Armando Ayala Carrión

Por Teresa Cecilia Sandoval Macías

Funcionario Bancario

Generación 1940-1942

El 20 de julio de 2005 don Armando Ayala Carrión, Funcionario Bancario nos recibió en su casa para platicarnos sobre sus recuerdos de los días en los que estudió en la EBC y sobre su trayectoria profesional.

Armando Ayala comenzó a trabajar desde muy joven en The first national city bank of New York –hoy City Bank-. En aquel entonces tenía 16 años y el banco quien le pagó la mitad de la colegiatura para que ingresara a la Escuela Bancaria y Comercial. Tenía una buena relación –que con los años se tornó en amistad- con William Richardson, Director del Banco, quien le apoyó para que realizara sus estudios en el ámbito bancario. Eligió la EBC porque su hermano había estudiado ahí y porque …quería hacer una cosa, aunque fuera corta pero saberla de verdad. Por eso me gustó mucho la Escuela Bancaria, porque ahí se estudiaba de verdad. Sé de derecho, de cálculos, conocimiento que me ha servido toda la vida. [1]

Don Armando recuerda que la carrera de Funcionario Bancario se cursaba en tres años y que al concluir la Escuela entregaba un certificado. Nos comenta que sus programas estaban apoyados por una buena parte de los banqueros del país y que siempre había opciones laborales para que sus egresados ocuparan distintos puestos dentro de la banca, hecho que también garantizó que tuvieran entre sus filas a una selección de profesionistas de lo mejor.

Nos dijo que el éxito de la institución se debió a la calidad de sus profesores y al gran trabajo que hicieron enseñando a tantas generaciones. Mencionó a don Alfredo Chavero como uno de los más destacados contadores públicos del momento y maestro fundamental de la Bancaria. Nombró también al licenciado Ángel Caso y al prestigiado economista Mariano Alcocer; a Joaquín Ibarrola, quien era muy bueno para la contabilidad de costos, a Wilfrido Castillo Miranda, Alejandro Diez Barroso y a Gustavo Mondragón. Otro de los nombres que trajo a la plática fue el de Rafael B. Tello, quien había sido uno de los organizadores del Banco de México. Y por último, citó a Manuel Romero de Terreros, de quien nos dijo que era una persona muy distinguida y tenía a su cargo la clase de inglés.

Sobre esos días, nos comentó que tenía un condiscípulo estadounidense, Georges Marvin Cooper, que continuamente lo invitaba a pasear en yate pero él no podía distraerse, ya que la disciplina era muy estricta y entre el trabajo y la escuela le quedaba muy poco tiempo, mismo que empleaba para estudiar: La Escuela Bancaria era un verdadero ejemplo de puntualidad, de exactitud, de eficiencia. Nunca fallaban los profesores, si faltaba uno, lo suplía otro de su calidad o de mayor. Toda persona que estudió en la Escuela Bancaria, después los recibía y les deba trabajo porque sus estudios estrictos y eficientes eran garantía.

Don Armando nos dice que está muy agradecido, tanto con la EBC como con el Banco, donde le permitían salir temprano para asistir puntualmente a clases. Asistía a la escuela en la mañana, antes de entrar a trabajar y también en la tarde-noche, lo que sólo de dejaba las noches para estudiar. Recuerda que incluso, para no quedarse dormido mientras lo hacía, cada noche, pasaba todos sus apuntes a máquina.

Preguntamos a Armando Ayala en qué consistía la carrera de Funcionario Bancario y nos respondió que recibían una preparación muy amplia que incluía estudios de Teneduría de libros, Cálculos mercantiles, Documentación, Derecho, Teoría económica, Inglés, Organización de oficinas, Geografía económica, Contabilidad –por supuesto, y que les impartía Alfredo Chavero-, Legislación bancaria y fiscal, y Técnica bancaria.

Don Armando nos dice que la Escuela Bancaria cumplió un papel muy grande al proveer de gente preparada no sólo a los bancos sino a despachos y empresas en general. Nos compartió que una de sus más grandes satisfacciones en su desempeño profesional ocurrió en City Bank cuando -debido a la Segunda Guerra Mundial- había numerosos movimientos de grandes capitales que salían de Europa, y él tenía el Departamento de Órdenes de Pago a su cargo. Había una gran preocupación porque el banco no podía hacer operaciones activas debido al volumen de su pasivo acumulado en las órdenes de pago pendientes. La solución la encontró cuando iba caminando para la Escuela: cuentas de orden, que respondían a la normatividad de la Comisión Nacional Bancaria. Nos dijo que ese día, lo sacaron en hombros y que recibió una compensación en su siguiente pago. [2]

Al terminar su ciclo en el banco, don Armando trabajo con Alfredo Chavero y después colaboró en Chrysler. Posteriormente, lo hizo como Director en la Agencia Gayosso que creció mucho durante la segunda mitad del siglo XX. Ahora, en su retiro, lleva la administración de sus propiedades y las de su esposa, lee mucho y disfruta de la vida.

Nuestra charla concluyó cuando Armando Ayala Carrión nos comentó que estaba muy orgulloso de ser exalumno de la EBC y que la recordaba con mucho cariño. El concepto que saqué de la escuela es que cuando se tiene interés en hacer bien hecha una cosa se puede hacer.



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  1. AHEBC. Historia Oral. Entrevista con Armando Ayala Carrión, Funcionario Bancario. 20 de julio de 2005. 
  2. Armando Ayala Carrión nos explicó el concepto de cuentas de orden a partir de su anécdota en el banco. Todos las instituciones financieras tienen cuentas de balance: activo, pasivo y capital y se controlan con bonos expedidos, por ejemplo, que no afectan el balance general, a través de la partida doble, como es la contabilidad. La solución al problema de City Bank de aquel entonces fue poner en cuentas de orden los giros por pagar y no meterlos al pasivo, al balance.