El pensador mexicano

Por Luz María Ramírez Castillo
El periquillo sarniento, edición de 1884 | Portadilla | AHEBC | Acervo bibliográfico | 1884
¡Válgame Dios cuánto tuvo mi padre que batallar con las preocupaciones de las benditas viejas | AHEBC | Acervo bibliográfico | 1884
Se daba al diablo el casero con semejante lista, mientras yo según os dije me ocupaba en otras atenciones mas precisas | AHEBC | Acervo bibliográfico | 1884
Vi una pobre mujer estirando un burro, el que conducía a un viejo miserable | AHEBC | Acervo bibliográfico | 1884
Luego que se acercó a mi me miró con una atención muy patética | AHEBC | Acervo bibliográfico | 1884

Biblioteca Alejandro Prieto Llorente

Hace algunos días tuvimos el placer de catalogar en el Fondo Antiguo de la Biblioteca Alejandro Prieto del Archivo Histórico de la EBC un ejemplar de la novela El periquillo sarniento del escritor mexicano José Joaquín Fernández de Lizardi. Sería imposible negar que contamos con una sensibilidad y afecto infinito hacia el libro como un objeto de belleza única y de extraordinario valor como soporte del alma, las ideas y el conocimiento generado por la humanidad, por ello, la edición nos conmovió, especialmente por su carácter de publicación antigua, con fecha de impresión en 1887 y manufacturado en los talleres Type & Macías, y en particular, por haber integrado la biblioteca personal de don Alejandro Prieto Llorente fundador de nuestra institución quien heredo su colección literaria a la comunidad escolar.

Don José Joaquín Fernández de Lizardi es una figura relevante en el campo de las letras mexicanas y en la historia del gremio periodístico. Nació en el último tercio del siglo XIX en 1776 cuando en el mundo sucedían dos movimientos que transformaron el orden social de los pueblos sometidos a regímenes colonialistas. Dichos acontecimientos fueron la lucha independentista de las colonias inglesas en Estados Unidos de América y en Europa, la Revolución Francesa. Se trató de una época generosa en ideas libertarias, proponiendo una organización social sustentada en la igualdad, con la capacidad para escuchar la voz de cada integrante del pueblo. En aquella época, a través de los libros llegaron del antiguo continente hacia México las ideas revolucionarias de Voltaire, Montesquieu y Rousseau.

El periquillo sarniento es la novela más conocida y leída de Fernández de Lizardi. En su momento logró la simpatía de un gran número de lectores por la sinceridad, amenidad y gracia de su trama, símbolo de afirmación de la injusticia y de la expresión de un agudo sentimiento de inconformidad por parte de las clases sociales desfavorecidas por el gobierno virreinal. Abordada desde el recurso literario de la picaresca, la sátira y la ironía, reclamó la risa de sus seguidores a costa de la contemplación del propio infortunio, y sin embargo, generando un campo de reflexión, útil para divisar la arbitrariedad y para promover el debate sobre los justificantes de la insurgencia. Es considerada una obra clave en la evolución de la literatura mexicana e hispanoamericana, de hecho, se le considera la primera novela escrita en el continente americano. La escribe en 1816 en pleno proceso de independencia de nuestro país. Los episodios de la historia son abundantes y se circunscriben dentro de un profundo análisis costumbrista, cultural, social, económico y político, en sus líneas quedó impreso el lamento y sentimiento de adversidad que se respiraba en la capital y la provincia del México de principios del XIX. Fernández de Lizardi fue un escritor que apuntó con severidad y profundo interés las acciones necesarias para lograr la superación de los problemas nacionales, especialmente, el del analfabetismo del pueblo, abandonado y denigrado por la autoridad.

El periquillo sarniento fue una obra literaria de gran éxito comercial que tuvo mucho que ver con su propuesta temática, narrativa, gráfica y de contacto con los lectores. Como principio, atendió desde diversos ángulos la pluralidad étnica, social y económica en la Nueva España. La novela se entregó a sus lectores por capítulos, publicados dos veces por semana en el diario principal y contó con el atractivo de ir acompañado con ilustraciones con las que el público podía identificar al personaje principal Pedro Sarmiento y a cada uno de los extravagantes y divertidos personajes de la historia. En una época posterior durante la Reforma, uno de sus pilares intelectuales don Guillermo Prieto reconoce la importancia de El periquillo sarniento por ser un relato que con claridad justifica el movimiento de independencia, afirmando que: “Es un gran libro para México”.

Fernández de Lizardi firmó su obra literaria con el seudónimo de El pensador mexicano, nombre del periódico que fundó en 1812. Éste importante informador se editó y distribuyó durante dos años, de 1812 a 1814 y goza de un lugar principal en la historia de la prensa en México. En sus páginas a través de constantes y audaces artículos expresó la urgencia de profundos cambios en la estructura social mexicana, como por ejemplo, la definitiva abolición de la esclavitud y la división social entre indios y ciudadanos, ricos y pobres, criticó la vanidad secular y el temor popular al castigo divino, juzgó al tribunal de la Inquisición y se proclamó por la idea de igualdad para todos. En respuesta a dicha postura fue inmediata la petición de la autoridad Virreinal a la Junta de Seguridad y del Buen Orden para evaluar la conducta del escritor, solicitando su encarcelamiento y la prohibición de la distribución del Periquillo. La línea informativa y periodística de El pensador mexicano originó la nueva suspensión de libertad de prensa que en 1812 se había concedido a México por la Constitución de Cádiz.

Fernández de Lizardi fue un gran promotor del periodismo, durante su vida publicó alrededor de diez informativos, entre los que destacan: Alacena de frioleras, Cajoncitos de alacena, El conductor eléctrico, El amigo de la paz y de la patria y Correo semanario de México. Sobre su oficio en el campo de la redacción escribió:

“Aunque es cierto que se imprimen muchas sandeces, también es cierto que se imprimen mil cosas buenas, y éstas son las más. Apenas hay papel malo que no tenga algo bueno. Unos tienen gracia en el estilo, otros en la claridad, otros en fluidez y naturalidad; aquellos doctrina, erudición o historia; éstos, elocuencia, dignidad, maestría y propiedad en el idioma, y otros dan materias que alabar, que aprender o criticar con juicio para formar nuestra opinión. Ésta es la razón porqué son tan civilizadas las naciones extranjeras: porqué los periódicos y los papeles sueltos, por su poco volumen y poco precio, son leídos aun en las clases más bajas del Estado, quienes poco a poco se instruyen en las materias más profundas ¡Desgraciada la tierra donde los que leen son pocos y los que hablan de todo en los portales, tertulias y cafés son muchos! Semejante lugar es el de la soberbia y la ignorancia”.

Tenemos claro, que la prensa ha tenido desde su origen un lugar fundamental como órgano difusor de las ideas y como voraz inspirador en la opinión general de la comunidad, por esto, comprendemos la inmediata acción virreinal con los escritos de Fernández de Lizardi difundidos a través del Pensador mexicano. El origen del periodismo en México se encuentra en la misión encomendada a los pregoneros, personajes francos y abiertos, dotados con una voz de gran fuerza gutural que les permitía gritar a plena calle y a viva voz las noticias del día. Los informativos impresos comenzaron a editarse con la llegada de la primera imprenta, la de Juan Pablos en 1559 con ésta se estamparon las famosas hojas volantes como el Mercurio volante editado por don Carlos de Sigüenza y Góngora que en general, informaba noticias históricas y científicas. Más adelante se imprimieron La Gaceta de México y Noticias de la Nueva España con información religiosa, oficial, comercial, social, minera y marítima. Más tarde ya en el XIX se gestó una nueva etapa para la prensa, con la publicación de El despertador americano fundado por el padre don Miguel Hidalgo y El sud editado por don José María Morelos. Consideramos, que El pensador mexicano se suma a la evolución informativa y periodística con carácter de insurrección que nace del deterioro social al final del periodo colonial mexicano.

Por el momento, es tiempo de agradecerte tu interés y de ofrecerte la lectura del ejemplar de El periquillo sarniento perteneciente al Fondo Antiguo de la Biblioteca Alejandro Prieto Llorente impreso en dos volúmenes integrando los cuatro tomos de la obra completa. Está bellamente adornado con las lustraciones originales.