Ángel Caso y la enseñanza del Derecho en la Escuela Bancaria y Comercial en 1938

Por Teresa Cecilia Sandoval Macías

Ángel Caso -abogado de profesión- fue el Subdirector de la Escuela Bancaria y Comercial a finales de la década de 1930 y fue uno de los primeros autores que colaboraron escribiendo para su colección de libros de texto titulada Biblioteca Banca y Comercio; su obra fue utilizada por numerosas generaciones de estudiantes.

Profesor de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad Nacional, de Derecho Mercantil en la que fuera la Escuela Superior de Comercio y Administración y Abogado Consultor de la Oficina General de Pensiones de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, impartió la cátedra de Organización Jurídica por muchos años en la EBC.

En 1938 escribió un artículo sobre la enseñanza del Derecho en la EBC. [1] La Institución llevaba 9 años ofreciendo sus servicios de manera independiente al Banco de México y había puesto un especial cuidado en incluir cátedras sobre las diferentes ramas del Derecho Positivo.

Los programas académicos de los Cursos Orales de la EBC de aquel entonces se concebían a partir de dos tipos de alumnos: empleados y estudiantes. Las materias para los primeros debían desarrollarse en menor tiempo que para los segundos, quienes debían cursar una currícula más amplia; por ejemplo, la carrera de Funcionario Bancario para empleados tenía una duración de tres años, mientras que los alumnos la estudiaban en cuatro. Sin embargo –a pesar de estas diferencias- en ambos temarios se consideraba la enseñanza del Derecho especializada en materia financiera.

Los estudiantes debían comprender el concepto de Derecho y estudiar el Acto jurídico para iniciar el estudio de las ramas Constitucional, Administrativo, Civil, Penal, Procesal e Industrial, Mercantil, Fiscal, Agrario, así como la Ley Federal del Trabajo y la Legislación Bancaria.

La pertinencia de la enseñanza del Derecho en carreras especializadas en la actividad comercial resultaba evidente en los años que el país comenzaba a institucionalizarse y el derecho mercantil iniciaba su configuración. Al respecto –un año después de la publicación del texto de Ángel Caso- el también profesor de la EBC, Guillermo H. Viramontes escribió que: …para los estudiantes del comercio, en cualquiera de sus manifestaciones, máxime cuando se trata de carreras que por su organización abren nuevos derroteros a la economía general de un país, es indispensable el conocimiento de las normas jurídico mercantiles, considerando cuatro asuntos fundamentales: a) quiénes son sujetos del derecho comercial; b) qué es la materia mercantil y su relación con las otras ramas del derecho, c) cómo evoluciona el comercio, y d) importancia de la técnica jurídica, del conocimiento del derecho para los que hacen del comercio su ocupación ordinaria, para los que realizan actos aislados o accidentales de índole comercial y para los que dirigen a los comerciantes o simplemente los auxilian. [2]

Para ejercer las carreras de Funcionario Bancario y de Contabilidad era necesario conocer las instituciones jurídicas y su relación con las transacciones comerciales. La Escuela Bancaria y Comercial ofrecía métodos y disciplina en la enseñanza del Derecho lo que permitía a sus egresados dominar la ley y encauzar las actividades mercantiles, creándolas, organizándolas y transformándolas –como escribe el Lic. Viramontes-.

Con el correr de los años, la EBC fue actualizando sus planes de estudio en función de las necesidades del momento y de los cambios en la legislación concerniente a la banca y a las finanzas. Hoy la carrera de Derecho se suma a las que tradicionalmente ha impartido la Bancaria para fortalecer el ejercicio de los negocios en el México actual.

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1. Ángel Caso, “La Enseñanza del Derecho en la Escuela Bancaria y Comercial”, en Banca y Comercio. Revista técnica de divulgación, Año I, Núm. 1, 1° de marzo de 1937, pp. 23-27.

2. Guillermo H. Viramontes, “El Conocimiento del Derecho en la Actividad Comercial”, en Banca y Comercio. Revista técnica de divulgación, Tomo IV, Núm. 2, 1° de agosto de 1938, pp. 56-57.