Anillo Contador Público y Auditor gen 1954-58

Por Angela Regina Núñez Alonso

Pieza del Museo de Sitio

El valor de un anillo es simbólico, el significado se lo otorga quien lo lleva puesto. Su forma, el círculo es un arquetipo de la totalidad, del principio sin fin. Las sortijas, aros y anillos son sinónimos, la palabra “anillo” proviene del latín anellus, y sortija del latín sortícula que significa suerte o destino. Cada civilización le ha dado diversas connotaciones: símbolo de riqueza, poder, magia, amor, compromiso, decoración, entre otros.

Así, encontramos diversos tipos de anillos: de grado, cumpleaños, compromiso, aniversario de bodas, papal, etc. Los anillos más antiguos que han sido hallados son de origen hitita[1], después fueron encontrados en Mesopotamia donde fueron utilizados como sellos y en Egipto[2] eran empleados también como talismanes protectores contra los malos espíritus. En sus diversas formas y símbolos, estos han representado la unidad y la eternidad.

La posesión de un anillo en las civilizaciones indoeuropeas se asociaba con poderes extraños, uno de los mitos narrados por Heródoto en su libro I de Historias y también por Platón en República se refiere al “Anillo de Giges”[3], en el que el pastor Giges alcanzó el poder real a través del anillo que lo tornaba invisible.

Para la antigua iglesia cristiana el uso de ciertos anillos podría representar el paganismo, como en el caso de la brujería y ritos adivinatorios. Para los católicos hoy, es símbolo de poder y delegación de autoridad[4], como el caso del anillo pescatorio que es empleado por el papa para sellar las bulas papales.

Los anillos también a través de la historia han “sellado” alianzas entre los pueblos. La Iglesia Católica lo introdujo en las ceremonias matrimoniales como símbolo de promesa de fidelidad.

Otro tipo de anillo es el “de grado”, que crea un lazo con la generación profesional con la que se formó, un vínculo que trasciende el tiempo y espacio, una idea de pertenencia a un grupo, de orgullo, de prestigio y del mérito de haber concluido los estudios. Símbolo de identidad, suele fabricarse en oro porque éste material representa la solidez del vínculo entre el estudiante y la institución. Un anillo de graduación se caracteriza por portar el emblema de la institución a la que pertenece.

Una de las piezas que tenemos en la colección del Museo EBC es el anillo de generación de Contador Público y Auditor 1954 – 1958, objeto significativo ligado a la vida universitaria de uno de sus estudiantes.

El anillo perteneció a Luis Fernando Martínez Negrete y durante la celebración de su 50 Aniversario de Egresados efectuado el 27 de noviembre de 2008 en las instalaciones de campus Reforma, lo donó al Museo EBC. El anillo es de oro de 18 quilates, talla 19 y posee 18,78 mm de diámetro. Tiene grabado el primer logotipo de la EBC de 1931, creado por el historiador Manuel Toussaint y Ritter. El logotipo representa la reconstrucción económica del país a través los siguientes elementos: 1) una bóveda bancaria, la columna de la independencia y 2) un joven estudiando como metáfora de la dimensión transformadora de educación.[5] En el extremo izquierdo, están grabadas las iniciales "CPA" correspondientes a la abreviatura Contador Público y Auditor, y en el derecho, las iniciales de la EBC. Por ambos lados se consignan los años de duración de la carrera, a la izquierda 54 y a la derecha 58. En el interior se registró el nombre del propietario Luis Fernando y se consignó la fecha 29-VI-58.

Es así como, desde su fundación, los estudiantes de la EBC portan su anillo de generación con orgullo reafirmando su compromiso y lealtad hacia la profesión y a los valores e ideales de la Bancaria.


[1] En Dorak se descubrieron tumbas pertenecientes a la cultura de Yortan acompañados de ricos ajuares cuyos elementos se relacionan con la religión, entre estos se encontraban diademas de oro, agujas, brazaletes dobles, anillos, figuras de animales, discos de oro, cuencos de oro, vasijas, etc. También en “Alishar en un enterramiento doble en pithos aparecen tres anillos de oro, uno de plata, otro de plomo y 7 brazaletes de cobre arsenicazo”. MELLINK, J.M., A hitite cemetery at Gordion, Philadelphia, The University Museum, University of Pennsylvania, 1956, p. 35.

[2] “Además de los abundantes anillos portadores de escarabajos, se utilizaron en Egipto otros modelos, a menudo de tipo sello… A menudo contienen éstos el nombre real escrito en jeroglíficos y, en ocasiones, reproducen la figura de un dios o del monarca en adoración ante distintas divinidades, solo o acompañado por otros personajes.” García Marínez, María Antonia, “Anillos Inéditos de tipo egipcio procedentes de Andalucía”, SPAL 5, 1996, pp. 233-239.

[3] “Se dice que Giges era un pastor, al servicio del rey de Lidia. Después de una tempestad violenta y de muchos temblores, se abrió la tierra y se abrió una sima en el lugar donde Giges apacentaba sus rebaños. Cuenta la fábula que después de un momento de sorpresa descendió a la cima y vio, entre otras maravillas, un caballo de bronce hueco y con pequeñas puertas abiertas en su cuerpo, y habiendo metido su cabeza por ellas, vio en su interior un cadáver de estatura más que humana en apariencia, que no llevaba otra cosa sino un anillo de oro en la mano. Giges cogió el anillo y se marchó. Existía la costumbre de que los pastores se reunieran cada mes, para enviar al rey las cuentas del estado de sus rebaños. Giges fue a la reunión o junta, con su anillo, y se sentó entre los pastores. Por casualidad, volvió el engarce hacia adentro y al punto se hizo invisible para los que estaban a su lado. Hablaban entonces como si se hubiera ido. Asombrado por el prodigio, volvió suavemente el engarce hacia afuera y se hizo otra vez visible. Esta maravilla excitó su atención, y para saber si se trataba de una virtud del anillo, repitió la experiencia. Cada vez que dio una vuelta al anillo hacia adentro, se hizo invisible. Cada vez que lo volvió hacia afuera, volvió a ser visible. Seguro del hecho, hizo todo lo que pudo para que le nombrasen uno de los pastores que debía ir a rendir cuentas al rey. Va, seduce a la reina, se concierta con ella, para deshacerse del rey, le mata y se apodera del reino." Caziñares, José de. El anillo de Giges, Anejos de la Revista Segismundo, 9, Madrid, Edición Joaquín Álvarez Barrientos, 1982, p. 66.

[4] En la Biblia el anillo es usado como símbolo de delegación autoridad y como un sello. Génesis 41:42, Esther 3: 10-12, Daniel 6:17, Reyes 21:8.

[5] Sandoval, Cecilia. “El logotipo histórico de la EBC”, Newsletter Museo EBC.