Dolores Lidia Venegas Álvarez

Por Angela Regina Núñez Alonso

Contaduría Pública 1967 - 1972

Dolores Lidia Venegas Álvarez supo de la existencia de La Bancaria por uno de sus tíos, quien le recomendó estudiar ahí la carrera de Contaduría Pública.

Tenía 16 años cuando ingresó al salón 20-D del primer año de vocacional. Como ella nos comenta, tuvo la fortuna de cursar con el maestro Alejandro Prieto la asignatura de Contabilidad I y años después de tener como asesor de tesis al profesor Cabrera, quien en ese entonces impartía la materia de Impuestos.

Dolores Lidia fue una alumna sobresaliente académicamente, ya que cada año era reconocida por la institución con los tradicionales Distintivos de Mérito, que eran entregados junto con los cuadernillos de Entregas de Premios en las emotivas ceremonias que se realizaban en el Salón de Actos de la EBC.

Dolores Lidia nos relató que para celebrar la culminación de sus estudios profesionales junto con sus compañeros se tomó su fotografía de generación y realizó su baile de graduación, este último organizado por un Comité encabezado por Jorge Prado.

En 1968, al mismo tiempo que cursaba sus estudios comenzó a trabajar como auxiliar contable en la fábrica de brochas y pinceles La Azteca. Dos años después contrajo matrimonio y se convirtió en madre sin embargo esto no le impidió en 1973 terminar su carrera. En su examen profesional defendió la tesis titulada Contabilidad y Administración en el hogar. 

En cuanto a sus compañeros mencionó a José Guadalupe López, Lupita Rivera, Fernando Martínez, Norma Valadez, Carolina Pérez, Esperanza Soto, Bertha Torres, Ma. Luisa Vergara y Lourdes del Ángel, amistades entrañables con las que continúa reuniéndose hasta la fecha y con las que ha asistido a los diversos eventos de aniversario de generación organizados por La Bancaria.

Dolores Venegas comenzó su formación profesional en los negocios a partir de 1989 cuando se quedó a cargo de la empresa fábrica de brochas y pinceles La Azteca, que contaba con alrededor de 80 empleados. Hoy recuerda que tuvo que involucrarse en la producción realizando estudios de tiempo y movimiento, conocer los materiales que se utilizaban y llevar registros de inventarios. En ese entonces le maquilaba a las empresas Sherwin Williams, a Koblenz, Grasas El Oso y Amberes. 

Lidia es una mujer multifacética, desde 1989 comenzó a estudiar la lengua náhuatl, fitomedicina, historia, danza y teatro tradicional, conocimientos que comparte a través de diversos medios: como su participación con poesía náhuatl en programas de Radio Educación o la publicación del libro para colorear de la historia de Pitzintecuhtli, una leyenda tlaxcaltecatl que narra cómo el mundo fue creado con colores.   

Recientemente realizó su maestría en Ciencias de la Educación Familiar y en la actualidad continúa a cargo de la empresa La Azteca. Para finalizar, la contadora señaló que gracias a sus estudios y a los valores que aprendió en su alma mater pudo estructurar su vida con respeto, igualdad e integridad.