.
  9. Mariano Alcocer, “Barómetro económico”, en Crédito, México, 1° de noviembre  de 1944, Vol. IV, Núm. 3, pp. 5-8.