Cartas desde Italia

Por Teresa Cecilia Sandoval Macías
Cartas desde Italia | Biblioteca Alejandro Prieto | AHEBC | Acervo bibliográfico  | 1985
Filiación. Carlos Pellicer | Cartas desde Italia | AHEBC | Acervo bibliográfico | 1985
Carta de Benito Celorio a Alejandro Prieto | 13 de marzo de 1992 | AHEBC | Acervo documental | 1992
Credencial del Touring Club Italiano de Pellicer | Cartas desde Italia | AHEBC | Acervo bibliográfico | 1992

De Carlos Pellicer

Biblioteca Alejandro Prieto

La Biblioteca Alejandro Prieto que hoy custodia el Archivo Histórico de la EBC se caracteriza por reunir alrededor de 1000 volúmenes que retratan tanto la pasión por la contabilidad como los intereses de don Alejandro, quien compartió su vida con nuestra querida bancaria. Sin embargo, junto a los libros contables y a la nutrida sección de historia, se encuentran también textos que atestiguan la formación del México posrrevolucionario desde las esferas intelectuales. Alejandro Prieto conoció a destacados pensadores y escritores de la primera mitad del siglo XX, como a Agustín Loera y Chávez, quien fue director de la EBC de 1929 a 1961 y a Roberto Casas Alatriste y Alfonso Caso, también fundadores de la escuela.

Cartas desde Italia de Carlos Pellicer nos acerca de una forma muy peculiar al pensamiento cultural, esgrimido por el grupo Contemporáneos, de finales de los 20. El libro de pasta blanda de 28 centímetros de alto por 21 de ancho, publicado por el Fondo de Cultura Económica en 1985, recoge las cartas que el poeta tabasqueño escribió en su viaje por Italia iniciado en 1927.

El texto cuenta con un maravilloso estudio realizado por Clara Bargellini, historiadora del arte, quien acompaña las cartas del joven escritor con lúcidas notas que nos permiten aproximarnos a sus fantásticas experiencias al tiempo que nos proporcionan un esbozo de la tesitura de la intelectualidad de los años 20 del siglo pasado; de igual forma, en sus notas encontramos innúmeros datos sobre la historia y el arte de las ciudades italianas protagonistas del Renacimiento por las que transita el viajero.

La Dra. Bargellini se ha especializado en historia del arte y arquitectura de la Nueva España y participa activamente en la conservación de obras artísticas. Sus investigaciones abordan diversos problemas metodológicos e historiográficos y en Cartas desde Italia, escribe un interesante análisis de las misivas de Pellicer, sobre las obras renacentistas que descubre, los diplomáticos mexicanos que facilitan la travesía y la descripción de las ciudades a las que arriba.

El remitente de tan singular correspondencia es Mario D´Apri, pseudónimo con el que Arturo Pani, brillante ingeniero y político mexicano, firmó sus escritos durante su consulado en Italia. Fechadas en 1927 y 1928, las misivas pueden interpretarse en la clave de diario personal pero también en la de un álbum de recortes que reúne, entre la fantasía y la realidad, el imaginario de los príncipes y artistas italianos instalados en la historia occidental.

El diálogo entre la ficción y los hechos cotidianos, toma cuerpo en las narraciones de Pellicer, en las que es visitado por Giotto y Donatello, conoce a personajes como Dante y el Beato Angélico y queda completamente cautivado ante la vista de la noble Beatriz d’Este y las doncellas florentinas que trató durante su periplo.

…Dejé la admirable Verona y me llegué a Mantova, donde la familia Gonzaga me alojó fastuosamente en su Castillo, dándome por chambre la Camera degli Sposi decorada por Mantegna. Muy finos los Gonzagas. Hicieron recuerdos de Agustín Loera y del Colonel House, el viejo amigo de Wilson.[1]

Pellicer empata su erudición con su asombro al conocer los lugares que inflaman su imaginación y cuenta detalles “reales” sobre su viaje, como el desmayo que sufre en Verona…, la Verona de Romeo y Julieta como él mismo la llama, ya sea por insolación o bien, por el momento en que todo viajante siente el abrumador peso de la soledad.

Cabe destacar que dentro de las páginas del libro se encontró una carta mecanografíada, en una hoja membretada de Benito Celorio Blasco, dirigida al Sr. Alejandro Prieto. Lleva la fecha de 13 de marzo de 1992 y está escrita con gran cordialidad.[2]

Benito Celorio obsequia el ejemplar de Cartas desde Italia a su amigo Alejandro, con quien sostuvo una plática sobre la historia de la Escuela Bancaria y Comercial en la que Agustín Loera fue evocado:

…En las cartas de Pellicer aparece mencionado en varias ocasiones Don Agustín Loera y Chávez, algunas veces como destinatario de los saludos que envía a través de Mario [sic] Pani, cuando éste era Cónsul de México en París y Don Agustín trabajaba con él; alguna otra considerándolo como paladían de cierta idea, o aún, a mi parecer, como partícipe –o blanco- de bromas reiteradamente explotadas entre amigos.

[…] Independientemente del vínculo de estas cartas con Don Agustín y de lo atractivo de la edición en que se presentan, la imaginación, el sentido del humor, la sensibilidad y cultura que en ellas muestra Pellicer, me hicieron disfrutar sabrosamente su lectura. Ojalá usted también encuentre placer en leerlas.

Resulta interesante, y apasionante en verdad, la relación existente entre la historia de la EBC, sus fundadores, grandes pro-hombres del México moderno, y los intelectuales que contribuyeron a construir el país después de la revolución. Relación que crece en dimensión e importancia conforme se analizan los acervos históricos de la institución.

El índice de Cartas desde Italia lo dictan las ciudades visitadas por el poeta: Milán, Padua, Venecia, Florencia, Asís y Roma. Tras notas adicionales, atinadamente confeccionadas por Bargellini, se incluye un recuento de las ilustraciones contenidas en el libro, 113 en total de monumentos, palacios y pinturas que forman parte del patrimonio artístico y cultural de la humanidad.

…Dejo en sus manos consulares este asunto verdaderamente fascinante pero desgraciadamente inconcebible… Me voy a bañar a Ostia donde los romanos más ricos tenían villas suntuosas en los tiempos imperiales. Hace un calor que me hace pensar en mi Tabasco lejano donde el trópico y los hombres enredan sus vidas en una guirnalda de fuego. Dentro de unos diez días estaré de nuevo en Paris. Quizá Ud. ya estará de vacaciones. De todos modos, espero verlo a mi regreso de Londres. Será para mí un verdadero motivo de alegría saludar en Ud. el ejemplo del amigo generoso y paciente que ha sido capaz de soportar cartas –o lo que sea- del más audaz de los viajeros.

Dejar a Italia, significa para mí, abandonar, para siempre, uno de los más bellos instantes de mi vida. Yo soy italiano y nada tengo que hacer ni con México ni con el Sudán. Sepa Ud. que muchas veces he pensado en Ud. en este país verdaderamente prodigioso. Otra vez muchas gracias por su generosidad verso di me.

Que Dios dé a Ud. y a todos los suyos la salud y la tranquilidad. Con permiso de Ud., lo abrazo.

Carlos Pellicer.

Le ruego saludar en mi nombre al sr. Cabrera, al otro señor viejito, a nuestro caro Agustín, al Abate y a Guillermo, si acaso lo ve Ud. Adios y gracias siempre;C.P. [3]

Cartas desde Italia forma parte de la Biblioteca Alejandro Prieto del Archivo Histórico de la EBC y puede ser consultada en sala como el resto de los títulos que componen el acervo.

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  1. Pellicer, Carlos, Cartas desde Italia, Ed., presentación y notas de Clara Bargellini, México, Fondo de Cultura Económica, 1985, p. 21
  2. AHEBC, Acervo Documental, Carta de Benito Celorio a Alejandro Prieto, 13 de marzo de 1992
  3. Pellicer, Carlos, Cartas desde Italia, op. cit., pp. 114-115