Colección CVLTVRA, objeto de estudio en el siglo XXI (Primera parte)

Beatriz Esquivel Franco
El pájaro azul | Colección Cvltvra | AHEBC Acervo bibliográfico

Entre los diferentes acervos contenidos en el Archivo Histórico de la EBC se encuentra la legendaria Colección Cvltvra de los hermanos Loera y Chávez. La singularidad de dicho corpus hemerográfico aumenta con el hecho de haber pertenecido al propio Agustín Loera y Chávez y que fuera él quien la donara a la bancaria cuando formó su primera Biblioteca en 1936. Cabe destacar que don Agustín fue director de la EBC de 1929 a 1961. Hoy, la biblioteca que creó con tanta pasión para su escuela recibe el nombre de Fondo Antiguo Agustín Loera y Chávez y sus volúmenes se encuentran disponibles para consulta en sala.

Hace un par de meses Beatriz Esquivel, exalumna de la EBC y estudiante de Letras en la Universidad Autónoma Metropolitana realizó una investigación sobre la Colección Cvltvra de nuestro acervo.

Decidimos publicar su texto dividido en dos partes debido a su extensión y, junto con él, reiteramos la invitación para conocer e investigar el material contenido en el Archivo Histórico de la EBC.

COLECCIÓN CVLTVRA,

Objeto de estudio en el siglo XXI

“mis proyectos y […] las posibilidades de realizar en México una amplia labor de coordinación que uniendo voluntades e inteligencias redunde en provecho de la educación en particular y de la cultura mexicana en general.”

Agustín Loera y Chávez

La revista Cvltvra [1] (Selección de buenos autores, antiguos y modernos) fue editada por la Editorial Cvltvra, sus directores fueron Agustín Loera y Chávez y Julio Torri. De acuerdo con el Diccionario de literatura mexicana: siglo XX , la revista cuenta con un total de 87 números publicados entre 1916 y 1923. La colección que consulté es la del Archivo Histórico de la Escuela Bancaria y Comercial con un total de 77 números compilados en 14 tomos publicados entre 1916 y 1922, aunque en los propios listados de la revista no figura el tomo XIV [2]. Es posible que dicha discrepancia radique en que la colección fue encuadernada por el propio Agustín Loera y Chávez [3] por lo que los números seleccionados y empastados probablemente fueron los restantes o los que guardó para su biblioteca personal. Por ello, en tomos como el tercero sólo encontramos 4 números de los 6 originales. Su publicación era quincenal y se vendían a través de una suscripción de 6 meses y había la posibilidad de comprar números antiguos si no se encontraban agotados [4]. Esto evidencia que Cvltvra incumplía uno de sus objetivos, puesto que sólo aquellos con el poder adquisitivo suficiente podían acceder a un ejemplar de la revista, dejando fuera al grueso de la población de bajos recursos o que se encontraba azotada por la guerra.

El principal objetivo de Cvltvra era publicar autores nacionales y del continente americano, así como mundiales para difundir y rescatar la cultura literaria mexicana en un periodo tan problemático como la Revolución. Para lograr difundir la cultura en tiempos de guerra, el rol del Ateneo de la Juventud y/o la esfera intelectual del país fue clave, ya que gran parte de los colaboradores de la revista (directores, prologuistas y autores) pertenecían a él y probablemente algunos de sus lectores también.

El Ateneo de la Juventud estuvo formado por jóvenes estudiantes y profesores en los tiempos de la Revolución Mexicana con el objetivo discutir con las ideas positivistas del momento e influir en la cúpula pensante del país al desafiar a la doctrina imperante y abrir el camino para leer a otros filósofos, autores y/o ideologías.

La aparición de este grupo de jóvenes, de estos cenáculos y de esa actividad de conferencias es todo un acontecimiento en la vida intelectual de México. Significa que una minoría selecta, ávida de salud intelectual y espiritual se separa de la gran masa estudiantil educada en el positivismo, para respirar una cultura más amplia. […] Y esa actividad de conferencias era, además de una manifestación de la vitalidad de ese grupo, una forma de propagar en el país el amor a las ideas nuevas y nobles. [5]

José Vasconcelos hace un listado de sus compañeros ateneístas, entre quienes destacan: Alfonso Reyes, Antonio Caso, Pedro Henríquez Ureña, Julio Torri, Enrique González Martínez, Rafael Cabrera, Alfonso Cravioto, Martín Luis Guzmán, Diego Rivera, Carlos González Peña, Manuel M. Ponce [6], además de otros posteriores como Carlos Pellicer y Manuel Toussaint [7]. Todos participaron en la revista Cvltvra, lo que determina la importancia y el papel que juega el Ateneo en la publicación. De cierta manera se puede considerar que Cvltvra no sólo es heredera, sino resultado del Ateneo.

Uno de los nombres que resaltan es el de Julio Torri, autor originario de Coahuila, quien mantuvo buena relación con los “grandes” ateneístas. La posibilidad de que Agustín Loera y Chávez también fuera miembro del Ateneo de la Juventud es alta puesto que se codeaba con aquél círculo intelectual, por lo que se le podría considerar ateneísta por asociación. A pesar de ello, no hay muchos indicios concretos de su pertenencia al grupo. Sin embargo, es evidente que había un acuerdo y finalidad común entre los dos directores de Cvltvra: la preservación y difusión de la literatura nacional e internacional [8].

Rafael Loera y Chávez es otro personaje clave en la creación de Cvltvra, que si bien no figura en ningún número como editor, son numerosos los artículos que lo nombran editor de Cultura y de otras publicaciones. Con él se evidencia la dificultad del término editor, puesto que no está claro si era el encargado de las finanzas de la empresa (el inversor), quien supervisaba las ediciones antes de la impresión, quien buscaba textos para publicarlos o si decidía cuáles autores se publicarían independientemente no ser él quien seleccionaba los textos de cada autor. Ante la falta de datos exactos sobre su papel como editor, me atrevo a considerar que tal vez era un editor de producción, aquél que se encarga de “supervisar el progreso del manuscrito, hasta que se convierta en un libro encuadernado. […] Establecer cronogramas o simplemente controlar que, en la medida de lo posible, cada fase se concluya en el tiempo previsto.” [9]

Ellos tres, Julio Torri, Agustín y Rafael Loera y Chávez fundaron la colección Cvltvra y la editorial del mismo nombre. Considero que una de las grandes problemáticas entorno a la determinación de datos históricos sobre la colección (revista) Cvltvra y la Editorial Cvltvra reside justamente en el homónimo. Comúnmente se habla de la misma fecha de la fundación de Cvltvra con la del primer número de la revista. No obstante, tal vez sea posible determinar la fecha de la creación de la Editorial Cvltvra en 1915, y no 1916 [10] , tomando como prueba una carta de Agustín Loera y Chávez dirigida a Manuel Gómez Morin en 1928. “Sabe también cuales son mis propósitos con respecto a la campaña de cultura general que continuará nuestra modesta labor editorial de 1915-1920 (que no por humilde deja de ser el esfuerzo más serio que se ha hecho en México en todos los tiempos, según se piensa en Europa).” [11] Por otro lado, el primer número de la revista está fechado el 15 de agosto de 1916. Sería importante tener presente dicha confusión y problemática en futuros análisis e investigaciones sobre la editorial (y colección) Cvltvra.

Continuará...


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  1. De aquí en adelante: Editorial Cvltvra en redondas. Colección/revista Cvltvra en cursivas. He decidido mantener la grafía original de Cvltvra, a pesar del cambio que hubo hacia “Cultura” alrededor de 1917.
  2. El primer listado de los tomos y sus números está en el Tomo IX, lo que revela que hasta ese tomo solo tenían planeados sólo 13 tomos. Posteriormente, en el XIV se añade un nuevo listado con 6 números más.
  3. Vale la pena mencionar que también en el AHEBC se encuentra otra colección encuadernada y donada por Rafael Loera y Chávez con diferentes características no incluídas en el presente texto.
  4. La suscripción por semestral tenía un costo de $6.25 pesos. El número independiente $1.00 peso y los números atrasados costaban $0.50 centavos si eran sencillos o $1.00 peso si eran dobles (Tomo IX).
  5. Fernando Curiel Defossé, Conferencias del Ateneo de la Juventud, UNAM, México, 2008, p.8.
  6. Íbidem, p. 15.
  7. En un testimonio de Antonio Castro Leal se nombra a Manuel Toussaint como ateneísta. Clementina Díaz y de Ovando, "Manuel Toussaint, historiador y artífice", en Manuel Toussaint: su proyección en la historia del arte mexicano, UNAM, México, 1992, pp. 16-17.
  8. De igual forma no descarto que también tuviera como finalidad publicar escritos de los autores y prologuistas pertenecientes al Ateneo y su círculo de amistades.
  9. Leslie T. Sharpe Irine, Manual de edición literaria y no literaria, trad. Gabriela Ubaldini, Fondo de Cultura Económica, México, 2005, p. 13.
  10. Por ejemplo, de Lira establece que la fecha exacta del primer número de la revista Cvltvra es la misma que la de la fundación de la editorial. Daniel de Lira Luna, "La Biblioteca Personal de don Ezequiel A. Chávez", Biblioteca Universitaria, Nueva época, vol. 9, no. 2, p.136.
  11. Correspondencia particular Agustín Loera y Chávez del 14 de octubre de 1928 en Cecilia Sandoval Macías, "Palabra y técnica. Historia de la Escuela Bancaria y Comercial" en Las hojas del árbol, Boletín del Centro Cultural Manuel Gómez Morin, vol. 2, no. 2, p.23.