Eduardo Cruces

Por Teresa Cecilia Sandoval Macías
Fotografía de generación | Salón 30-D | AHEBC | Acervo fotográfico | 1963
C.P. Eduardo Cruces | Amigo del Museo | AHEBC | Acervo fotográfico | 2009
Brindis de exalumnos de la generación 1966 | AHEBC | Acervo fotográfico | 2011
Eduardo Cruces y compañeros de generación | Inauguración de la exposición permanente de Museo EBC | AHEBC | Acervo fotográfico | 2012

Contador Público

Generación 1961-1966

La decisión de estudiar Contabilidad para Eduardo Cruces fue orientada en diferentes aspectos por sus padres, ya que su madre era normalista y su padre, a pesar de no haber estudiado, dedicó su vida laboral a diversas áreas administrativas. En cuanto a la elección de la EBC, fue lógica debido al prestigio que ésta tenía desde hace años. A estos factores se sumó su habilidad matemática y numérica, que le facilitó las diferentes materias que llevaba en la carrera.

Con el apoyo de su familia y el gusto por la profesión, el C.P. Cruces inició sus estudios en el programa vocacional de la EBC en 1961, obtuvo buenas calificaciones y conservó buena conducta a lo largo de su estancia en la Institución hasta 1966 cuando completó los cuatro años de la carrera.

Durante la entrevista que concedió a integrantes del Archivo Histórico Eduardo realizó interesantes reflexiones sobre temas de actualidad como la educación y los amigos. Sobre el último punto, subrayó la importancia que tiene para él convivir con las amistades que construyó en sus años como estudiante y que hasta la fecha frecuenta, nos comenta que “le han acompañado toda su vida”.

A lo largo de nuestra plática el contador Cruces hizo gala de una excelente memoria, ya que se acuerda de su matrícula, que perteneció al salón 20-D y de innúmeros datos con gran precisión, como que en la lista de primer año eran 108 estudiantes y 88 bancas, la situación del espacio se subsanaba cuando muchos alumnos optaban por otras profesiones y dejaban lugar a quienes realmente tenían vocación.

Sobre su primera clase de Contabilidad mencionó que Don Alejandro Prieto era “un señorón” y que fue en sus clases donde todo cobró sentido, ya que en cada sesión los encausaba de tal forma que “todas las piezas cayeron en su lugar”. Recuerda que sin enseñar aprendían, ya que su didáctica era muy suigeneris, permitía preguntas y ofrecía unas “fantásticas explicaciones”.

El año de su ingreso coincidió con el cambio en la Dirección General de la escuela y con el fallecimiento de Don Agustín Loera y Chávez, de quien comentó era una persona sumamente respetada pero que no hubo oportunidad de convivir con él.

Sobre los profesores con los que tomó clase, nos dice que eran gente excepcional. Menciona a Ignacio Soto Sobreyra, quien impartía la materia de Economía a los estudiantes de primer grado; lo recuerda como una persona muy seria pero “con la cuerda por dentro”, ya que a pesar de propiciar una férrea disciplina, gastaba bromas con sus estudiantes. También nos comenta que tenía una memoria sorprendente, ya que nunca llevaba apuntes y dictaba las lecciones de memoria. Platica que había pocas profesoras y quien impartía sicología en 2º año de vocacional era especialmente guapa.

Gracias a los muchos datos que don Eduardo nos proporcionó nos enteramos que los cursos eran anuales, iniciando en enero para tener un periodo de exámenes en noviembre, durante 20 días que eran dedicados exclusivamente a examinar a los estudiantes. Sobre la operación en los años sesenta nos contó que en su ingreso a vocacional se estudiaban 13 materias, en las que destacaba contabilidad, de suerte que al entrar a la carrera llevaban el 3º curso de ésta; y que el paso de vocacional a superior implicaba una modificación en el horario para que pudieran comenzar a trabajar.

La falta de cafetería llevaba a los alumnos al puestito conocido como “el bancario”, referido también por la C.P. Graciela Ávlila, ubicado entre Reforma y Nápoles y siempre lleno de golosinas y refrescos por lo que se convertía en una parada obligada para todos, hasta que en 1964 se colocó una concesión donde se vendían alimentos más formales. En el patio de Reforma, que aún no era bautizado como “playa” habían instaladas bancas, donde los estudiantes compartían los recesos entre clase y clase charlando o haciendo bromas en torno a los bebederos.

Sobre las fotografías de generación, nos dijo que era un evento esperado con gran entusiasmo por todos y que tenían lugar en el mes de mayo. Recuerda que muchos de sus compañeros venían de otros estados de la República, como su primer compañero de banca, Francisco Ramón Valdéz Rivera quien había nacido en Mexicali. También nos platicó que muchos de ellos se alojaban en diferentes casas de huéspedes ubicadas en la colonia Juárez, muy cerca de la EBC.

Eduardo nos comenta que en aquellos años la economía del país era mucho más estable y que debido al prestigio de la institución y a la excelente preparación que tenían sus exalumnos, diferentes empresas y despachos les ofrecían trabajo.

Para él la educación que obtuvo en la EBC fue una base sólida en sus horizontes laborales y cuando concluyó sus estudios se dedicó de tiempo completo a trabajar en su profesión, en la que ha desempeñado diferentes puestos de gerencia media hacia arriba.

Hoy en día Eduardo Cruces es contralor de la empresa transnacional SunChemical Colores SA de CV y cuenta con una amplia experiencia por haber colaborado en la compañía Exploración y minería Independencia, que era una filial del grupo inglés Anglo Gold, el más grande del mundo.

De sus días como contralor en esta compañía extractiva nos comentó que este trabajo representó para él un reto fascinante. Nos platicó que en la EBC tuvo la oportunidad de estudiar Contabilidad de industrias extractivas, lo que le facilitó la comprensión de este importante giro que, en su opinión, depara un futuro extraordinario para México si se hace un buen plan de inversión y explotación.

Para concluir nuestra entrevista Eduardo Cruces subrayó la importancia que tienen en su vida los amigos que hizo en la EBC, recordó a quienes han fallecido y también a quienes han formado parte importante de su propia historia. Y, para los jóvenes que están en la carrera compartió las siguientes palabras:

“Señores. Estudien. Después no van a tener tiempo. Aprovechen esta oportunidad que les dan sus familias, porque la competencia afuera es tremenda. Aprovechen, que el tiempo se agota.”