Rubén Márquez Canales

Por Teresa Cecilia Sandoval Macías
Rubén Márquez Canales | Amigo del Museo | AHEBC | Acervo fotográfico | 2011
Generación de Contadores Públicos 1962 | Fotografía donada por Guillermo Hiarmes Azar | AHEBC | Acervo fotográfico| 1962
Las firmas en la foto de la generación | Fotografía donada por Guillermo Hiarmes Azar | AHEBC | Acervo fotográfico | 1962
El contador Rubén Márquez en el Archivo Histórico de la EBC | AHEBC | Acervo fotográfico | 2011
Escoba 61. Al servicio de los compañeros del salón 30-D | Febrero de 1963 | Documento donado por Rubén Márquez Canales | AHEBC | Acervo hemerográfico | 1963
Brindis de Exalumnos | De izquierda a derecha: Eduardo Cruces, Rubén Márquez, no indentificado, no identificado, Cecilia Sandoval y Guillermo Hiarmes | Febrero de 2011 | AHEBC | Acervo fotográfico | 2011
Rubén Márquez recibiendo su reconocimiento de manos del Dr. Carlos Prieto en el Evento Anual Amigos del Museo | 15 de marzo de 2012 | AHEBC | Acervo fotográfico | 2012
Compañeros de generación en el Evento Anual Amigos del Museo | 15 de marzo de 2012 | AHEBC | Acervo fotográfico | 2012

Contador Público

Generación 1961 - 1967

Don Rubén guarda una estrecha relación con su alma m+ater y tiene una activa participación en los eventos de la misma. Hace algunas semanas la EBC editó un número especial celebrando el 50 Aniversario de la revista Ventana EBC donde compartió con toda la comunidad algunos aspectos históricos sobre ella: cómo nació, quiénes han participado en su creación y la evolución que ha tenido. Entre los antecedentes de la publicación se encuentra Escoba 61, publicación realizada por los estudiantes de primer año del salón 36-D en 1961. Uno de los jóvenes que participaron en este proyecto fue Rubén Márquez y, a través de estas líneas, compartimos lo que nos platicó en esta rica entrevista.

Rubén Márquez llegó a la EBC acatando una decisión paterna. A principios de la década de los sesenta concluyó sus estudios preparatorios en la UNAM y comenzó la carrera de Arquitectura pero la realidad era que dedicaba mucho más tiempo en acompañar a su padre Director de Orquesta en los diferentes eventos en los que se presentaba que, según nos informa, eran numerosos debido a la incursión de múltiples músicos cubanos que llegaban a México huyendo de la guerra de Revolución. Así que un día, le notificó que estaba inscrito en la Escuela Bancaria y Comercial, le proporcionó la fecha de ingreso, el horario y el salón que le correspondía y así comenzó todo.

El C.P. Márquez fue el primer Contador de su familia e inició su trayectoria en la EBC como Contador Público y Auditor un lunes 15 de enero de 1961. Recuerda que la entrada, a partir de ese día inaugural fue a las 8 de la mañana, que la disciplina era muy estricta y que incluso se notificaba a los padres de familia sobre las clases, las faltas, los retardos y las calificaciones vía correo postal. Nos dice sonriente: “No había opción, o entrábamos o entrábamos”.

De la mano con la disciplina su memoria viaja hacia sus profesores quienes comenta “tenían un excelentísimo nivel”. Menciona a la profesora Judith Corona que impartía la clase de mecanografía y fue primero secretaria de Agustín Loera y Chávez y después de Alejandro Prieto. Nos compartió que mientras llevaba la clase no sabía para qué les serviría pero que a lo largo de su vida profesional lo ha agradecido mucho, ya que ha sido un muy provechoso. También nos platicó sobre el profesor Rafael Ojeda, quien enseñaba Contabilidad y tenía un Mercedes Benz biplaza que todos admiraban; sobre el profesor Adolfo Armida de Contabilidad de Seguros; Eduardo Creel quién impartía Auditoría y fue padrino de su generación.

“Los profesores eran muy buenos y fueron un pilar para nosotros, la mayoría de ellos eran muy reconocidos.”

Nos platica que en los 60 la juventud era divertida y que entre su grupo de amigos, desde primer año, bromeaban de continuo y lo pasaban muy bien. Entre las anécdotas que nos relató destacó la “broma inaugural” que hacían a los estudiantes de nuevo ingreso, ya que algunos alumnos se hacían pasar por profesores y aterraban a los que recién llegaban a la escuela. Con las chicas siempre fueron muy respetuosos y en su generación hubo muchos noviazgos que después trascendieron al matrimonio; su caso mismo, Don Rubén conoció a su esposa, Alicia Isabel Carranza Enríquez en la EBC, estudiaron juntos y hace poco festejaron 40 años de matrimonio.

También nos compartió la autoría de la idea de esparcir azúcar sobre la madera del piso el día del examen para que, gracias al ruido, ubicaran dónde se encontraba el maestro. Siguiendo con el tema de los exámenes, nos platicó que en una ocasión él proporcionó información a la persona de al lado durante la prueba, la de al lado al siguiente y así hasta completar 4 compañeros. Lo terrible fue que sacaron, en orden invertido, 8, 7, 6 y él reprobó inexplicablemente. Más allá de esta anécdota nos comenta que estas evaluaciones eran muy duras.

De entre sus compañeros destacó a Gilberto Nava Escobedo quien fue Socio Director de la firma PriceWaterhouseCoopers. Antonio Nájera Casamadrid fue su mejor amigo desde entonces, juntos viajaron, estudiaron y trabajaron. Nos comparte que se divertían mucho pero que cuando Antonio hablaba sobre su profesión lo hacía con gran precisión técnica y mucha formalidad.

Sobre la convivencia entre estudiantes nos dijo que de vez en cuando, por “grupitos”, se reunían en casa de alguno de ellos, que disfrutaban de la pianola y el café de “El Toreo” y que en varias ocasiones iban a Sanborn´s a desayunar (tan sólo por 10 pesos).

Junto con Guillermo Hiarmes, Francisco Vieyra, Gilberto Nava, Miguel Ángel Galindo y Miguel Ángel Limongi creó la publicación que antecedió a Ventana estudiantil: Escoba 61, donde compartían diferentes secciones donde escribían sobre películas, profesores y la fiesta de la semana, por mencionar algunos temas. Escoba 61 duró aproximadamente 3 años, las notas se transcribían en esténciles de mimeógrafo y para que el proyecto viviera pedían la cooperación de los compañeros, misma que siempre fue entregada con gusto. En este punto de la narración nos dijo que de la música nació su inspiración: “Crecimos con el rock n roll y con lo que él traía”.

Recuerda que era una tradición que la generación egresante contratara mariachis y celebrara su despedida sobre Reforma, alrededor de la palmera que se ubica frente a la escuela, como no había demasiado tráfico, incluso se podían estacionar en las laterales. Presenció también algunos Rallys, en los que participaban los estudiantes que tenían automóvil; y nos platicó de la elegante fiesta conocida como el Te danzante, que era organizada anualmente por la EBC, en algún salón de baile como el Riviera, para crear un espacio de socialización y de presentaciones para los estudiantes (acudían personalidades importantes del mundo de la banca y las orquestas de moda).

A pesar de que hoy en día pocos siguen en comunicación recordó que cuando su generación cumplió 35 años, ayudó a la Coordinadora del área de Exalumnos de aquel entonces, Blanca de la Fuente, a reunir a casi 54 compañeros, logrando un evento emotivo y muy exitoso.

En sus años de estudiante la Ciudad se podía transitar libremente y casi no había tráfico. Nos dice que vieron el crecimiento de la Zona Rosa y que desde aquel entonces se le llamaba por ese nombre.

En la EBC aprendió Auditoria y comenzó a trabajar cuando salió de la escuela. Inició su trayectoria profesional en uno de los grandes despachos del momento: Freyssinier Morin, donde conoció a Ricardo Mora Montes. Nos platica que fue a realizar su examen de ingreso el jueves 23 de noviembre, el día del cumpleaños de Alicia Isabel. Le llamaron por la tarde y comenzó a trabajar el lunes siguiente.

En el despacho se especializó en auditoria de instituciones de crédito, donde también se ejercía una estricta disciplina que lo formó para el resto de su vida laboral. De esos primeros años profesionales recuerda a sus compañeros de quienes aprendió muchas cosas. Nos platica que el 2 de octubre de 1968 se encontraba en una auditoria en el Banco Nacional de Obras y Servicios Públicos en Tlatelolco.

El C.P. Márquez se ha desarrollado en auditoria en todos sus trabajos. Cuando fue encargado de una compañía dentro de la firma decidió buscar nuevas opciones. Fue Contralor General de la Policía Bancaria Industrial donde tuvo un gran aprendizaje y cosecho numerosas anécdotas. Posteriormente, lo invitaron como Coordinador General de Operaciones a la Cámara de Diputados, que dependía directamente del Tesorero General; y como Coordinador de Recursos Financieros del Cuerpo de Guardias de Seguridad Pública en el Estado de México.

A manera de cierre de una muy agradable charla, Rubén Márquez nos dijo que de la EBC obtuvo disciplina y conocimiento, de ahí desarrolló éstos y está convencido de que todo es cíclico, todo es semejante y tiene una misma conducción de desarrollo. Para la comunidad dejó un mensaje de optimismo y de gusto por el trabajo. “Hay que llegar al trabajo con una sonrisa todos los días como si fuera un día nuevo; se positivo es bueno para ti mismo, como principio y para todos los demás.”