Bilimbiques

Por Teresa Cecilia Sandoval Macías
Billete de 5 pesos con sello de la Tesorería General del Estado de Chihuahua | Colección de piezas del Museo de la EBC | ca. 1915
Billete de 1 peso | Colección de piezas del Museo de la EBC | 1915
Billete de 1 peso del Gobierno Provisional de México | Colección de piezas del Museo de la EBC | 1916
Billete de 50 centavos del Gobierno Convencionista de México | Colección de piezas del Museo de la EBC | 1915
Billete de 1 peso | Colección de piezas del Museo de la EBC | 1916
Billete de 50 centavos | Colección de piezas del Museo de la EBC | 1915
Billete de 5 pesos emitido por el Estado de Chihuahua | Colección de piezas del Museo de la EBC | 1914
Billete de 1 peso | Colección de piezas del Museo de la EBC | ca. 1915

Numismática es la disciplina dedicada a estudiar el dinero en todas sus formas: monedas, billetes, cheques, bonos. Fuera de circulación, se convierten en piezas de colección que adquieren un nuevo valor a partir de su historia y su estado de conservación.

Su estudio involucra especialidades como la iconografía, la paleografía, la historia del arte, ya que al ser huellas materiales del pasado, aportan numerosos datos de la época en la que fueron acuñados.

En el caso de México, la guerra de 1910 desestabilizó dramáticamente la economía, lo que tuvo, entre muchas otras consecuencias, el descrédito de los billetes bancarios.

Según el Banco de México, tras la Decena trágica, el general Huerta propició la emisión de cantidades inimaginables de billetes que carecían de un respaldo metálico, lo que acentuó la crisis económica y la desconfianza en el papel moneda a lo largo de todo el país.

Esta situación llevó a facciones locales a producir “piezas de necesidad” en diferentes estados de la República, multiplicando así la existencia de billetes que convivían en una situación caótica, ya que muchos de ellos carecían de un capital de respaldo y perdían vigencia al cruzar las fronteras.

Se dice que fue Venustiano Carranza quien emitió los primeros de estos billetes, al ser el Jefe del Ejército Constitucionalista, y que fue él también quien autorizó a otros jefes revolucionarios hacer lo propio para financiar su campaña.

Billetes de todas denominaciones, tamaños, emitidos por diversos poderes revolucionarios, inundaron el país y desde su aparición hasta la fecha se han denominado “bilimbiques”, en alusión al pagador estadounidense William Week.

La circulación de los bilimbiques, se devaluaban a la par de los numerosos cambios del poder y de los caudillos que lo ostentaban, hecho que empeoró considerablemente la situación financiera del país y que no comenzaría a estabilizarse sino hasta el final de la guerra y la fundación del Banco de México el 1º de septiembre de 1925 como banco único de emisión.

Alfonso Reyes utilizó la imagen de los bilimbiques en una metáfora que aludía a inestabilidad que los diversos intereses y posturas políticas propició durante los años iniciales de la posrevolución:

Habéis vivido todos estos años sometidos a rudas pruebas. La continuidad -base única de la cultura- de vuestros trabajos era interrumpida todos los días por el sobresalto y la violencia. Los valores de por la mañana perdían su virtud por la noche; y más de una vez, en horas de desfallecimiento, pudisteis preguntaros si vuestros mismos ideales no serían como unos bilimbiques del espíritu, en que no se podían fundar promesas seguras... [1]

Hoy en día, los bilimbiques son piezas de colección que narran un pasaje de la historia de nuestro país. Al ser estudiados con detenimiento arrojan valiosa información del periodo revolucionario, la cultura que se gestó a su alrededor y datos sobre los cambios que experimentó la estructura económica durante la primera mitad del siglo XX.

El Museo de la EBC custodia algunos bilimbiques emitidos desde 1914, pertenecientes a la colección Alejandro Prieto Llorente que fue entregada al Archivo Histórico en 2008.

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1. Scheridan, Guillermo, México en 1932: La polémica nacionalista, México, Fondo de Cultura Económica, 1999, (Vida y pensamiento de México), p. 53