Contabilidad en México en el siglo XX

Por Teresa Cecilia Sandoval Macías
De los Hermanos mancera, Terminología del Contador, obra bajo el sello de Editorial Cvltvra de la Biblioteca de la Escuela Bancaria y Comercial | AHEBC | Acervo bibliográfico | 1938
Carta del Instituto de Contadores Públicos Titulados de México que avala la calidad de la obra |  24 de diciembre de 1938 | AHEBC | Acervo bibliográfico | 1938
Directorio Profesional: sección publicada en la revista Banca y Comercio de la EBC | Banca y Comercio, México, D.F., 1942 | AHEBC | Acervo hemerográfico | 1942
Principios de Contabilidad de Alejandro Prieto | Obra fundamental en nuestro país | AHEBC | Acervo bibliográfico | 1937
Prácticas, Organización y Contabilidad Bancarias del C.P.T. Roberto Casas Alatriste | 1932 | AHEBC | Acervo bibliográfico | 1932
Textos pertenecientes a la Biblioteca de la Escuela Bancaria y Comercial publicados en la Librería Porrúa | Banca y Comercio, México, D.F., febrero de 1940 | AHEBC | Acervo hemerográfico | 1940
Generación de Contadores Privados | AHEBC | Acervo fotográfico | 1938

El papel de la EBC

Al estudiar la historia de la Contabilidad moderna en nuestro país y el desarrollo de prestigiosas firmas contables a partir de los años posrrevolucionarios encontramos un estrecho vínculo con la fundación de la Escuela Bancaria y Comercial y, sobre todo, con la trayectoria de los profesores que participaron en ella y su pensamiento alrededor de las artes contables.

Como bien sabemos, la urgencia por reconstruir el sector económico y reestructurar la hacienda mexicana fue una de las prioridades que los gobiernos de la Revolución se impusieron para conducir al país al progreso que la modernidad demandaba. Entre las soluciones inmediatas y decisivas el 1° de septiembre de 1925 se creó el Banco de México durante la Presidencia del General Plutarco Elías Calles.

Las primeras experiencias en su funcionamiento como banca central evidenciaron la necesidad de capacitación especializada y es así como se decidió crear, dentro de la propia institución, la Escuela Bancaria que se encargaría de proporcionar el soporte teórico y técnico necesario para el ejercicio de la práctica cotidiana, al tiempo que conjugaría los ideales de construir para esta nueva sociedad moderna un discurso humano y social a través de la educación y la cultura.

Manuel Gómez Morin, Agustín Loera y Chávez, Alberto Mascareñas, son algunos de los hombres que emprendieron esta iniciativa que arrancó en la Biblioteca del Banco el 10 de marzo de 1929 y que logró reunir un asombroso claustro docente en el que se encontraban importantes intelectuales, abogados pero sobre todo, contadores públicos titulados de la época quienes poseían una amplia experiencia en la materia, sólida instrucción académica y abrevaban en el ímpetu de esperanza y acción para construir México.

Este es el primer punto de encuentro con la historia de la Contabilidad en el México moderno. Tras las luchas armadas, el ejercicio contable fue empírico en casi todas sus aplicaciones, sobrevivía la tradición porfiriana y se empleaban técnicas tradicionales como la partida doble pero estas acciones difícilmente satisfacían las necesidades del momento. Un recurso era adoptar la normatividad estadounidense pero las soluciones eran ineficientes al activarse con la cotidianeidad extranjera. Era preciso crear un sistema contable propio sustentado en principios científicos, diseñados ex profeso para los requerimientos de la República.

Ante este panorama, los profesores y fundadores de la Escuela Bancaria y Comercial comenzaron a construir esta teoría contable a partir de su experiencia, profundo conocimiento académico y las demandas del ámbito bancario en un principio. Después, su misión se amplió a crear los textos en los que hoy en día descansa el conocimiento contable del país, libros para su enseñanza y prácticas, lecciones y ejercicios para su aprendizaje. Es en este momento cuando nace la Contabilidad Moderna en nuestro país.

Principios de Contabilidad y Contabilidad Superior del C.P.T. Alejandro Prieto; Auditoria Práctica del C.P.T. Luis Ruiz de Velasco; y el compendio titulado Terminología del Contador, traducido al español por los Hermanos Mancera, son algunos de los primeros títulos creados dentro de la Biblioteca de la Escuela Bancaria y Comercial a principios de la década de los 30 del siglo pasado.

Los textos de la colección han sido utilizados por otras instituciones educativas como la Universidad Nacional e, incluso por organismos como el Instituto de Contadores Públicos Titulados de México, que daría lugar a organizaciones tan importantes como el Instituto y el Colegio de Contadores Públicos. A la fecha, sus recientes ediciones actualizadas y revisadas, continúan siendo consultadas por miles de estudiantes.

Desde entonces, la EBC ha realizado constantes acciones para alcanzar y refinar la especialización de la contaduría, así como su enseñanza y difusión. En su dimensión social, con un profundo y consciente compromiso con el país, sus análisis y reflexiones han estudiado la realidad nacional y se han ajustado a sus cambios para ofrecer soluciones concretas y vigentes. En la educativa destaca el desarrollo de estudios contables desde una mirada académica pero también práctica. A través de sus publicaciones ha difundido información contable al público en general y ha emitido su opinión al observar el clima económico nacional y global.1 Mediante mecanismos como las Consultas por correspondencia ha ofrecido asesoría especializada y ha respondido innúmeras interrogantes. Finalmente, desde sus inicios ha creado redes profesionales en las que ha dado a conocer los servicios de eminentes personalidades de la Contabilidad en México y prestigiosos despachos, al tiempo que ha preparado jóvenes para que contribuyan de manera exitosa en diferentes firmas y en los sectores económicos, tanto públicos como privados.

“La gran rotación de los negocios tiene la cumbre de sus organizadores y directores en los Contadores Públicos, que con el mismo programa universitario, cuya incorporación conserva la Escuela Bancaria en particular, además de su carácter general de institución oficial que le da el decreto respectivo, se forman en sus aulas bajo la constante vigilancia y la instrucción de maestros universitarios de indiscutible prestigio profesional.”[2]

Sobre los Despachos Contables y la EBC

El movimiento natural de los despachos contables en México llevó a la fusión de muchos de ellos. Desde mediados del siglo XX pequeños bufetes fueron incorporados a grandes grupos que trajeron consigo una alta especialización y el nacimiento de poderosas firmas.

Algunos de los fundadores y profesores EBC, siendo eruditos en la materia, crearon sólidos despachos que, con el correr de los años, protagonizaron estos movimientos y que hoy forman parte de los pilares de los grandes grupos mexicanos.

Por su parte, sus alumnos y exalumnos, les han acompañado en este proceso, ya que desde 1929 han integrado los equipos que consolidan estas empresas, desde Socios Directores, gerentes y auditores, hasta jóvenes recién egresados en busca de sus primeras experiencias.

“En este mes cumple la Escuela Bancaria y comercial 14 años de haber sido fundada y, confirmando su alta labor educativa, encontramos en los principales sectores del comercio y la banca, un gran número de ex alumnos en los puestos de mayor responsabilidad, como ejemplos vivos de la preparación que se requiere para alcanzar el éxito.”[3]

Historia de la Carrera de Contabilidad en la EBC

Sabemos entonces que los estudios ofrecidos para el Banco de México capacitaban a los empleados en las funciones bancarias propiamente dichas pero desde su separación en octubre de 1932 la EBC ofreció las carreras de Funcionario Bancario y Contador Privado también al público en general. El objetivo era, continuando con el ideario revolucionario, contribuir a fortalecer la economía nacional con profesionales capacitados y comprometidos.

Gracias al Decreto Presidencial otorgado en 1939 por el General Lázaro Cárdenas , se confirió validez a los programas de estudio de la Institución, confirmando una vez más su calidad y consistencia pero también confiando en su visión e innovadores métodos de enseñanza en áreas contables y financieras. Estos programas, al igual que sucedió con los libros de texto, fueron utilizados por facultades y colegios contables.

También a partir de los años 30, comenzó el constante desarrollo de cursos de actualización y especialización, así como la diversificación de los programas, atendiendo a las necesidades de los diferentes públicos que se interesaban en estudiar en la EBC.

En 1943 nació la carrera de Contador Público y Auditor, incorporada a la Universidad Nacional y tuvo un éxito rotundo.

Casi 11 años después, en 1954, y por cuestiones propias de la Facultad de Contaduría, se optó por crear un nuevo programa, ahora con el Instituto Politécnico Nacional que conservó el nombre de Contador Público y Auditor. Numerosas generaciones de Contadores se recibieron con el llamado plan IPN y de ellas se conocen brillantes historias de éxito a todos los niveles.

Finalmente en 1988 se incorporó la última generación de este plan y se desarrolló la carrera de Contador Público con nuevos programas y de manera absolutamente independiente, ejerciendo el decreto de 1939. Desde entonces, se han realizado constantes actualizaciones que se adecúan a los movimientos del país, los nuevos conocimientos en la materia y las tendencias mundiales.

____________________

  1. Banca y Comercio de 1937 a 1942, Crédito de 1942 a 1961 y Banca y Comercio de 1962 a 1991.
  2. Agustín de la Llera. Crédito. Revista Comercial y Bancaria, Septiembre 1949, pp. 11 - 12 
  3. Agustín Loera y Chávez. Crédito. Revista Comercial y Bancaria, Septiembre 1942, p. 46 
  4. “En 1939 el presidente Cárdenas promulgó un decreto, el 11 de septiembre, vigente hasta la fecha, donde oficialmente se reconocían los estudios realizados en la EBC, para que, junto con los títulos expedidos por ella, tuvieran la misma validez que los de las escuelas oficiales. Este decreto entró en vigor a partir de su publicación en el Diario Oficial de la Federación, el 13 de octubre del mismo año. En él también se estableció que la Secretaría de Educación Pública revalidaba los programas y documentos que concediera la escuela. El artículo 4° otorga a la Institución un amplio reconocimiento al conferirle la libertad de crear planes de estudio propios en sus distintas áreas académicas con la anuencia oficial.” Cecilia Sandoval Macías, Ochenta. Historia de la Escuela Bancaria y Comercial, México, MacGrawHill2009.